¿Por qué esta Semana Santa es especial?

Miércoles 28 de marzo de 2018

Cada año la liturgia nos presenta los acontecimientos más importantes de la vida de nuestro Señor, y al centro de su calendario (no en orden temporal sino de importancia) se encuentran los acontecimientos pascuales: la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo.


Cada año, por tanto, la Semana Santa tiene una posición privilegiada, y en el mundo católico chileno eso se nota, porque la gente la vive con gran intensidad.


Este año, como recientemente hemos tenido la visita del Papa y aún está fresco su mensaje, la Semana Santa se presenta también como una gran oportunidad para profundizar en las palabras que nos dirigió el Papa Francisco. La Cruz es la que arroja más luz sobre los misterios de nuestra fe y, por eso mismo, las invitaciones, exhortaciones y enseñanzas del Papa, pueden alcanzar una nitidez y agudeza mayor ante nuestros ojos.


Tomemos tres ejemplos: lo que el Papa nos dijo en Maipú, la Catedral de Santiago y la Universidad Católica.


- En Maipú a los jóvenes les animó -citando a San Alberto Hurtado- a que se preguntaran continuamente “¿qué haría Cristo en mi lugar?”. Al meternos en la Pasión, en el amor de Jesucristo por cumplir la voluntad del Padre, comprendemos el valor de la Cruz, de esa entrega que vale la pena por los frutos que comporta. Entendemos que preguntarse por lo que haría Jesús en nuestro lugar es querer ser su discípulo y vivir nuestras vidas en amor a Dios y los demás.


- El discurso a los sacerdotes y consagrados en la Catedral de Santiago, que constituyó una verdadera meditación del Evangelio, ayudó a los presentes a levantar la mirada, para palpar la cercanía de Cristo, tal como la vivió el apóstol Pedro en los distintos momentos que siguieron a la muerte de Jesús: instantes difíciles, conflictivos, penosos en un comienzo; pero después, de luz, esperanza y alegría. Sin duda que la Pasión, Muerte y Resurrección gloriosa son acontecimientos que consolidan cada una de las palabras de esta meditación del Papa, y que llenan de sentido la entrega y cada instante de la vida de los presbíteros y de todas las personas entregadas a Dios.


- Al dirigirse a los académicos de la Universidad Católica los interpeló a generar procesos que iluminen la cultura actual, creando espacios que integren los distintos saberes y, en los cuales, verdaderamente estén presentes, formando comunidad, los intelectuales y los destinatarios de sus estudios. Indudablemente que dirigir la mirada a Jesús, la Sabiduría misma, que da testimonio de la Verdad con su muerte, en beneficio de las necesidades de las personas, estimula a comprender el profundo significado de servicio de toda labor profesional y, particularmente, la universitaria.