Braulio Fernández Biggs recorre las características del teatro isabelino

Miércoles 14 de diciembre de 2016


El teatro isabelino, que se refiere al conjunto de obras dramáticas escritas e interpretadas en el período que va de los años 1576 a 1642—destacándose William Shakespeare—, está repleto de características curiosas e interesantes.


Varias de ellas fueron detalladas por Braulio Fernández Biggs, director del Instituto de Literatura, en una entrevista en el programa “La hora del museo” de la radio USACH.


El académico acaba de editar Aproximaciones a Shakespeare, en el marco de la conmemoración de los 400 años de la muerte del insigne dramaturgo inglés, trabajo que busca introducir al lector no especializado en aspectos relativos a su vida, época y obras.


Durante la entrevista, Fernández contó que en aquella época todas las compañías tenían un padrino, normalmente un lord, “porque la vida teatral era sospechosa y no muy bien vista por los puritanos, por lo que se requería muchas veces de protección”.


En el caso de Shakespeare, su compañía se llamó primero “Los hombres del Lord Chambelán”, quien fue su benefactor antes del rey Jacobo I, cuando pasarían a llamarse, precisamente, “Los hombres del rey”.

 

Para representar, además, había que tener licencia, la que era entregada por un organismo llamado el Master of the Revels—algo así como “Maestro de Ceremonias”—, cuya función original fue buscar las mejores obras para que fueran representadas en la corte. Esta figura luego derivó en un órgano de censura que recibía una copia de la obra, escrita en limpio por un escribano, antes de autorizarla.


“La censura tenía que ver con la blasfemia o cosas que pudieran complicar a la corte. Probablemente se les hacían ajustes a las obras. El de Shakespeare era un teatro muy popular; en sus comedias solía abundar mucho el chiste de doble sentido y muy áspero”, detalló.


En total, según la edición del Primer Folio, Shakespeare escribió y representó 36 obras, divididas en tres géneros: comedias, dramas históricos y tragedias. Con posterioridad, y gracias a investigaciones en el área, se agregaron Eduardo III, Los nobles parientes—que no se sabe bien por qué no se incluyó en dicha edición—, y Pericles, príncipe de tiros. Esto sin contar el perdido Cardenio y su participación en Sir Tomás Moro.


“Uno podría decir, de forma muy general, que Shakespeare se dedica primero a los dramas históricos, luego continúa con las comedias, las tragedias y, antes de retirarse, se avoca a los romances. Aunque siempre escribió los cuatro géneros, y a eso se suma su producción poética”, resumió.


Respecto a la actualidad del dramaturgo, destacó que su obra “plantea preguntas que nos interpelan a todos, pero hay que darse el tiempo para ser interpelado. Sus textos sobreviven a la escena y 400 años después seguimos hablando de las mismas cosas”.