Docentes UANDES comparten experiencias exitosas en metodologías de enseñanza
Jueves 10 de abril de 2014

Con éxito se realizó el primer seminario "¿Cómo estamos enseñando? Nuestras experiencias de innovaciones metodológicas".

 

Con un auditorio lleno, se realizó el martes 8 de julio el primer seminario "¿Cómo estamos enseñando? Nuestras experiencias de innovaciones metodológicas", que organizó la Dirección de Docencia para todos los docentes de la UANDES.

La bienvenida al curso fue realizada por Adela López, Vicerrectora Académica, quien destacó la importancia de generar instancias como ésta, donde los docentes se reúnan, compartan, intercambien y discutan sobre experiencias y metodologías exitosas.

El seminario continuó con la ponencia de Pelusa Orellana, decana de la Facultad de Educación, y luego, con los ejemplos prácticos de las facultades de Ciencias Económicas y Empresariales, Odontología, Ingeniería y Ciencias Aplicadas, y de Programas de Bachillerato.


La necesidad de un cambio


“El cerebro, el aprendizaje y la enseñanza”, fue el título de la charla que dictó Pelusa Orellana, quien afirmó la necesidad que existe de un cambio en los modos de enseñar.

“Las habilidades que debe desarrollar un profesional del siglo XXI son distintas”, argumentó, y explicó que básicamente son tres: la capacidad de resolver problemas, la innovación y la creatividad para buscar soluciones alternativas.

Según la decana, tradicionalmente la neurociencia se ha centrado más en el aprendizaje que en la enseñanza, no obstante, en la actualidad se está observando un giro hacia quién enseña. Frente a esto es importante considerar algunas premisas, como que: la capacidad para aprender es dinámica y depende del contexto; el centro de la enseñanza debe estar en las interacciones profesor-alumno; enseñar con foco en el alumno no basta, el “factor profesor” es el 50% de la ecuación; la enseñanza depende del contexto personal del profesor y el modo en el que se relaciona con los estudiantes; y hay condiciones internas, tal como la personalidad, y externas, como la cultura o el entorno, que inciden en el modo de enseñar y relacionarse con los estudiantes.


Innovaciones en el aula


Respecto de las experiencias que han tenido algunas unidades académicas de la Universidad, Veróncia Talac presentó el caso de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales, donde se ha implementado -desde 2007, de forma paulatina y en algunos cursos- una metodología interactiva.


De izquierda a derecha: Matías Recabarren (ING), Verónica Talac (ICOM), Claudia Narango (ODO), Alejandra Eyzaguirre, directora de Docencia, Pelusa Orellana (EDU) y José Luis Contreras (BACH).

Ésta consiste en lograr la participación activa del alumno en su aprendizaje, que asimile conocimientos a través de actividades de aprendizaje, se dé una retroalimentación entre sus pares y el profesor, y, finalmente, desarrolle una evaluación acorde a dicha enseñanza.

Asimismo, el uso de la tecnología puede servir de apoyo de la metodología interactiva, puesto que permite la resolución de ejercicios en tiempo real y realizar actividades complementarias a la clase.

Según la profesora, con las metodologías tradicionales, específicamente en las clases expositivas, el nivel de retención de un alumno es de un 5%, porcentaje que aumenta de forma drástica en la medida en que los estudiantes trabajan de forma más práctica, y aún más, cuando uno enseña a otro.

Coincidente con esta visión se mostró la profesora Claudia Naranjo, de la Facultad de Odontología, en donde a través del estudio de casos clínicos integrales generan una participación activa de los estudiantes para analizar las causas, los componentes para resolver e identificar alternativas de tratamiento, permitiendo a su vez “maximizar el aprendizaje, vincular con aprendizajes previos, promover el trabajo interdisciplinario y el trabajo individual y de equipos”, explicó.

Si bien dentro de las evaluaciones desde 2011 el promedio de notas no ha subido, lo cual se puede explicar también por el nivel de exigencia, “nos motiva que en la clínica se han visto muy buenos resultados”, argumentó.

El vicedecano académico de la Facultad de Ingeniería y Ciencias Aplicadas, Matías Recabarren, también fue enfático en señalar la necesidad de cambiar. “¿Por qué?, porque el entorno cambió”, sostuvo. En este sentido, manifestó que los avances en el aprendizaje suceden cuando se armonizan los estilos de enseñanza con los estilos de aprendizaje.


La metodología propuesta por el profesor Recabarren, la cual ha implementado en algunos cursos desde 2012, consiste en un trabajo que se realiza en dos etapas. Primero, de forma previa, el alumno debe revisar los contenidos que se dictarán, y luego resolver y entregar un quiz con alternativas. Segundo, durante la clase, el profesor revisa -en conjunto con los estudiantes- los resultados, y entrega dos ejercicios que deben ser resueltos en el momento, donde el último es evaluado. “La clave de los trabajos en clases es mantener la intensidad”, planteó el académico.

Por último, el director Académico de Bachillerato, José Luis Contreras, estableció que la innovación en el programa ha estado centrada en “volver a lo clásico”, es decir, potenciar las capacidades de lectura, escritura y comunicación oral en sus alumnos tomando como modelo el sistema Trivium medieval. Esto promueve que los estudiantes “se hagan cargo de su aprendizaje”.

“La educación moderna ha perdido la perspectiva de lo que es su verdadero propósito: equipar al alumno con las herramientas necesarias para continuar aprendiendo. A pesar de todas sus fallas, la educación antigua mantenía este objetivo en su visión,
cosa que la educación moderna no debe olvidar”, comentó el profesor Contreras.