Proyecto SOFI le devuelve a la sonrisa a siete familias de La Pintana

Lunes 20 de noviembre de 2017


En 2010, alumnos de Odontología de la UANDES, tuvieron la inquietud de ayudar a familias de escasos recursos a que tuvieran atención odontológica de calidad, y de esa forma surgió el proyecto Salud Oral Familiar Integral, más conocido como SOFI.

Desde 2016, están trabajando en el Liceo Simón Bolívar de La Pintana, donde también realizan charlas dirigidas en otros ámbitos, con el objetivo de que los vecinos logren solucionar sus inquietudes en los temas y así generar confianza entre el paciente y el odontólogo.

Este año, están ayudando a siete familias, lo que significa aproximadamente 30 pacientes en tratamiento, sin embargo, los años anteriores se ha logrado dar de alta a 20 familias. “Hemos visto un agradecimiento muy grande por parte de ellos, quienes nos han comentado que si no fuera por nosotros, no podrían mantener sus dientes, ya que el acceso a la salud dental es muy compleja y costosa”.

Respecto a su labor, el año pasado obtuvieron los Fondos de Desarrollo Institucional entregados por el Ministerio de Educación, los que les permitieron comprar un sillón y una unidad portátil para poder realizar más operativos dentales en zonas que no cuenten con sillón dental, además de aprovecharlos para la inversión de materiales que ayudan a entregar una mejor atención.

“Nuestros planes a futuro son conseguir apoyo constante, ya que los materiales dentales tienen un alto costo y la desigualdad en el ingreso a la atención dental es muy grande. Hasta el momento hemos pasado por consultorios, clínica móvil, e incluso hemos podido trabajar en las instalaciones de la universidad en San Bernardo”, explica Domingo Phillips, alumnos de Odontología, integrante de SOFI.

Y agrega que “nuestro sueño es realizar atención a más familias y tener un lugar físico con capacidades mayores a las que tenemos hoy, ya que todos los años hay voluntarios que quieren integrarse al proyecto, pero por falta de espacio no todos pueden hacerlo. Por eso, hoy somos 30 estudiantes voluntarios, además de egresados que nos apoyan constantemente. Además, nos gustaría ampliarnos a más universidades para que sea un proyecto que abarque más comunas donde hay familias de escasos recursos”.

Por último, Phillips concluye que tener la posibilidad de ayudar a las personas que más lo necesitan lo llena de orgullo, y asegura que el ver cómo los pacientes agradecen el esfuerzo, ver sonreír a los niños que atienden, escuchar el agradecimiento de las familias y ver a muchas personas volver a sonreír “nos llena enormemente y por eso vale la pena levantarse todos los sábados para ayudarlos”.