Censo 2012: Las graves consecuencias de la caída de la tasa de natalidad en Chile

Miércoles 03 de abril de 2013

Los primeros resultados del censo 2012 demostraron una evidente disminución en la tasa de la natalidad en Chile. La cantidad promedio de hijos por mujer disminuyó de 1,59 a 1,45 en los últimos diez años, lo que implica que nuestro país está por debajo de la tasa de recambio demográfico. Para entender mejor lo que significa esto para el país, la Directora del Instituto de Ciencias de la Familia (ICF) de la Universidad de los Andes, Claudia Tarud, explica algunos de los aspectos y consecuencias más relevantes de la baja fecundidad.

¿Qué significa para el país que no alcancemos la tasa de recambio?

La tasa de reposición es la cantidad de hijos que deben nacer para que la población no disminuya. Esta es 2.1 hijos por mujer. En Chile estamos bastante por debajo de eso, lo que significa que vamos a ser cada vez menos chilenos. La relevancia es muy grande, pues que un país tenga menos personas no significa sólo menos bocas que alimentar, al revés, son menos brazos que trabajan y producen, menos mentes que piensan, crean y aportan nuevas ideas para una sociedad mejor. Menos personas implica también menor consumo, lo que puede impactar el dinamismo de la economía. Peor aún, implica un futuro complejo en cuanto a que habrá mayor cantidad de adultos mayores inactivos en términos laborales, en una economía que le faltarán manos para producir. En definitiva, podemos llegar a una situación en que un joven deba mantener y cuidar a sus dos padres y a sus cuatro abuelos.

¿Qué se puede inferir de este dato respecto de las familias chilenas?

Al ser familias más pequeñas hay muchos cambios, sobre todo en su dinámica interna. Madre y padre trabajando fuera de casa, luchando por aumentar sus ingresos y su consumo. Educando hijos únicos, con mayor abundancia, pero más solos. La falta de hermanos tiene consecuencias en términos educativos. Hay mayor dificultad para formar en habilidades blandas, que tienen mucho que ver con las relaciones interpersonales y que hoy tienen gran relevancia en la vida laboral. Impacta también a la familia en el cuidado y manutención de los padres y abuelos. No hay hermanos que se apoyan en esta tarea. Por otro lado, la red de apoyo que otorga la familia extensa se disminuye. Frente al dolor, enfermedad, dificultades de cualquier tipo, la familia (padres, hijos, hermanos, primos, tíos...) suele ser el mayor bastón e incentivo para salir adelante... ¡Las personas estarán solas! Los amigos no suelen reemplazar la incondicionalidad propia de la familia.

Claudia Tarud, Directora del ICF, fue entrevistada por CNN para profundizar en las consecuencias que trae una baja tasa de natalidad para el país.

¿Tiene la tasa de natalidad de un país relación con su desarrollo?

Hay estudios, como por ejemplo el Sustainable Demographic Dividend, que demuestran el fuerte impacto de la baja de la natalidad en el desarrollo de los países. Por lo mismo que decíamos antes, menos brazos que trabajan, cabezas que piensan, personas que consumen, muchos mayores sostenidos por pocos jóvenes...

¿Cómo describirías la evolución de la familia chilena en los últimos años?

Hay hechos muy definidos que han producido cambios fuertes y rápidos en la familia, como la incorporación de la mujer al trabajo remunerado, menor número de hijos, el divorcio y los segundos y terceros matrimonios que reúnen hijos del padre y/o la madre, la cohabitación, los nacimientos fuera del matrimonio, etc. Factores todos que impactan las relaciones al interior de la familia, sobre todo a los niños, su calidad de vida y su educación. Las personas hoy son más individualistas, centradas en su propio bienestar, más que en el de los demás. Así también, al interior de la familia hay más individualismo, que entorpece y dificulta las relaciones.

¿Cómo se debería abordar este fenómeno desde las políticas públicas?

Las políticas públicas han estado históricamente centradas en el individuo. La mujer, la madre, el hombre, el niño, el adolescente... No hay una concepción de tener a la familia como unidad compleja, objeto de política pública. Me parece que esto debiera cambiar. Hay infinitas formas de fortalecer la familia desde las políticas públicas: subsidios habitacionales, sistema impositivo, educacional, sistema de salud, etc. Es una deuda pendiente del Estado.

¿Cuál es la relevancia social de un Instituto de Ciencias de la Familia, como el de UANDES, en una sociedad como la actual?

La relevancia está en la investigación interdisciplinaria de estas realidades y, en base a ellas, entregar propuestas para mejorar la calidad de vida integral de la persona. También es relevante en la formación de profesionales a nivel de postgrado, destinados a trabajar en familia para favorecer las relaciones humanizantes y ayudar a las personas a tener una vida mejor, más feliz.


Ver carta publicada por Claudia Tarud en El Mercurio, A2, 9/04/13