Director del Grupo de Estudios Peirceanos de Navarra dictó seminario para el Magíster en Filosofía

Jueves 1 de septiembre de 2011

Del 22 al 26 de agosto, los alumnos del Magíster en Filosofía UANDES pudieron asistir al seminario “Charles S. Peirce y Ludwig Wittgenstein. Actualidad del pragmatismo en el siglo XXI” con el profesor invitado Jaime Nubiola. Licenciado en Filosofía por la Universidad de Valencia (España) y Doctor en Filosofía por la Universidad de Navarra (España), el profesor actualmente se desempeña como Subdirector de la Comisión Gestora del Máster Universitario en Profesorado (MUP) de esta misma casa de estudios. Es autor de siete libros y otras numerosas publicaciones, así como Director del Grupo de Estudios Peirceanos de la Universidad de Navarra y miembro otras numerosas sociedades filosóficas.


¿Cuál es el objetivo de este seminario?

Es un curso sobre dos filósofos muy relevantes de los siglos XIX y XX, que son quienes han transformado la filosofía del SXX, Charles Peirce y Ludwig Wittgenstein, con énfasis en el pragmatismo filosófico. Ésta es una tradición de pensamiento en auge en el mundo frente a la filosofía racionalista moderna. Se trata de una aproximación del pensamiento más cercana a la vida, porque a estas alturas del SXXI la filosofía no puede ser sólo académica, sino que debe tratar de solucionar problemas de la vida real.


¿Cómo ve la relación entre la filosofía clásica, que se imparte en el Instituto de Filosofía de la Universidad de los Andes, y la corriente contemporánea que representa usted?

Se complementan muy bien, porque la corriente contemporánea conecta muy bien con Sócrates, un clásico, que fue condenado a muerte por inquietar el espíritu de los hombres en su época. Además, con el Instituto compartimos una preocupación común por que la filosofía ayude al desarrollo tanto de la propia Universidad como de la sociedad. Me he reunido con varios académicos del Instituto y estamos de acuerdo en que el profesor no se puede quedar encerrado en su torre de marfil, sino que también debe estar presente en la prensa, tener un blog, hacerse partícipe de la sociedad en que vive. Siempre ha existido la tensión “especialización” vs. “el gran público”, y los profesores de este Instituto de Filosofía consiguen sortearla y contagian a sus estudiantes con ese espíritu.


¿Qué impresión se ha llevado de los alumnos de la Universidad de los Andes?

Me han parecido muy trabajadores, concienzudos y con ganas de aprender, lo que es importantísimo.


¿Qué le ha parecido la Universidad de los Andes?

He quedado muy impresionado del crecimiento de esta Universidad y de Santiago también. Vine hace 13 años y se ve el milagro económico en Chile y el crecimiento de esta Universidad. La Biblioteca es el símbolo de esta transformación. Yo he visitado centenares de bibliotecas en el mundo y estoy seguro de que ésta es la mejor de América Latina. De hecho, las bibliotecas norteamericanas no tienen un edificio tan bueno como éste y con tanto desarrollo. Hoy las bibliotecas son el templo del saber y ésta es imponente, como una construcción religiosa. Me parece una apuesta tan importante por parte de la Universidad, apostar por libros más que por computadores, porque lo que queda es la sabiduría de los libros. No todo cabe en los 140 caracteres de Twitter.


¿Se generó alguna relación de trabajo con los profesores del Instituto?

Tuve varias conversaciones con los académicos de Filosofía, especialmente con Joaquín García-Huidobro y Jorge Peña, con quienes conversamos acerca de la revista Anuario Filosófico, que yo dirijo. Por lo mismo, seguiremos en contacto para poder traspasarle mi experiencia para las nuevas publicaciones que quiere hacer este Instituto de Filosofía.


Desde el punto de vista de la filosofía política ¿ve alguna relación entre los “indignados” de España y las manifestaciones que se han estado produciendo en Chile?

Hay un problema general en occidente y es que los sistemas democráticos tradicionales requieren de una revisión para que el pueblo se pueda sentir partícipe en las decisiones que se adoptan. Antes bastaba con leer los periódicos y votar cada cuatro años, pero hoy, debido a la masificación de las redes sociales, hay que dar cauces para que la gente participe más en el gobierno, en las decisiones del barrio. Y se puede hacer. Lo difícil es que los gobiernos se decidan a hacerlo.