Alejandro Llano fue investido como Doctor Honoris Causa en Filosofía por la Universidad de los Andes
Miércoles 11 de junio de 2014




El destacado filósofo y académico español, Alejandro Llano Cifuentes, se convirtió en uno de los dos primeros Doctores Honoris Causa de la Universidad de los Andes, investidura que recibió el miércoles 4 de junio en la ceremonia realizada en el Aula Magna, y que se enmarca dentro de las celebraciones de los 25 años de la UANDES.

Su postulación fue apadrinada por el director del Instituto de Filosofía, Jorge Peña Vial, quién destacó que “al profesor Llano se le ha ido la vida –como suele decir— dirigiendo tesis doctorales. Son más de 60 las tesis doctorales que ha dirigido, entre ellas las de chilenos Mirko Skarica, Jaime Araos, Patricia Moya”.

“Pocos profesores —añadió— pueden mostrar tal dedicación a los alumnos. Ha asesorado a otros muchos, sin contar las memorias de licenciatura que ha dirigido. Es un trabajo a los que muy pocos se exponen, que denota generosidad, y que desde luego ha restado tiempo y energías a su propia investigación. Pero ahí están los libros y artículos que han publicado sus tutelados como fruto palpable de las tesis doctorales presentadas. Es asombroso que haya podido dirigir un número tan insólito de tesis doctorales, y al mismo tiempo publicar más de 20 libros y más de 100 artículos especializados”.

La búsqueda del conocimiento

Esa misma semana en que recibió la más alta distinción que entrega la UANDES, el Dr. Llano compartió con profesores y alumnos del Instituto de Filosofía y dictó charlas en los programas de pre y postgrado.



El lunes 2 de junio los estudiantes de pregrado tuvieron la oportunidad de tenerlo como profesor en una charla sobre la búsqueda del conocimiento.

“La filosofía se ocupa de cosas estupendas, pero de las que nadie se fija. Nicolai Hartmann publicó sobre los rasgos fundamentales de una metafísica del conocimiento. Dice que esta parte de la metafísica no se dedica a descifrar enigmas sino a descubrir portentos”, explicó el profesor Llano.

“Me gusta mucho esa sentencia —señaló— porque llena de gozo descubrir un portento. A los seres humanos no nos parece nada más cercano que el conocimiento. Lo paradójico es que el conocimiento se ha convertido en tema central de la filosofía moderna, pero al mismo tiempo es una gran incógnita”.

“Pues bien, resulta que el conocimiento es en sí mismo una realidad metafísica. No es una cosa tangible, sino una realidad que apunta a otra realidad. El conocimiento no descansa sobre sí mismo, sino que remite a otra cosa y eso otro es lo conocido. Esa es la que llamamos realidad intencional”.

“Autores, como Husserl, dicen que el conocimiento y su esencia es la intencionalidad, esto curiosamente es lo que la filosofía moderna habría olvidado. No es casual que se haya olvidado porque es una noción no relacionada con la materia sino con la verdad y el espíritu”.



“El conocimiento racional, intelectual, es el único en donde el hombre encuentra su independencia y es lo que lo diferencia del resto de los seres vivos. Se ha olvidado en la filosofía moderna que el conocimiento es una tabula rasa, donde no hay nada escrito. El conocimiento es pura actividad, no es una recepción pasiva de cosas. Esa figura de la tabula rasa hay que erradicarla, porque supone que antes del conocimiento no hay nada”.

“El conocimiento reposa sobre sí mismo, es lo único realmente creativo, no es nada y puede ser lo todo. No tiene nada intermedio, no así la mediación, que es una interpretación”.

“Esto comenzó con Descartes ¿Qué es el conocimiento para él? Es tener una representación. Pero el hecho de que esa representación sea semejante a la cosa, no implica que sea la cosa. La semejanza no es semejante a aquello que asemeja”.

“Heidegger se ha dado cuenta de esto. Es el autor contemporáneo que se da cuenta que el conocimiento no es representación. Eso sí, no le gusta nada esa definición de que la verdad es una adecuación de la realidad y la cosa. Sostiene que la verdad es la percepción de la realidad”.

“En el concepto clásico de verdad, la gente se ha olvidado que si capto algo tal como es, eso es verdad, pero ¿Cualquier tipo de captación es verdad? ¿Lo que refleja un espejo es real? No, porque no se logra nada con percibirlo sin saberlo. La verdad es algo único e insustituible, y se llega a ella a través de la captación pero también por la reflexión, por el conocimiento, y sobre este último elemento la gente se ha olvidado”.

“Se ha detectado también la diferencia entre certeza y verdad. La filosofía moderna ha apostado por la certeza, independiente que sea verdad o no. Para avanzar en el conocimiento, lo que debe interesar no es la certeza sino la verdad”.