El ingeniero comercial que apostó por el sur

José Antonio Rabat (segundo de izquierda a derecha) creó Patagon Land a fines de octubre 2009, junto a un grupo de socios. La empresa
se dedica a “dar un servicio integral para lo que es inversión en tierras en el sur de Chile”. En esta imagen, él y parte del equipo de la firma recorren el Fundo Esperanza, en la Región de Los Lagos.

Por siete años y medio, José Antonio Rabat (ICOM 03) estuvo en el rubro de la banca de inversiones. “Trabajé en Munita, Cruzat & Claro un año y medio, y luego en IM Trust cinco años y medio, viendo clientes de alto patrimonio”, recuerda. En ese entonces, su vida laboral se desarrollaba lejos del sur. “Me tocaban muchas personas que estaban buscando invertir en tierras y muchos no sabían bien qué hacer. Algunos tenían la idea de comprarse una segunda vivienda en un lago, otros tenían la idea de comprarse un campo como inversión para ver qué desarrollar”. Fue así como se dio cuenta que había descubierto un nicho que podía explotar, lo que dio pie para crear Patagon Land a fines de octubre 2009, junto a un grupo de socios, cuya misión “es dar un servicio integral para lo que es inversión en tierras en el sur de Chile”.

Para explicar lo que hace la empresa, José Antonio, de 32 años, lo plantea del siguiente modo: “Es un negocio donde hay un inversionista inicial que compra, nosotros hacemos el desarrollo y luego está el consumidor final, una persona que busca una segunda vivienda, un campo o terreno que ojalá se pague solo y tenga algún valor agregado más allá de comprar la tierra y dejarla”.

En concreto, la empresa ofrece un servicio de intermediación en la adquisición de esos terrenos. Él y sus socios detectaron que “hoy no hay corredores formales haciendo la pega completa de intermediación en el sur de Chile”, ya que “los más grandes, como P&G, Colliers o CRBE, que están en Santiago o en las regiones más importantes no están tan metidos en el sur, o al menos no con un servicio integral como el que nosotros buscamos ofrecer”. Para llenar este vacío, la empresa ofrece “servicios de búsqueda, de análisis, de entregar realmente buenas oportunidades, y hacer estudio de títulos, hasta realizar la compraventa misma inscribiendo a nombre del cliente. Es un servicio bien completo que está lleno de contingencias que solucionar, como es el caso de las permutas indígenas”.

A lo anterior se vincula el desarrollo de proyectos, principalmente inmobiliarios, ubicados en su mayoría en orillas de lagos y ríos, además de grandes extensiones.

Otro campo de exploración es el de las energías renovables no convencionales (ERNC), como biomasa o energía eólica. Sobre esta última, explicó que “armamos un fondo para comprar un campo que, entre otras cosas, tiene 4.000 hectáreas donde vamos a desarrollar un parque eólico de unos 100 megawatts”. A ello se suman la opción de desarrollar las mini-hidro o centrales de pasada. “En todos los terrenos tratamos de ver qué potencialidades hay, si es inmobiliario o de energías renovables. Y en el caso de éstas últimas, el tema de los derechos de agua es clave para agregarle valor al terreno”.

José Antonio (izquierda) durante un recorrido por el lago Riñihue.
La última línea de proyectos de la empresa está relacionada a la conservación del medioambiente. “Desde este año está trabajando con nosotros Emily Owen, de EE.UU., que trabajó siete años en la WWF (World Wide Fund for Nature)”. Ella se desempeña como directora de conservación de Patagon Land y se preocupa, por ejemplo, de que un proyecto inmobiliario no sea invasivo. “De hecho, uno de los valores de Patagon Land es la preservación del medioambiente y trabajar con las comunidades locales, ya sean indígenas o no, pero no llegar e irrumpir, sino tratar de armonizar, incorporar a las personas y tratar de generar empleo en la medida de lo posible”, agrega.

Desde enero de este año, José Antonio se dedica a tiempo completo a la empresa, que actualmente tiene oficinas en Santiago y Puerto Varas. Para desarrollar su trabajo, tanto él como sus socios deben viajar periódicamente a esa zona o más al sur para estudiar posibles inversiones. Han visitado más de 300 terrenos, de los cuales aproximadamente 150 ya fueron fichados y mes a mes van incorporando nuevos predios a la lista. Para ello calculan cuántas hectáreas tiene cada terreno, metros de orilla y la superficie útil, si está ubicado junto a un río o al mar, y tomar fotos, entre otras tareas. Este proceso se realiza antes del estudio de títulos.

A partir de su experiencia en este proyecto, José Antonio destaca que “si de verdad uno quiere emprender, hay que buscar sin cansarse, y tarde o temprano la oportunidad llega. También hay que saber tomarla cuando aparece, estando bien consciente de los riesgos y retornos implícitos”.

Por otra parte, recalca que hay que “fijarse mucho en el día a día, qué voy a estar haciendo, con qué personas voy a estar trabajando”, que se debe “trabajar harto” y “tratar de imaginarte en cómo puedes aportar” en la empresa que se pretende formar.