Académicos UANDES se capacitan en metodologías para mejorar la enseñanza y el aprendizaje
Martes 12 de noviembre de 2013



Estrategias para mejorar la enseñanza y el aprendizaje en educación superior, fue el tema central del curso.

A través de trabajos prácticos y talleres por carrera, Bill Roberson y Gregory Light, expertos en innovaciones metodológicas, dictaron un ciclo de cursos sobre estrategias para mejorar la enseñanza y el aprendizaje en educación superior.

El ciclo, organizado por la Dirección de Docencia, estuvo dirigido a profesores de la UANDES y se realizó entre el lunes 4 y jueves 7 de noviembre en el Aula Magna de la Biblioteca.

Aprendizaje y trabajo en equipo

Promover el pensamiento crítico, a través del trabajo en equipo, y derivar a los estudiantes la responsabilidad de su propio aprendizaje, fueron los temas centrales que abordó Bill Roberson, director del Institute for Teaching, Learning & Academic Leadership, University at Albany, durante su presentación, el 4 y 5 de noviembre pasado.

Según el experto, para generar aprendizaje, una de las estrategias es sacar a los alumnos de su estado de confort, a través del trabajo colaborativo, y entender que los errores son parte de este proceso.

“Si queremos que los estudiantes vayan por más, debemos tomar riesgos. El pensamiento crítico ocurre durante la incomodidad de estar obligado a decidir. El trabajo en equipo no es fácil, pero promueve la reflexión, y cinco cerebros trabajando juntos son mejores que uno solo”, argumentó el profesor.


Bill Roberson, director del Institute for Teaching, Learning & Academic Leadership, University at Albany.

Para el experto, una estrategia central del aprendizaje en equipo es lograr que el enfoque de la clase no esté centrado en los conceptos que transmite el instructor, sino en que los estudiantes trabajen en conjunto para aplicar los conceptos de la clase.

Sin embargo, el principal desafío es que el grupo se transforme en un equipo y para ello, explica, “tareas bien diseñadas le pueden enseñar a los miembros del grupo a escucharse el uno al otro, valorar las contribuciones de otros, aprender de errores, corregir comportamientos inefectivos, y eventualmente, tener confianza en la habilidad del equipo de superar a cualquier individuo”.

Actualmente, existe evidencia científica de que el trabajo en equipo le permite a los docentes retar a sus estudiantes más rigurosamente. “Un resultado sorprendente -argumentó el académico de University at Albany- ha sido el que han tenido algunos profesores que, luego de reducir el contenido de sus clases para poner en práctica el trabajo grupal, han descubierto que -en un semestre o dos- lograron enseñar tanto o más contenido como lo hacían originalmente, y con mucho más entendimiento y retención del conocimiento disciplinario por parte del estudiante”.

Principios para una enseñanza efectiva

Bajo este mismo enfoque, Gregroy Light, director del Searle Center for Advancing Learning and Teaching, Northwestern University, focalizó su curso -dictado entre el 6 y 7 de noviembre- en cómo mejorar los resultados de aprendizaje.

De forma práctica e interactiva, el experto alentó a los docentes a buscar el cambio e innovar en sus clases a través de diferentes estrategias y prácticas, marcando la diferencia entre una clase restrictiva, donde el aprendizaje ocurre a través de la transferencia de información y por tanto se puede producir una sobrecarga y baja de atención, y las cualidades de una clase comprometedora, que permite generar un diálogo dentro de las mentes de los alumnos, dándoles la oportunidad de pensar y practicar con los errores.


Gregroy Light, director del Searle Center for Advancing Learning and Teaching, Northwestern University.

“Una de las grandes barreras es que los docentes piensan que los estudiantes no van a entender algo, pero los estudios demuestran que sí entienden y debemos correr el riesgo”, argumentó Light.

Según el profesor Light, existen seis principios o actividades que pueden ayudar a mejorar el aprendizaje. Éstas son el diseño de actividades que promuevan las habilidades para analizar, criticar y crear contenido; el compromiso de los estudiantes con sus experiencias; el desarrollo de un trabajo en equipo, a través de grupos que tengan objetivos comunes, que sean colaborativos y con diferentes perspectivas; la utilización de estudiantes como mentores, para darles la oportunidad de participar en trabajos de investigación; la creación de una comunidad de aprendizaje entre facultativos graduados y estudiantes practicantes; y por último, la creación de oportunidades reales de investigación.