De la Filosofía a la Economía
“Siempre me ha interesado el comportamiento humano y su relación con la sociedad, cómo interpretamos y construimos el mundo intelectual y social”, explica Cristián Dagnino (FIL 05). Por eso se decidió a estudiar Filosofía, ya que sintió que era la mejor manera de explorar sus intereses, aunque durante su época escolar también pensó en estudiar Matemática. “Tengo intereses al límite”, asegura.

Después de hacer su práctica como profesor de Filosofía en un colegio, sintió que era necesario hacer algo más “práctico” y comenzó un Magíster en Economía en la Pontificia Universidad Católica de Chile en 2007. En 2009 empezó a trabajar en temas de educación en el Departamento de Políticas Públicas de la UC, tema que le interesa bastante precisamente porque considera que puede aplicar tanto su lado filosófico como práctico.

Fue en ésta época cuando definió la idea de hacer un Doctorado en el extranjero, para tener la rigurosidad necesaria en la investigación. “Seguí el consejo de un profesor, quien me hizo ver que un Doctorado no te define por el resto de la vida, sino que te permite iniciarte y de ahí ver qué puedes hacer con una línea de investigación”, explica sobre su decisión aparentemente contradictoria. Sin embargo, al ver las temáticas de sus tesis, se nota que la Filosofía y la Economía son dos temas que siguen conectados en su cabeza.

Su tesis de pregrado versó sobre el realismo científico o sobre si las teorías científicas se deben tomar de forma literal o no. “La Filosofía de la ciencia me interesa por su aspecto social, que es muy importante, porque analiza cómo son las cosas, qué cosas son importantes y qué necesitamos solucionar”, agrega haciendo hincapié en la necesidad de partir siempre del asombro como parte de la investigación tanto filosófica como pura. Su tesis de Magíster, en tanto, trataba de entender la posibilidad de cooperación entre la gente cuando se producen distintos grados de sinergia, es decir, los grados de confianza necesarios para que exista cooperación. “Me interesa analizar cómo los seres humanos podemos funcionar en una sociedad con normas sumamente complejas y las cosas funcionan igual”, explica, “por ejemplo el dinero, que es un pedazo de papel que funciona por las expectativas coordinadas”. “El hecho de que las normas sociales funcionen como relojería, a pesar del equilibrio precario, me llama la atención. ¿Por qué las cosas no colapsan? Ahí está el asombro”, agrega este ganador de una Beca Chile.

Ahora, a tres meses de haber comenzado sus cuatro años de estudios de Doctorado en Economía en Cambridge, aún está “craneando” temas para su próxima tesis, pero ya tiene una idea de lo que quiere a futuro. “Trabajar en una universidad, en alguna Facultad, probablemente de Economía, investigar y tratar de vincularme a una cosa más práctica, como tratar de aplicar la investigación a las políticas públicas”, asegura.

 

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