Las huellas del Papa Francisco en la UANDES

Lunes 12 de marzo de 2018

La madrugada del martes 16 de enero, bajo un cielo todavía oscuro, cientos de miles de peregrinos se reunieron en el Parque O'Higgins. Horas más tarde, el Papa Francisco oficiaría la primera misa de su visita a Chile.


Tres días y tres ciudades contempló su histórica gira por el país. Partió en Santiago, siguió en Temuco y finalizó en Iquique, donde su fraterno mensaje llegó a niños, jóvenes, adultos, chilenos, extranjeros, católicos y no católicos.

 

Académica Carmen Sofía Brenes.

Fue una visita maratónica y que implicó una rigurosa preparación en la que participaron miles de fieles, entre ellos, académicos de la Universidad de los Andes. Para ninguno fue fácil compatibilizar la docencia con el intenso trabajo que hubo detrás de cada paso de Francisco, pero para todos se trató de una experiencia inolvidable, llena de anécdotas y aprendizajes.


“Fue un desafío enorme y un gusto tremendo poner mi trabajo al servicio de las personas”, comenta Carmen Sofía Brenes, de la Facultad de Comunicación, quien fue parte del equipo a cargo de los contenidos que se proyectaron en las pantallas gigantes.


El proyecto audiovisual, que como todas las ideas partió en una servilleta, se trabajó durante tres meses, hasta que se formó un relato que acercó aún más el Papa a las personas, con videos, testimonios, música y oraciones.


El vicedecano de la Facultad de Comunicación, Cristóbal Benavides, también ocupó un rol clave: coordinar a los 70 periodistas que viajaron en el avión papal, muchos de ellos vaticanistas.

 

La académica Carmen Sofía Brenes recibe un afectuoso saludo de parte del Papa Francisco.

Logística, precisión y muchas conversaciones con Carabineros hicieron que el tiempo de espera pasara volando, hasta que llegó el día en que el Papa aterrizaría en el aeropuerto capitalino.


Y como dice el refrán, a veces llega lo inesperado y malogra todo lo pensado. Algo que Benavides sabe bien. Tiempo antes de que aterrizara el Pontífice se pinchó la rueda del bus que transportaba a los periodistas, ansiosos por captar la primera aparición del avión en el cielo.


Alejado de la tensión que sintió en ese momento, el primero de muchos contratiempos que logró sortear con la agilidad de un cirujano en plena operación, comenta que “fue una experiencia bajo presión constante y de mucho aprendizaje, de esas que te quedan grabadas para toda la vida. Fue muy gratificante darse cuenta de cómo las personas disfrutaron esta visita”, comenta.


Quien vio desde lo alto la alegría y emoción de los 400 mil peregrinos que se reunieron en el Parque O'Higgins fue Solange Favereau, académica de la Facultad de Educación. Como una de las 200 sopranos del coro oficial de 400 personas, anunció a todo pulmón la entrada del Papa Móvil.

 

“Esa masa de personas que parecía alfombra se volvió tierra viva cuando el Santo Padre comenzó a avanzar hacia el altar. El ensamblaje de todas las voces fue maravilloso”, recuerda.

Académica Solange Favereau.


También vivió meses de constantes ensayos e improvistos. Pocos días antes de la misa, supo que su credencial no existía y que sin ella no podría entrar. “No iba a dejar pasar la oportunidad de estar tan cerca del Papa”, comenta, e hizo lo imposible por conseguirla. Y lo logró.


Gracias a la televisión, el Papa Francisco estuvo presente en las casas de millones de personas. El hombre detrás de esa transmisión fue Alejandro Reid, profesor de la Facultad de Comunicación.

 

Su reto no fue menor. Cuenta que el trabajo más arduo fue lograr sincronizar tres tipos de despacho: satelital, microondas y 3G, y mantener la señal en un lugar tan aislado como la playa Lobito en Iquique. Para eso, unieron 80 kilómetros de fibra óptima hacia el sector.


“Hubo que idear un plan maestro para que todo resultase bien. Los trabajos de infraestructura no fueron menores, pero resultaron. Nunca hay que poner en riesgo la calidad de lo que estás haciendo”, dice.

Académico Alejandro Reid, junto al Papa Francisco.

Más cerca del Papa que la prensa mundial estuvo Juan Francisco Somalo, profesor de la Facultad de Comunicación, quien fue uno de los fotógrafos oficiales de Francisco. “Fue fantástico ver su cara siempre sonriente y a él con una fuerza divina”, dice.


Un regalo inesperado
A ninguno de los académicos que participaron se les aseguró que podrían saludar al Papa. “Pero siempre tuve la intuición de que lo haría”, cuenta Juan Francisco.


Llegó el último día de la visita y esa sensación se transformó en realidad. “Estábamos en Iquique, con toda la comisión oficial despidiéndose del Papa y me fui fotografiándolo detrás de los cadetes de la Fuerza Aérea, que estaban rindiéndole honores. Cuando llegamos a la escalera del avión me acerqué, él me vio, se acercó también y pude darle la mano. Podemos decir que fui el último chileno que se despidió del Papa”, relata.

 

Alejandro Reid, Carmen Sofía Brenes y Cristóbal Benavides también tuvieron la suerte de saludarlo y hablar un par de minutos con el Vicario de Cristo. “Fue muy emocionante saber que podría saludarlo, pero inmediatamente pensé, ¡qué le digo!”, recuerda Cristóbal.

 

Académico UANDES Cristóbal Benavides, junto al Papa Francisco durante su visita a Chile.

“Le pedí que rezara por mi familia y le agradecí la visita a Chile, porque como país lo necesitábamos mucho. Le dije que su venida iba a generar un cambio en muchas personas y que nos ayudaría a unirnos como sociedad”, agrega.


“Siempre lo había visto por televisión, nunca directamente”, comenta Alejandro. También en Iquique, después de la misa, lo saludó antes de que se subiera al auto que lo llevaría al aeropuerto. “Le dije en broma que estaba a cargo de su imagen. Se rio y me dijo que lo importante no era la imagen, sino el contenido. No había nada preparado. Fue absolutamente un regalo”, rescata.


Carmen Sofía también le agradeció su visita. “Estaba sonriente y radiante, pese al calor.Tenía una mirada franca y abierta, como quien escucha y mira al otro. Porque eso es lo que él hace: no vive de protocolos, piensa en lo que las personas necesitan”, dice.