Egresado y docente cuenta su experiencia y su paso por la Universidad

Miércoles 26 de octubre de 2016

Gonzalo Hoyl es joven, abogado, profesor y emprendedor. Egresó de esta casa de estudios en 2004 y durante toda su preparación, con estudios en Chile y en el extranjero, tenía sólo un objetivo en mente, aceptar el desafío de crear su propio estudio.


En su rol de profesor de la Facultad de Derecho siempre ha seguido vinculado con la Universidad, además de gestionar, junto a la California Western School of Law de Estados Unidos, un curso de destrezas avanzadas en litigación que se llevará a cabo a fines de noviembre de este año, y que se destaca por ser uno de los mejores programas en América Latina enfocado en la capacitación de los abogados dedicados a la práctica de juicios orales.

 

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Luego de trabajar como abogado externo de un banco y en un estudio donde estaba a cargo de temas relacionados a seguros, llegó a asumir el rol de defensor público, una experiencia que resalta como muy motivadora y gratificante.


¿Cómo fue esa experiencia?
Es una posición en la que se exige manejar mucha información, y si no se maneja correctamente las consecuencias pueden significar que una persona sea condenada siendo inocente o tenga una pena mucho mayor a la que podría haber obtenido. Es una labor muy importante, pues es el único de los intervinientes que participa en el sistema que le propone al juez una visión distinta.


¿Además de la parte técnica/legal, que otra función cumple un defensor público?
Hoy, el promedio de tramitación de una causa penal es de entre seis meses a dos años, dependiendo de la complejidad. Uno debe también asumir la función de contener a la persona que está privada de libertad y que muchas veces no tiene otra red más que los propios presos, quienes van creando o proponiendo escenarios que no siempre coinciden con la realidad lo que puede llevar a la persona afectada a desesperarse. Depende mucho de la capacidad humana que uno tenga.


Esta experiencia refuerza una inquietud que se materializó hace ya tres años, la de formar su propio estudio, Hoyl, Alliende y Cía. Abogados. Luego de haber trabajado como defensor público, nace la necesidad de poder hacer el trabajo “como a uno le gusta y así darle a las personas una representación plena. Ser la oreja, el sicólogo, el abogado, el consejero: el estar en la posición de decirle a la persona que estos son todos los escenarios posibles”.


¿Cuál es tu vínculo actual con la Universidad?
Soy profesor de la Facultad en los cursos de Derecho Penal y Derecho Procesal Penal, y además Editor Responsable en la Revista Doctrina y Jurisprudencia Penal, donde también he escrito algunos artículos y comentarios de sentencias. He sido invitado como profesor a exponer en seminarios y capacitaciones en Chile y en el extranjero. Asimismo, ahora estoy gestionando la realización de un curso de la UANDES en conjunto con la California Western School of Law de Estados Unidos, cuyo objetivo es mejorar las destrezas de litigación de los abogados.


¿Cuáles son tus recuerdos de tu paso por la Universidad?
Lo que siempre me llamó la atención de la Universidad era la infraestructura y la calidad de los profesores. De la Universidad salí muy bien preparado para la vida profesional. Recuerdo haber participado, ya en primer año, de unas jornadas temáticas, en esos tiempos aún se estaba discutiendo la abolición de la pena de muerte y desde entonces me interesó el derecho penal. Incluso mi tesis la desarrollé en esa área y años después, terminó convertida en el libro “Autoría Mediata e Inducción” (Librotecnia,2014). Para mí el derecho penal es la materialización de la justicia. Defender a un inocente es lo mejor que a uno como abogado penalista le puede pasar en la vida.


¿Algún mensaje para tus alumnos?
Que estudien a conciencia y que elijan el área que les interesa y comiencen a desarrollarla lo antes posible. Y si les gusta el Derecho penal, encantado de poder guiarlos para que se desarrollen de la mejor manera posible.