¿Por qué existe la ceremonia de bendición de argollas?

5 de junio de 2012




Pbro. Sebastián Urruticoechea

A pesar de ser una costumbre bastante extendida en Chile, quizá muchos desconozcan su significado.

Antes de reproducir lo que explica el bendicional, quisiera contarles que existen también otras bendiciones previstas y que quizá a más de alguno le gustaría recibir: la bendición del padre sobre el hijo o la hija que se casa. Son bendiciones con un contenido muy profundo y emotivo, como por ejemplo estos párrafos escogidos:

  • del Padre al hijo: "...Ejerce el sacerdocio de tu casa y medita con tu esposa las Sagradas Escrituras. Bendice a Dios en tu casa, Iglesia doméstica: bendícelo por cada hijo que te dé, como yo estoy haciendo ahora; bendícelo porque serás padre, como el Padre Dios y como yo..."
  • del Padre a la hija: "...Sé como una nave cargada de regalos donde tu marido encuentre siempre la sorpresa: la sorpresa de una niña a quien está siempre descubriendo; la sorpresa de una madre que le está siempre acunando; la sorpresa de haber llegado a ser padre y tener hijos; la sorpresa de la bondad de una mujer a quien sigue siempre amando..."

Si leemos la explicación que da el bendicional, veremos que más que bendecir las argollas, se trata de una bendición de los prometidos (que incluye la bendición de las argollas) que tiene por objetivo ayudar a los novios en la preparación del matrimonio; marca un compromiso de las familias a colaborar en esta preparación con la oración, los consejos oportunos, etc.:

"Entre los deberes de los esposos cristianos y sus diversas formas de apostolado, además de la educación de los hijos, tiene no poca importancia el ayudar a los prometidos a que se preparen mejor para el matrimonio. Así, pues, el compromiso para el matrimonio de los cristianos constituye para las dos familias un acontecimiento singular, que conviene celebrar con algún rito especial y con la oración en común, para invocar la bendición divina y llevar a feliz término lo que felizmente comienza.

Cuando el compromiso para el matrimonio se celebra en la intimidad de las dos familias, uno de los padres puede presidir el rito de la bendición. Pero si se halla presente un sacerdote o un diácono, entonces a ellos corresponde más adecuadamente el cometido de presidir, con tal de que quede bien claro ante los presentes que no se trata de la celebración del matrimonio.

Por tanto, el rito que aquí se propone pueden utilizarlo los padres, el sacerdote, el diácono o un laico. Estos, respetando los principales elementos y la estructura del rito, adaptarán a cada una de sus partes a las circunstancias".



 
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