Reforma educacional
Lunes 3 de agosto de 2015

 

Fernando Castro Lavín, profesor de Contabilidad Básica del Programa de Bachillerato.
Fernando Castro Lavín, profesor de Contabilidad Básica del Programa de Bachillerato.

Últimamente se ha estado debatiendo sobre las reformas necesarias al sistema de educación en Chile. Una buena enseñanza es una herramienta fundamental, facilita el acceso a mejores oportunidades, como también a un mayor desarrollo personal. Para el país, tener una población mejor educada permite optar a un mayor nivel de desarrollo. La educación de calidad, con acceso universal, genera una mayor igualdad de oportunidades, "emparejando la cancha" y permitiendo que los logros personales dependan del esfuerzo personal ejercido libremente. Quien asume ese compromiso, tendrá la posibilidad de lograr un mayor desarrollo, sin depender de sus circunstancias particulares de origen social o económico. Estos impactos de una buena educación, a nivel individual y colectivo, además, redundan en una disminución significativa de las desigualdades, con el consiguiente mejoramiento en la estabilidad y paz social. Siempre habrá desigualdades, porque en una sociedad libre siempre habrá personas que elijan conscientemente no acceder a la educación superior. Sin embargo, esto será producto de sus decisiones personales y no de su origen.

Parece haber un consenso transversal en lo planteado en el párrafo anterior. Sin embargo, también hay una enorme mayoría, de todas las orientaciones políticas, que opina que las reformas planteadas por la autoridad carecen de una orientación adecuada. Es bastante claro que la gratuidad de la educación superior no soluciona los problemas de igualdad de acceso, ya que actualmente el problema mayor de los estudiantes vulnerables no es el costo, sino la imposibilidad de acceder a estudios superiores debido a la pésima calidad de la educación escolar que recibieron.

El origen del problema está en la calidad de la educación pre escolar y escolar. Es ahí por donde se debe empezar y centrar los esfuerzos. Partir por la gratuidad de la educación superior es, como dice el dicho, "poner la carreta delante de los bueyes". Destinar los escasos recursos económicos a la gratuidad de la educación superior, es no entender el problema.

Para mejorar la educación preescolar y escolar, se debe atraer a los mejores alumnos a las carreras de pedagogía. Para eso, se debe mejorar el status de los educadores en la sociedad, entendiendo que son profesionales de alta trascendencia. La calidad de la enseñanza al interior del aula nunca será mejor que la del profesor que imparte la clase.

Si se resuelve lo anterior, habremos dado un gran paso. Sin embargo, aún falta discutir el tema más importante y de fondo: el contenido y la forma de la educación. En un mundo que cambia a una velocidad cada vez mayor, ¿qué y cómo se debe enseñar, para que los alumnos hagan frente a los desafíos del futuro? ¿Qué habilidades debemos desarrollar hoy en un niño de 5 años, para que se enfrente al mundo dentro de 20 años? Parece urgente discutir los contenidos y metodologías de educación, para una sociedad en que el conocimiento estará permanentemente disponible on line, en que el cambio estará en constante aceleración y el futuro será cada vez más difícil de predecir. Si no actuamos sobre este tema, estaremos desarrollando en nuestros alumnos capacidades que sin duda serán inútiles en el futuro.


Fernando Castro Lavín
Profesor de Contabilidad Básica del Programa de Bachillerato