Carlos Almasque (ICOM 00): de Chile a Portugal, España, Suiza, Brasil y Reino Unido

Mayo 2013


Carlos Almasque (ICOM 00), el primero de derecha a izquierda -primera fila-, con uno de sus equipos de trabajo en el London Eye,
una de las atracciones de la capital de Reino Unido.

Haber estudiado en la Universidad de los Andes no es lo único que Carlos Almasque (ICOM 00) tiene en común con otros 275 alumniUANDES -de un total de casi 9.000 mil egresados-: todos ellos dejaron Chile para hacer su vida en el extranjero.

Desde Londres, la capital de Reino Unido, cuenta cómo ha sido para él desarrollarse profesionalmente, hacer familia y radicarse en otro país. Él ha trabajado en Inglaterra, Portugal, España, Chile, Suiza, Brasil y ahora está de regreso en Londres. Sus padres viven la mitad del año en Chile y la otra mitad en Portugal, país donde también está radicada su hermana. Para él, estar radicado en el extranjero es la “continuación de la tradición familiar”. Nacido en Suiza, pero con pasaporte colombiano,, llegó a nuestro país cuando tenía 11 años. “Mi papá trabajaba para Nestlé y siempre estuvimos en muchos países”, explica, y agrega que ahora tiene doble nacionalidad.

Hace dos años que regresó a la capital británica, donde trabaja en Firmenich, empresa suiza dedicada a la perfumería y a la producción de saborizantes. Actualmente, está a cargo de los proyectos de alta innovación de uno de los clientes más grandes de la empresa, Unilever.

Carlos recuerda que cuando finalizó sus estudios en la Universidad de los Andes, “mi primer trabajo fue en Londres, luego en Portugal, Barcelona y volví a Chile. Todos esos trabajos fueron en el mismo grupo, WPP”. Esta empresa multinacional británica le dio la oportunidad de cumplir “el sueño de trabajar en publicidad”, que fue lo que lo motivó a dejar Chile. “Surgió esta oportunidad de trabajar en Londres en J. Walter Thompson -subsidiaria de WPP-, donde se ‘escribió’ la publicidad. Partí en una práctica y luego surgió una oportunidad en Ogilvy”, agrega.

La carrera en publicidad acabo llevándolo de vuelta a Chile, motivado en parte por razones personales. Posteriormente, Carlos dejó nuevamente el país para estudiar un MBA. “Quería entrar en alguno del top 25; empecé con los cinco primeros de ese momento y quedé. Eso me motivó a salir de nuevo y hacer una carrera internacional”. Fue así como este ingeniero comercial UANDES fue aceptado en el International Institute for Management Development (IMD) de Lausana, Suiza, escuela de negocios que en los últimos tres años ha destacado en rankings de publicaciones como Financial Times, The Economist, Forbes y Business Week.

“Fue una muy buena escuela, una experiencia de vida”, cuenta Carlos al referirse a su paso por el IMD. Esta afirmación adquiere un sentido más amplio cuando añade: “además, conocí a mi esposa haciendo el MBA”.

Ella, oriunda de San Petersburgo, Rusia, también ha hecho una carrera profesional en el extranjero. Despues del MBA, trabajó en California, mientras Carlos comenzaba su carrera en la casa matriz de Firmenich en Ginebra, Suiza. Finalmente, decidieron contraer matrimonio cuando este alumniUANDES fue transladado a Brasil, mientras que ella fundaba su propia empresa en Alemania.

“Tengo una hija de dos años y ya sea habiéndome quedado en Chile o donde sea, uno quiere siempre darle lo mejor”, dice sobre cómo ha sido para él formar una familia. “Hay ciudades más fáciles que otras. Londres, al ser más cosmopolita, es fácil para una adaptación rápida. En otros países que son más locales, como Brasil, toma más tiempo integrarse profesional y socialmente”, agrega.

Para lograr aquello, a Carlos le ha resultado de especial ayuda haber aprendido cinco idiomas: castellano, francés, inglés, portugués y ruso. “El ruso es el más difícil de dominar. Mi esposa le habla ruso a mi hija y yo en español. Y en la guardería, en inglés”.

En materia profesional, sostiene que haber hecho carrera en el extranjero permite especializarse en el manejo de proyectos globales, lo que implica “un intercambio muy rico trabajando con personas de muy variadas profesiones, backgrounds y países. Hay una riqueza grande en el intercambio y en lo que uno puede aportar”.

Además, “te da una visión bastante global de lo que está pasando, da una fuerte movilidad para buscar trabajo y no estar supeditado a la economía de los países para buscar un nuevo paso”.

En su segunda estancia en Londres, Carlos se siente ya muy adaptado, aunque reconoce que hay fuertes diferencias culturales. “Las personas no son tan afectuosas físicamente como en Latinoamérica. He estado en Brasil, que es el otro extremo, más que en Chile”.

De nuestro país extraña “aparte de los buenos amigos, todo lo que es comida. Uno extraña cosas típicas que no son fáciles de encontrar, como unas machas a la parmesana con un pisco sour mirando el mar. Aquí el clima es bastante duro y uno se da cuenta de la suerte que tiene Chile de tener tanto sol”.