Memoria 2014

Desde el día de su fundación, la Universidad de los Andes tiene impresa la vocación de servir a través de la educación, la generación de nuevo conocimiento y la vinculación con el medio. A lo largo de estos 25 años, nuestra institución se ha ido convirtiendo en un lugar de encuentro entre lo privado y lo público, porque entiende que la colaboración entre ambas esferas es indispensable para la consecución de bienes de mayor alcance para el país.

Esta Universidad se siente comprometida con la sociedad. A través de su quehacer específico, mantiene una interacción con la comunidad que se materializa en un amplio abanico de actividades.

Manifestación elocuente de este espíritu fundacional es la beatificación de nuestro primer rector honorario, Álvaro del Portillo, bajo cuyo impulso nació la Universidad de los Andes en 1989. Digo esto porque la vida del beato Álvaro del Portillo puede resumirse como una vida de servicio: de servicio a Dios, a la Iglesia y a todos los hombres.

Este anhelo fundacional de servir a la sociedad se manifiesta en cada una de las áreas de nuestra labor universitaria. En la cuenta que leeré a continuación, repasaré algunos ejemplos de cómo se vivió esta vocación de servicio durante 2014, agrupados en las cinco áreas de acreditación: Docencia de Pregrado, Docencia de Postgrado, Investigación, Vinculación con el Medio y Gestión Institucional.