María Jesús Carvajal (PED 99) y su trabajo en la Escuela Colo (IX Región)

Escuela Colo en la IX Región.

María Jesús Carvajal (PED 99) trabaja con una de las niñas de la escuela.

María Jesús Carvajal y Cristián Prieto con sus hijas Martina (9 años) y Trinidad (12 años).
Julio de 2013


Internada en un campo a 30 minutos de la ciudad de Victoria (Región de la Araucanía), María Jesús Carvajal (PED 99) vive hace aproximadamente un año y medio y trabaja como profesora de la Escuela Colo, que tiene 20 alumnos entre seis y 12 años. Después de titulada, vivió en Santiago e hizo clases por 14 años en los colegios Everest, Dunalastair y Bradford. Su marido Cristián Prieto es oficial del Ejército de Chile y además administrador agrícola, razón por la cual lo escogieron para administrar el Criadero Militar Los Cóndores -ubicado en la comuna de Victoria- donde se siembra la avena que alimenta a todos los caballos del Ejército.

Al llegar a ese lugar en 2012, esta profesora básica tocó mil puertas porque si de algo estaba convencida era que “quería hacer talleres de inglés, reforzamiento SIMCE o lo que fuere necesario en alguna escuela y en forma gratuita. Mi idea era dar, más que recibir. Después de una vida trabajando en grandes colegios, creí que había llegado mi hora para devolver la mano a Dios por todo lo que me había dado”. Cuesta creerlo, pero la respuesta tardó: “encontraban excelentes todos mis proyectos, valoraban la generosidad, pero a la hora de tomar una decisión, NO era la respuesta. En muchos momentos, quise dejar de pelear y renunciar a mi sueño”.

La oportunidad llegó recién después de un año de buscar y preguntar. “Me llamaron las apoderadas de la Escuela Colo para saber si todavía tenía la intención de colaborar. Después de entrevistarme con el director, él me ofreció hacer dos horas semanales de clases de matemáticas para diez niños de cuarto, quinto y sexto básico y apoyo en compresión lectora para chicos de cuarto básico”, explica María Jesús. “Si bien es poco”, asegura, “estoy segura de que ya veré cómo puedo aportar más”

- ¿Cuál es tu principal desafío como profesora de la escuela?
- Quiero aprender de la enseñanza en escuelas rurales, donde un profesor tiene que hacer clases a niños de distintas edades al mismo tiempo, con todos los desafíos que esto significa.

- ¿Cómo fue tu primer día de clases?
- Partí en mayo de este año. Fue un día muy especial porque los niños me estaban esperando. Hicieron su rutina con el profesor titular y luego llegó mi turno. Estaban impacientes por comenzar, ansiosos de aprender. De acuerdo a los tres niveles que hay en el curso, hicieron distintos juegos matemáticos con tarjetas y dados. Tuvieron gran disposición.

- ¿Qué te dijeron los niños?
- Les llamó la atención que yo viviera cerca de sus casas y de su escuela. Estaban contentos de jugar aprendiendo.

- ¿Qué esperas de este nuevo rumbo profesional?
- El año antes de venirme al sur, conversé con Pelusa Orellana -directora de la Escuela de Educación UANDES-  y le conté de mi intención de dar, más que recibir. La oportunidad de entregar mi experiencia y aprender de escuelas públicas era ‘ahora o nunca’. El apoyo de ella y de mi marido ha sido fundamental, ya que muchas veces estuve a punto de desistir de mi proyecto. Espero contribuir a sacar adelante la Escuela Colo que, tal como otras en la región, está quedando cada día con menos matrículas (los niños prefieren estudiar en la ciudad).

- ¿Qué has aprendido tú en ese lugar?
He aprendido mucho de los niños. Son sanos, no conocen internet y sus juegos son simples, por ejemplo, con pelotas hechas de calcetines. Dan gracias con el corazón por lo que van a comer en el colegio, que en muchos casos es lo único del día.

- ¿Ves muchas diferencias entre tu trabajo en los colegios de Santiago y en la escuela?
- La mayor diferencia que veo son las ganas de aprender, el interés y el respeto que existe hacia la profesora. Saben del esfuerzo que realizan sus padres para enviarlos y valoran lo que uno hace por ellos.

- ¿Cómo ha sido el cambio de vida de Santiago a Victoria?
- El cambio fue enorme. De trabajar todo el día llegué a cuidar una huerta y unos animales.

- ¿Cómo recuerdas tu paso por la UANDES?
- El campus San Carlos estaba recién inaugurado y mi generación fue la primera de Pedagogía Básica en hacer la carrera completa en ese lugar. Tengo los mejores recuerdos, de una Universidad que me formó de manera integral. La UANDES da un sello único, forma más allá de lo puramente académico.

- ¿Hubo algún profesor o profesora que te marcara más profundamente durante esos años?
- Cecilia Beuchat siempre me incentivó a escribir poemas y cuentos, me decía que tenía potencial.

 



 
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