Javier Durán (ING 08) entre la empresa y el emprendimiento

Miércoles 5 de julio de 2017

Javier y Cristóbal Durán, en la Feria Villarrica Gourmet del año 2015.


Sin duda Javier Durán, ingeniero civil industrial UANDES, ha sabido aprovechar el tiempo y las oportunidades. Apenas salió de la Universidad, el 2008, entró a trabajar a LAN Cargo donde se desempeñó como Analista de Capacity, luego como Analista Senior de Revenue Management, y más tarde como Jefe de Demanda de la misma área. Después de 3 años, asumió un nuevo cargo, pero esta vez en Colombia como Jefe de Ruta de Revenue Management, experiencia que destaca por la posibilidad que le dio de abrirse a un nuevo y desconocido mundo y desarrollar su capacidad de adaptación.


Después de dos años, resuelto a volver a Chile, decidió iniciar un nuevo y gran desafío: convertir la lechería de su padre, ubicada a las afueras de Loncoche, en un nuevo negocio familiar: El Camino Dairy Farm, una productora de quesos y productos lácteos de calidad Premium, libres de químicos, preservantes, colorantes y espesantes, junto a sus hermanos Julio (publicista) y Cristóbal (ingeniero comercial UANDES, 2014).


Ya con el plan de negocios armado, comenzaron a importar las máquinas de Italia y construir lo que hoy es la fábrica de esta empresa. Finalizada esta etapa, se fue a vivir a Villarrica para aprender sobre el negocio y producción.


“Llegamos cuando todos los equipos e instrumentación estaba en cajas y pallets sellados, sin saber si quiera cómo se debían utilizar. ¡No teníamos idea cómo se elaboraba un queso o un yogurt!, pero tuvimos la suerte de conocer a un gran profesor de Tecnología de los Alimentos, quien nos enseñó desde cero la ciencia y práctica de su elaboración. Así comenzamos a probar recetas, hasta encontrar lo que buscábamos: productos lácteos naturales, de alta calidad y extraordinario sabor”.


¿Cómo ha ido evolucionado el negocio?
Partimos cuidadosamente, haciendo pruebas mientras paralelamente tramitábamos todos los requisitos legales para la producción, principalmente la Resolución Sanitaria del SESMA. Comenzamos vendiendo a familiares y amigos, y a crear recetas, procedimientos y todo lo que se necesita para funcionar como fábrica. Con el tiempo, todo ha ido tomando forma, los empleados conocen bien su trabajo, los productos mantienen la alta calidad que esperamos, tenemos clientes estables y seguimos en constante crecimiento, tanto en ventas como en variedad de productos.


¿Cómo ha sido trabajar con tus hermanos y qué responsabilidades o roles cumple cada uno?
Somos tres hermanos bien distintos en cuanto a formación profesional y personalidad, lo que creo que ha sido parte de la clave del éxito de nuestra empresa. Julio es el creativo, es una mente llena de ideas y un genio de las comunicaciones que nos ayuda desde Estados Unidos, donde está radicado hace casi una década. Cristóbal es muy visionario y hábil con los clientes, además de tener el poder de cautivar con todo lo que transmite. Actualmente es el Gerente General de la empresa y está a cargo de todo, ya sea de la operación, ventas, contabilidad y marketing. Yo por otra parte, mientras estuve dedicado full time, desarrollé fuertemente el área operacional y de producción, que es lo que más me apasiona. El hecho de ser hermanos nos ha puesto a prueba en la capacidad de aprender a separar el cariño que nos tenemos con el trabajo, y tener apertura a la crítica para avanzar.


¿Cuáles han sido los mayores desafíos que han tenido que enfrentar?
Partir desde cero El Camino Dairy Farm ha sido el mayor de los desafíos. No hay un solo día que no me enorgullezca de lo que hemos realizado junto a mis hermanos, sorteando todos los obstáculos que el proyecto nos ha puesto por delante. Todo lo que tuvo que ver con permisos, patentes y resoluciones, fue realmente agotador.

 

Javier, en las oficinas centrales de Enaex, en Santiago.


Luego de un año de completa dedicación a este emprendimiento, Javier decidió volver a la empresa, con la idea de enfrentar otros desafíos, como “movilizar equipos multidisciplinarios, adaptarse a una cultura corporativa distinta y liderar proyectos de gran impacto para la empresa”, comentó.


Fue así, como aún vinculado a El Camino Dairy Farm asumió un nuevo cargo, como Jefe de Capacity y Gestión de Operaciones de ENAEX Servicios S.A, compañía que produce, comercializa, distribuye y manipula explosivos y agentes voladuras.


Ahora, al mirar atrás, reconoce la gran experiencia que ha significado el emprender y el haber logrado sortear con éxito todos los obstáculos. “El mundo del emprendimiento me enseñó mucho, especialmente respecto de toda la complejidad que conlleva crear y administrar una empresa, por muy pequeña que ésta sea”, comentó.


¿Qué buscas en términos profesionales?
Quiero seguir creciendo en la empresa, adquiriendo mayores responsabilidades, mientras curso actualmente un MBA que me permite profundizar en temas de empresa y negocios, que aprendí en la Universidad.


¿Qué es lo más difícil de emprender?
Creo que es lograr tener un plan de negocios bien evaluado y que sea robusto. Superada esa etapa, lograr transmitir esa idea y venderla es súper desafiante. Lo más difícil son los primeros meses de proyecto, donde no necesariamente se generan ingresos y uno se cuestiona si el proyecto alguna vez los generará. Mi consejo es ser activos, previsores, autocríticos, y aprender a manejar la ansiedad.

Respecto de tu experiencia en la Universidad, qué es lo que más agradeces para tu vida personal o profesional.
La Universidad me enseñó el método analítico y la importancia del esfuerzo y la disciplina en el trabajo para lograr sacar los proyectos adelante. En el día a día recuerdo la famosa frase de “Ir por Más”, y cuando uno la comprende y la incorpora en su diario vivir, permite pensar fuera de la caja, dar ese paso adicional y nunca rendirse.


¿Qué recuerdos tienes de tu paso por la UANDES?
Tengo muy buenos recuerdos, a pesar de que la carrera fue muy exigente académicamente. Recuerdo haber pasado gran parte de mi vida universitaria con una constante presión por sacar los ramos adelante y eso creo que a uno lo forma como profesional al momento de enfrentar el mundo laboral. Recuerdo una anécdota, cuando el profesor Armendáriz impartía su curso de Teología II y preguntó a la clase ¿quién está hablando? Yo me paré y respondí que era yo quien hablaba, pero el prosiguió con su clase y dijo “No, es Jesús quien habla”. Eso sacó muchas carcajadas del curso.