"Me enamoré por completo de esta profesión al descubrir el poder del diálogo para resolver conflictos"
Martes 30 de junio de 2015



María José Riesco.

María José Riesco estudió Periodismo y comenzó su carrera profesional en el mundo de las comunicaciones corporativas y el marketing, pero siempre sintió un gran deseo de desarrollar un trabajo trascendente.

Esta inclinación la llevó a desarrollar un taller de comunicación entre padres e hijos que impartía en colegios y grupos particulares. “Me empezó a pasar que al finalizar las sesiones la gente se acercaba a plantearme sus problemas y ahí sentí que me faltaban competencias para ayudarles”, explica.

Fue así como decidió estudiar el Postítulo en Ciencias de la Familia en la Universidad de los Andes y años después terminó creando el centro Puente Mediación.

¿Qué ocurrió durante tu paso por el Instituto de Ciencias de la Familia (ICF)?

Descubrí la mediación y mi vida dio un vuelco. Me enamoré por completo de esta profesión al descubrir el poder del diálogo para resolver conflictos y el increíble papel que puede desarrollar un mediador competente.

¿En qué consiste la profesión de mediador?

El mediador es un puente de comunicación entre dos personas que se han aferrado en sus posiciones, por temor o por no saber cómo resolver un conflicto. La mediación se instaló en Chile a partir de la Ley de Tribunales de Familia en el año 2010, así que es un sistema nuevo y relativamente desconocido. Mucha gente lo entiende como un simple trámite pre judicial y se sorprende al descubrir su potencial.

¿Cómo nació Puente Mediación?

Lo fundamos en 2004 junto con una de mis profesoras, Violeta Espinoza, y una compañera, Ximena Regúlez. Las tres coincidíamos en que nuestro objetivo era acoger a todos sin distinción y ayudarlos a dialogar para que lleguen al mejor acuerdo que ellos pueden alcanzar.

¿Es el acuerdo el resultado más importante de un proceso de mediación?

No, hay mucho más: una mediación exitosa tiene un efecto educativo en las personas. Cuando en una relación totalmente polar se dan cuenta que pueden alcanzar un acuerdo, por mínimo que sea, esto les hace confiar en su capacidad para alcanzar más acuerdos en el futuro.

Me ha pasado que muchas personas llegan a acuerdos, grandes o pequeños, y tiempo después me escriben para contarme que pudieron resolver conflictos futuros por sí mismos de manera tranquila y colaborativa.

¿Qué tipo de casos suelen atender en el centro?

Por una parte están los casos de mediación previa, es decir, pre judicial. Por ejemplo, alguien que quiere interponer una demanda por pensión alimenticia, régimen de relación directa y regular y cuidado personal. Algunos de estos procesos terminan con un acuerdo vía mediación y, si no lo logran, continúan por la vía judicial.

Todos los demás casos se denominan conflictos relacionales, en los que las partes quieren alguien imparcial para resolver su enfrentamiento, no importa cuál sea la temática. Me han tocado matrimonios a punto de romperse por un choque de mundos a la hora de escoger el colegio de sus hijos, conflictos generados por una suegra viviendo en la casa.

¿Es la mediación un invento moderno? ¿Qué ventajas puede tener?

Yo creo que la mediación existe desde que el hombre es hombre, pero la mediación profesional ha formalizado una serie de técnicas y estrategias para ayudar a personas en conflicto. Es importante entender que no es terapia, y pueden ser disciplinas complementarias, pero distintas.

¿Y cómo es la relación con los profesionales de esas disciplinas complementarias?

En general, con los del área de la salud (psiquiatras y psicólogos) hay un muy buen entendimiento. La diferencia es clarísima: ellos tratan a la persona y el mediador a las dos partes en conflicto.

Con los abogados la relación es un poco más compleja. Obviamente, tenemos una relación muy estrecha, ya que debemos derivar a ellos muchos casos que no logran alcanzar un acuerdo, pero buscamos profesionales que trabajen con una visión afín a la nuestra. En Chile tenemos una cultura de confrontación y no siempre hay una voluntad real de llegar a acuerdos.

¿Puede cualquiera ser un mediador?

No, es muy importante estar bien formado para ello. Tienes que conocer la legislación al revés y al derecho, y dominar técnicas y estrategias que usa el mediador para no comprometer la imparcialidad, la voluntariedad, etc.

Además, aunque no somos psicólogos, necesitamos entender a la persona desde su perspectiva psicológica y filosófica para ubicarnos en qué momento del ciclo vital se encuentran y determinar si el conflicto es estructural o puntual. También debemos saber cuándo derivar un caso a otro profesional.

En el ICF hay mucha formación teórica y práctica, con role playing, con buenos profesores que tienen mucho conocimiento de países donde la mediación está más desarrollada, como Argentina.

Y en lo personal, ¿es muy duro?

Yo hice mi práctica en la Municipalidad de Puente Alto y después me quedé durante seis años a cargo de todos los programas de asistencia a la familia. Es duro, pero el balance final compensa.

Cuando dos personas se abren a conversar, para mí eso ya es suficiente. Si además logras que la persona se conecte con lo que realmente quiere y necesita y lo transmite para llegar a un acuerdo, la satisfacción es infinita.