Con bombillas, cartón y scotch, estudiantes de primer año de ingeniería ganaron el Eggdrop Challenge UANDES

Jueves 31 de mayo de 2018

Álvaro Fuentes y Diego Pinochet, de primer año de Ingeniería, se adjudicaron el primer lugar del torneo.


Cómo lograr que un huevo resulte ileso luego de caer de un edificio de casi 4 metros de altura. Ese era el desafío que el Centro de Alumnos de la Facultad de Ingeniería y Ciencias Aplicadas (CDI 2018) impuso a sus estudiantes para la nueva versión del Eggdrop Challenge.


La actividad, que se realizó el 30 de mayo en el Anfiteatro del edificio de Ciencias, contó con la participación de alumnos de diferentes cursos de la carrera quienes pusieron a prueba su ingenio, creatividad y todos sus conocimientos.

 

Las estructuras eran lanzadas desde el primer piso del edificio de Ciencias hacia el Anfiteatro, a una altura aproximada de 3,9 metros.

La competencia consistía en diseñar y construir una estructura que pudiese evitar que un huevo se rompiera luego de ser lanzado del primer piso de un edificio de la Universidad, a 3,9 mts. de altura.

 

Para esto, los participantes debían cumplir con una serie de requisitos: la estructura no podía pesar más de un kilo, debía tener un volumen de 25x25x25 cm. máximo y debía ser construido utilizando solo dos materiales (de diferente tipo), de una lista de elementos definida y entregada con anterioridad por los organizadores.


Del total de participantes, solo un grupo logró cumplir con el desafío. Nada más que con bombillas, cartón y scotch, el equipo compuesto por Álvaro Fuentes y Diego Pinochet, de primer año de Ingeniería, se adjudicaron el primer lugar del torneo y con ello, el gran premio: un dron para cada uno.

 

El desafío consistía en lograr que el huevo colocado al interior de las estructuras, resultara ileso luego del impacto, poniendo a prueba la creatividad y conocimientos de los alumnos.

“Pensamos en bombillas porque creímos que podía absorber mejor el impacto; el scotch lo usamos para unir los elementos, y escogimos el cartón para protección. Básicamente, hicimos una pirámide trigonal, con la idea de que la fuerza del golpe no se repartiera en el huevo, sino en los extremos. Adentro, con la misma forma del huevo, se cubrió con bombillas, y por fuera también se colocaron, con la idea de que actuaran como resortes”, comentaron los ganadores.

 

El segundo lugar del Eggdrop Challenge 2018 fue entregado al equipo de Tomás Isler y George Chammas, de primer año.

 

Mientras que el tercer lugar fue adjudicado por Loraine Schlotterbeck y Juan Pablo Valdivia, de sexto año.

En la foto, los alumnos ganadores del primer y segundo lugar de esta competencia.