Francisco Schüler: Artesano del cine

Miércoles 13 de julio de 2011

La historia cinematográfica de Francisco Schüler (FIL 06) comenzó en los ’90, cuando se fue interesando cada vez más por el Séptimo Arte y empezó a ir al cine todos los días. “Me acuerdo con especial gusto la vez que descubrí a Kieslowski, Buñuel o Fassbinder, directores que en esos primeros años me deslumbraron y motivaron para seguir viendo más y más, al punto que luego me decidí por estudiar cine concretamente”, explica quien ingresó a la Universidad Arcis para estudiar Cine y TV entre 1999 y 2000.

El paso siguiente fue la UANDES, donde pretendía sacar la Doble Licenciatura en Filosofía y Comunicación, para abordar su vocación filosófica y aprovechar las posibilidades laborales que podría ofrecerle el periodismo. Sin embargo, finalmente se concentró únicamente en Filosofía, “pensando el día de mañana en retomar el cine”. Claro que en realidad nunca lo dejó, pues durante un par de años en la UANDES se hizo cargo de la cineteca, realizando proyecciones semanales con invitados. “Mi proyecto profesional consistía en hacer una síntesis entre filosofía y cine”, asegura.

Esta intención lo llevó finalmente a hacer un postgrado en cine. “No estaba seguro si seguir el paso del cine en su área práctica, ya que los años de filosofía me habían teorizado bastante y ya habían pasado varios años desde que había estado en sets, por lo que estaba viendo la posibilidad de hacer un post grado en Film and Media Studies en Europa”, comenta. En ese momento, y completamente por sorpresa, surgió la posibilidad de una beca para ir a estudiar un Máster en Dirección de Cine en la New York Film Academy con sede en Los Ángeles, Estados Unidos, en un programa de dos años que se caracteriza por ser muy intenso en cuanto a la producción audiovisual. “Como oportunidades como ésta se dan una vez en la vida, no lo dudé ni un segundo y en un plazo de tres meses cerré todo lo que estaba haciendo aquí y partí para allá”, recuerda. Aunque eso le significó postergar su tesis.

Ver Trailer en
http://vimeo.com/17359459

Formato Red One camera (HD)
Duración 10’ 15’’
Género Drama

Después de lanzar “The shattered sky”, su cortometraje con el plan de producción más ambicioso hasta entonces, en diciembre de 2010 en un teatro de Hollywood, Francisco regresó a Chile con numerosos proyectos entre manos, como el guión para el largometraje de esta misma historia. “Se trata de la desesperada reacción de Matías, un niño de siete años, el día que su madre muere y decide matar a Dios en venganza”, detalla sobre esta historia inspirada en una anécdota de Alejandro Dumas.

Actualmente está preparando otro largometraje para desarrollar el próximo año, Verano, cuya idea se vino con él desde Estados Unidos y que relata el último día de vacaciones de una familia en la casa de campo del abuelo. Paralelamente está planeando dos cortos: Maruri, la historia de una profesora americana que sabe mucho de Pablo Neruda, y Andrade, que cuenta el primer día de clases de un profesor de música en un colegio municipal.


Y todo esto sucede mientras se desempeña como profesor adjunto del DUOC y prepara su tesis de Filosofía que, lógicamente, versa sobre un tema de cine: “El concepto de tiempo interior en el cine de Andrei Tarkosvki”. El tesista supone que aprovechará sus conocimientos filosóficos en el séptimo arte, pero de manera natural y no premeditada. “Así como cualquier persona comparte lo que ha vivido, aprendiendo o reflexionando en historias y puntos de vista”, comenta. Para él lo interesante de la filosofía es la actitud de valorar más las preguntas que las respuestas. De hecho, optó por la filosofía porque le inquietaban ciertas preguntas y temas, que deseaba comprender mejor. Y es así como se ha apoyado en la filosofía para madurar sus puntos de vista acerca de la realidad y para obtener una mayor perspectiva en la mirada de los temas que están presentes en la historia. Para Francisco el cine cuenta mucho más mostrando y mostrando de lo que aparentemente dice y eso es lo que más le gusta.

Con modestia, Francisco asegura que no se considera ni cineasta ni filósofo, pues “estudiar filosofía es una cosa y ser filósofo es otra”. “Quizá todas las personas somos un poco filósofos pero, de ahí a ser uno de verdad, yo quedo último en la fila por falta de méritos. Lo mismo me pasa con el cine, estoy recién partiendo en esto y la verdad es que me falta un largo camino por recorrer”, comenta. A sus 33 años, Francisco asegura que él está todavía aprendiendo y que al artesano lo hacen las obras y no la teoría.

 

Conoce otros testimonios