Macarena Tapia cuenta su experiencia en Haití: "La principal necesidad es la educación en torno a los problemas de salud"
Miércoles 26 de julio de 2017



A principio de año la kinesióloga Macarena Tapia, ex directora de Estudios y académica de la Escuela de Kinesiología UANDES, dejó sus labores en la Universidad para emprender un nuevo desafío: trabajar como voluntaria en Haití.

Actualmente lleva cuatro meses trabajando en la Fundación Tous Ensemble, una ONG fundada por la chilena Consuelo Alzamora y el haitiano Pierre Lynce, dedicada a la rehabilitación física de los habitantes del sur de Haití. Ambos trabajaban en la ONG Medical Teams International que se había formado tras el terremoto de 2010. A comienzos de 2016, esta organización terminaba su proyecto por lo que los habitantes del sur de Haití se quedarían sin la posibilidad de rehabilitarse. Ante esto Alzamora y Lynce decidieron formar la fundación haitiana Tous Ensemble, la cual se financia principalmente con donaciones, ya que muchos de los pacientes son atendidos de forma gratuita y otros pagan un total de 50 gourdas por sesión (500 pesos chilenos).


Macarena Tapia, de pie atrás al centro, junto al equipo de la Fundación.

La Fundación acoge a personas que necesitan rehabilitación por diversos motivos, como por ejemplo amputaciones, ¿en qué consiste tu trabajo?
Mi trabajo acá consiste en hacer todo tipo de rehabilitación física. La fundación Tous Ensemble es el único centro de rehabilitación que existe en la región del sur de Haití y hay pacientes que se demoran horas en llegar para recibir una o dos horas semanales de atención. Trabajamos con niños con retraso en el desarrollo motor, parálisis cerebral, pie bot, distrofias musculares y niños con problemas ortopédicos. También hay un gran número de adolescentes con escoliosis. Por otro lado, hay una gran población de adultos que tienen secuelas por accidentes cerebrovasculares (ACV), amputados y muchas fracturas de miembro inferior, generalmente por accidentes en moto.
Sumado al trabajo que se hace en el centro, vamos dos veces por semana al hogar de las Hermanas de la Caridad para atender a niños y adultos que viven ahí y, dos veces al mes vamos a Île a Vachè, una isla que queda a cuarenta minutos en bote y que no tiene centro de rehabilitación.
Para todo esto, he tenido que aprender muchas cosas y ‘desempolvar’ conocimientos, porque yo en Chile nunca atendí pacientes del área musculoesquelética por ejemplo. También he podido volver a trabajar con niños, que siempre me ha encantado y que es un área que tenía abandonada. He descubierto lo mucho que me gusta trabajar con pacientes con secuelas de ACV. En fin, siempre me ha apasionado la rehabilitación así que estoy más que feliz.
Por último, acá se hace Kinesiología y Terapia Ocupacional en conjunto, así que también he aprendido algunas cosas de otra carrera que me encanta y que tuve muy cerca en la UANDES.

¿Cómo ha sido esta experiencia desde que llegaste a principios de abril, qué es lo que más te ha llamado la atención?
Ha sido increíble. Haití es un país al que la mayoría de la gente le tiene miedo, y poder comprobar con mis propios ojos que es muchísimo más que un país peligroso, o el país más pobre de América, es una oportunidad que no podría terminar de agradecer ni en cien años.
Por supuesto que hay muchas cosas que generan impotencia y que cuesta entender. Las historias clínicas son poco claras, muchas veces los pacientes no tienen adherencia a los tratamientos y, por otro lado, está la barrera del idioma que muchas veces entorpece mi relación con los pacientes. A pesar de todo eso, mi día a día está lleno de sonrisas, de niños jugando en la calle y de adultos que solo tienen palabras de agradecimiento para nosotros, y eso sobrepasa todo lo demás.

De lo que has podido ver, ¿cuáles son las principales necesidades de salud de los haitianos?

La verdad es que de lo que vemos en la clínica, la principal necesidad es la educación en torno a los problemas de salud. Por ejemplo, lo pacientes que han tenido ACV llegan con presión arterial altísima y cuando les preguntas si se tomaron los remedios te dicen que no porque se sentían bien en la mañana. O llega un niño de 6 meses ‘volando’ en fiebre y cuando le preguntas a la mamá te dice que siempre tiene fiebre, y por más que les digas lo riesgoso que es, vuelven a caer en lo mismo.
Además, a nivel país hay cólera, ETS, tuberculosis y enfermedades tropicales que a veces los matan. Hay mucho trabajo por hacer y muchas ONG de diferentes países tratando de colaborar.
Creo que lo más importante es que la ayuda social ha cambiado y, para muchas organizaciones, lo fundamental es que los mismos haitianos puedan mejorar su realidad y generar cambios, y esto solo se logra desde un nuevo modelo que los empodere y no el modelo antiguo en el que los países más desarrollados trataban de "salvar" a un país.

¿De dónde provienen los miembros de la Fundación?
Los fundadores de Tous Ensemble son Consuelo Alzamora y Pierre Lynce. Además de ellos, en el staff permanente hay dos técnicos en rehabilitación, Sam y Senat, una persona que se encarga de recibir a los pacientes y llevar el orden de las fichas clínicas y todos los registros de las atenciones. Joe un ortopedista, Pierre Guy y su ayudante Maxene, y Florence que se encarga de que todo en este lugar esté reluciente. Todos son haitianos, menos Consuelo que es chilena, pero vive acá hace cinco años.
Por otro lado, hay dos voluntarias chilenas de la Fundación América Solidaria, Andrea (terapeuta ocupacional) y Maka (kinesióloga), y Camila (terapeuta ocupacional) que es otra voluntaria "independiente" como yo y que además era docente clínica de los alumnos de Terapia Ocupacional de la UANDES...muy chico el mundo!

¿Hasta cuándo tienes pensado quedarte allá?
En septiembre les digo hasta luego. Para después tengo otros planes, pero estoy segura de que seguiré ligada a la fundación y espero volver más temprano que tarde.


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