Estudio UANDES detecta brecha en la educación nutricional en tres grupos etarios de la Región Metropolitana

Viernes 1 de diciembre de 2017

Durante las últimas décadas, el sedentarismo, la mayor oferta y disponibilidad de alimentos procesados y el bajo consumo de alimentos saludables, han impactado seriamente los hábitos alimentarios y la salud nutricional de la población chilena. De acuerdo a la Encuesta Nacional de Consumo Alimentario (ENCA 2010), sólo el 5% de los chilenos reportan una alimentación saludable, mientras que el 95% restante requiere cambiar significativamente sus hábitos alimentarios.


Ante esta realidad, un grupo de investigadoras de la Escuela de Nutrición y Dietética de la Universidad de los Andes realizó un estudio cualitativo entre octubre de 2016 y enero de 2017 para explorar el origen del proceso de aprendizaje alimentario en una población chilena adulta que se desenvuelve en ambientes obesogénicos, es decir, ambientes que generan, promueven o facilitan la aparición de la obesidad. Los participantes fueron beneficiarios de un centro de Atención Primaria de Salud (APS), de la comuna de La Reina en la Región Metropolitana.


Sofía Sutherland, nutricionista y autora principal del estudio, explicó que al identificar el origen de las conductas alimentarias de las personas que tienen una alimentación saludable -de acuerdo al Índice de Alimentación Saludable (IAS)-, nacen los procesos de aprendizaje relacionados con el comer. “En estos procesos se identificaron actores principales: padres y nutricionistas. En el grupo de personas que tenían un alto IAS surgió de manera protagónica la figura de los padres, especialmente la mujer en el proceso de educación en torno a la alimentación; fuera del ámbito familiar, surgieron otras instancias de aprendizaje alimentario a través de visitas al nutricionista, tanto en la atención recibida en un Centro de Atención Primaria de Salud, como en otros contextos de interacción con este profesional”.


La investigación -que se enmarca en un proyecto financiado por el Fondo Nacional de Investigación y Desarrollo en Salud (FONIS-CONICYT), también identificó una brecha educacional alimentaria en tres grupos que requieren atención: madres, niños y adolescentes mujeres. En el caso de las mamás, debido a su rol, son fundamentales durante la crianza de sus hijos y las primeras etapas de desarrollo. En cuanto a los niños, la importancia de este grupo se debe a que el aprendizaje que se desarrolla en una primera etapa está basado en la vivencia que generan los padres y cuidadores sobre los hijos respecto a la alimentación.

 

“Por ejemplo- explica Sofía Sutherland- el periodo de transición entre la lactancia y la alimentación complementaria es el momento donde los padres definen las preparaciones, porciones y frecuencia de los alimentos que se entregan, para luego y de forma paulatina, ceder la autonomía de la elección alimentaria al niño”. El último grupo identificado fueron las niñas adolescentes, y la académica manifestó que “esta etapa que antecede a la maternidad también es relevante, ya que la madre debiera ser un ejemplo y guía para la formación de hábitos alimentarios del niño desde la lactancia en adelante”.


El estudio también concluyó que la atención nutricional en los centros de atención primaria de salud es fundamental, ya que la educación alimentaria es altamente valorada. Sin embargo, hoy en día, de acuerdo a los Programas Nacionales de Salud, las únicas instancias de educación alimentaria que realiza un nutricionista para promover hábitos de alimentación saludable, desde la infancia y a nivel familiar, ocurren en la consulta nutricional de los 5 meses y 3,5 años del niño.

 

Sofía Sutherland.

“Actualmente, la atención nutricional se genera por la derivación profesional en caso de morbilidad, o porque la persona ya presenta exceso de peso, y no como una acción educativa-preventiva. Es muy importante que pueda existir un acompañamiento más constante de la población sana que necesita de la guía de un nutricionista para la formación de hábitos alimenticios”, afirma la nutricionista.


“Es clara y notoria la brecha de educación alimentaria entre el equipo de nutricionistas en APS y la población; y la intervención educativa en APS específicamente en mujeres previo a la etapa de crianza y a lo largo de ella, es fundamental”, concluyó la académica de la Escuela de Nutrición y Dietética de la UANDES.


La población abordada en el estudio “Salutogénesis de la Alimentación en Chile: actores involucrados y brechas detectadas”, está compuesta por 16 adultos que se alimentan de forma saludable, de los cuales 14 corresponden al sexo femenino.


En la investigación también participaron la Dra. Eliana Reyes, la nutricionista Gabriela Sarrat, la Dra. Cinthya Urquidi y el kinesiólogo Emilio González.