La experiencia de regalar una Navidad a reos de la Cárcel de Alta Seguridad


Desde 2007, Francisca Fernández (PSI 04) no sólo pasa la Navidad con su familia. El mes de diciembre trae para ella la oportunidad de compartir esa fiesta con un grupo de reos de la Cárcel de Alta Seguridad de Santiago (CAS).

Esta psicóloga y también músico organiza junto a Andrea Brandes una celebración de Navidad para los reos que integran un taller de poesía que ésta última imparte en aquel recinto penitenciario. Partió con entre 15 a 20 reos quienes, a fines de ese año, participaron de una premiación a la que asistieron sus respectivas familias, la que también incluyó una celebración de Navidad. De hecho, Francisca empezó a colaborar en esta actividad debido a que es flautista.

"Llegué para allá porque Andrea estaba ligada con la Fundación Desafío de Humanidad, donde yo trabajaba en ese entonces. Esta fundación canalizaba fondos para poder hacer éste y otros talleres en la cárcel. Entonces supo de mí, que yo era músico, y me propuso que por qué no iba y tocaba un poco de flauta, como para darle un poco más de onda a la celebración. Fuimos con otra amiga que tocaba guitarra y vimos el potencial que podía tener más allá de que fuera solamente la entrega de este diploma y que a los niños se les entregara un regalo", relata.

De ese primer encuentro, recuerda que, al llegar a la sala donde se hizo la celebración, "nos tocó ver gente conocida, porque los que están en la CAS son personas cuyos casos uno ha visto en los diarios, pero los vimos con una disposición humana que nos llamó mucho la atención".

Este año, la fiesta está programada para el 20 de diciembre, a diferencia de los anteriores, en los que se realizó a principios de ese mes.

Francisca levanta los fondos necesarios para realizar la celebración, tarea que ya empezó. Cuando se acerca el fin de año, contacta a una base de datos que el año pasado sumó 800 personas entre familiares, amigos y conocidos, lo que le permitió recaudar $ 800.000, un "record total". Para dar a conocer esta campaña, creó el blog Navidad en la CAS, en el que informa que la meta para este año es de $ 850.000. Los fondos comprometidos para esta campaña ascienden a $ 351.000, mientras que los depositados suman $ 333.000. Además, a contar de este año han decidido sumarse a la campaña de transparencia de las organizaciones sociales, y en enero publicarán un informe detallado de ingresos y egresos de la celebración de 2011.

Según Francisca, el fundamento detrás de este proyecto es que "si estamos haciendo este emprendimiento, es porque le creemos a la humanidad, porque creemos en que la humanidad se puede rehabilitar, porque creemos que la gente tiene derecho a segundas, terceras o quintas oportunidades".

Así, en esta fiesta, los presos son llevados a una sala de la CAS en la que se han instalado mesas decoradas con manteles rojos. Ahí reciben a sus familias, esposas e hijos, donde dan a conocer su trabajo en el taller y también disfrutan de un cocktail.

Los menores "se relacionan naturalmente como uno se relacionaba de niño con sus papás. No están ni con miramientos raros ni con cosas extrañas, sino que los abrazan, los quieren, los besan", recuerda Francisca.

Respecto de las esposas de los reos, explica que éstas suelen estar "un poco más nerviosas, un poco más tensas. Llegan súper arregladas. Eso me llama la atención y me produce una ternura tremenda".

Añade que "me imagino que ellas tienen que lidiar no solo con el peso de lo económico y de los prejuicios, sino que lo más importante para ellas debe ser qué respuestas darles a sus hijos", pero "ellas siempre son súper agradecidas". Para el final se suele dejar la entrega de un regalo a los niños.

Hace un par de años, relata Francisca, los reos se aprendieron de memoria la oración de San Francisco de Asís y la recitaron a coro. "Fue súper emocionante, porque eso nos vino a confirmar que de verdad ellos estaba absolutamente a tono. Realmente, no era como que ellos querían este espacio para estar con sus familias y entregarles un regalo a sus hijos, sino que de verdad ellos querían mostrar otro lado de ellos. Y eso fue súper emocionante".

Parte de eso también se logra con un blog creado por Andrea Brandes, llamado Poesía desde la cárcel, destinado a dar a conocer los poemas que han escrito los internos. Tal trabajo incluso ha impactado la rutina de esos reos en la CAS. "Muchos han mejorado su conducta con tal de poder seguir en este taller", dice Francisca.

Conciertos en La Legua



Presentación de "Pedrito y el Lobo" (2008), con la narración del actor Julio Jung.

Una de las presentaciones de Calenda Maia (2010).
Aparte de Navidad en la CAS, Francisca también organiza desde 2007 la "Temporada de Conciertos en San Cayetano", consistente en una serie de presentaciones benéficas realizadas en la parroquia del mismo nombre ubicada en La Legua, y en las que han participado grupos como Calenda Maia, Barroco Andino o la Orquesta Clásica de la Universidad de Santiago.

Para este emprendimiento, esta egresada de Psicología creó la Fundación DesarrollArte, la que está en proceso de constitución.

Este proyecto partió cuando esta psicóloga trabajaba en la Fundación Desafío de Humanidad. Su jefe en ese entonces era un francés radicado en Chile hace años y propuso que su hija, una cantante lírica radicada en Estados Unidos, ofreciera un concierto en la población. Para organizarlo aprovechó su amistad con el párroco de San Cayetano, el sacerdote Gerard Ouisse, y Francisca fue invitada a participar.

"Resultó súper bien ese concierto –recuerda ella- y ahí conversamos con mi jefe y me dijo 'por qué no te planteas como desafío armar una temporada de conciertos en La Legua'".

Desde ese entonces, Francisca ha desarrollado una serie de conciertos durante el segundo semestre de cada año. "Este año, lamentablemente a raíz del conflicto estudiantil, ha sido más difícil porque algunas fechas que programé coincidieron con movilizaciones muy complicadas". Así, los próximos conciertos van a realizarse en Adviento y Navidad.

Según Francisca, "después de que la gente va a los conciertos, el párroco me comentaba que habían períodos de tregua, se calmaban los ánimos, la gente andaba contenta, algo pasaba".