Memoria 2012 - Vocación de Permanencia

 

La vocación de permanencia de la Universidad de los Andes nos desafía a trabajar con una mentalidad de largo plazo y con proyecciones en base a misiones claras y objetivos concretos.

Nuestro Campus Universitario y la infraestructura que nos rodea responden a un plan arquitectónico previsto para funcionar al servicio de las personas y con vistas a satisfacer el plan de crecimiento y a las futuras generaciones. Acorde al Master Plan, que proyecta el crecimiento del campus para los próximos 20 años, se comenzó a trabajar en lo que será el edificio Central. En sus 7.000 mts2 albergará las oficinas de la mayoría de las unidades de apoyo, salas de clases, una sala de grados y las oficinas de Rectoría.

Nuestro afán de permanencia nos obliga a ampliar los conocimientos que aquí se imparten. Durante 2012 fue aprobada la carrera de Nutrición y Dietética y tres nuevos programas de Bachillerato: en Medicina, en Odontología y en Ingeniería.

En marzo del año pasado, ingresaron a la Universidad 1.482 nuevos alumnos, que significó un 5% de incremento respecto de la admisión anterior. La Universidad se posicionó como cuarta prioridad a nivel nacional según puntaje PSU y con un puntaje promedio de 657 puntos.

La impronta de nuestra Universidad la llevan hoy nuestros alumni tanto de pregrado como de postgrados, que a la fecha suman 8.921; 173 de ellos trabajan en su alma mater. Con estos egresados, se inició la tradición de celebrar el día alumniUANDES.

Un total de 650 egresados de la Universidad aportaron a la beca alumni, fondo que financia la carrera de 15 estudiantes de pregrado con necesidades económicas y buenos antecedentes académicos.

Quisiera terminar este recorrido por los principales hitos del período académico 2012, con un extracto de un discurso académico de San Josemaría del año 1972, que nos desafía a cada uno en nuestra labor universitaria:


“... La universidad no vive de espaldas a ninguna incertidumbre, a ninguna inquietud, a ninguna necesidad de los hombres. No es misión suya ofrecer soluciones inmediatas. Pero, al estudiar con profundidad científica los problemas remueve los corazones, espolea la pasividad, despierta fuerzas que dormitan, y forma ciudadanos dispuestos a construir una sociedad más justa. Contribuye así con su labor universal a quitar barreras que dificultan el entendimiento mutuo de los hombres, a alejar el miedo ante un futuro incierto, a promover-con el amor a la verdad, a la justicia y a la libertad- la paz verdadera y la concordia de los espíritus y de las naciones.”