Abril: el mes de la Velocidad Crucero

Martes 11 de abril de 2017


Como este es un texto que tiene afán reflexivo, no académico, Wikipedia nos puede servir como fuente inicial de información: define la “velocidad de crucero” como aquella constante y uniforme que puede llevar una aeronave en condiciones normales de presión y temperatura, sin sufrir perturbación o variación de velocidad ni altura.

 

Es aquella velocidad estable en la que se debería mantener el avión en la mayoría de su trayecto, actuando como un piloto automático, requiriendo poco esfuerzo por parte de la tripulación. Se disminuye considerablemente el consumo de combustible, ya que más lento o más rápido se gasta más energía. Los motores funcionan a niveles óptimos por lo que, además, se disminuye el desgaste y aumenta la vida de los motores, que no están sometidos a altos esfuerzos en el vuelo.


¿Se capta la analogía? Durante las primeras semanas de clases, estabas “despegando y tomando altura”, conociendo a los profesores y las asignaturas, acostumbrándote a un ritmo diferente al que traías y ajustando no solo tus horarios de estudio, sino, principalmente, tu manera de estudiar los distintos temas.
Después de siete semanas ya deberías haberlo logrado y ahora tendrías que mantener un ritmo constante, una “velocidad crucero”, para ir avanzando en cada una tus responsabilidades.


Literalmente, estamos en la mitad del semestre, ya que las clases terminan el 16 de junio y después viene el periodo de exámenes, así es que si todavía no logras un buen ritmo de estudio, el hábito que requieres para que te vaya bien, es el minuto de hacer el esfuerzo y encontrar tu propia velocidad crucero.


¿Y si no la logras? No significa que necesariamente te vaya mal, pero el esfuerzo es mayor, el cansancio se acumula, las horas de sueño disminuyen, estarás más estresado y es más probable que lo pases peor, ya que el “estudio reactivo” (cuando estudias reaccionando al calendario de pruebas) siempre es menos reconfortante que un “estudio proactivo”, en que tú has fijado el horario, el ritmo y estudias con constancia, sin asustarte ni sentirte presionado por las evaluaciones y ni por el periodo de exámenes.


Con tu propia “velocidad crucero” no solo estás previniendo cuadros de “colon irritado”, sino que estás aprendiendo a estudiar, logro muy significativo para que a fin de año no solo te traspases a la carrera, sino para que te vaya bien y disfrutes lo que haces y estudias.


Nunca olvides que la actividad propia de un estudiante es estudiar, pero no de cualquier manera, sino de la mejor forma posible para cada persona, responsable de su propio proceso universitario.

 

José Luis Contreras

Director Académico del programa de Bachillerato.