Salud pública vs. libertad: El caso de las vacunas en Chile

Jueves 24 de noviembre de 2016

 

 

En el marco de los Diálogos de Salud de la Facultad de Medicina, los académicos de la Universidad de los Andes, María Teresa Valenzuela y Joaquín García Huidobro, participaron en el encuentro que abordó las razones en materia de salud pública que avalan los programas nacionales de inmunización en el país y la experiencia internacional, considerando el ambiente social en donde predomina la libertad de los ciudadanos.

La Dra. María Teresa Valenzuela, especialista en Salud Pública y en materia de vacunas, explicó que hace cinco años, no se concebía que hubiera detractores, sin embargo, han aparecido movimientos anti vacunas, que mal informados, generan un daño importante al Programa de Vacunaciones, un programa que sólo ha salvado vidas, ha impactado positivamente en la disminución de la mortalidad infantil, y que le da valor a la atención de salud. “En Chile no se ha logrado generar una verdadera discusión técnica, tal como debiera ser, y el debate público se ha quedado en el ámbito político y social. Los padres que denuncian están mal informados”, señaló la Dra. Valenzuela.

La especialista, quien presidió el Comité Asesor en Vacunas y Estrategias de Inmunización (CAVEI) del Ministerio de Salud, recordó que las vacunas han contribuido a erradicar enfermedades a nivel mundial, como la Poliomelitis. En el caso específico de la vacuna contra el virus del Papiloma Humano que produce cáncer cervicouterino, la Dra. Valenzuela indicó que está autorizada en 138 países y está incluida en el Plan Nacional de Inmunización de 66 países. “Por lo tanto, la recomendación es reforzar los distintos componentes del Programa, uno de ellos, la comunicación que debiese ser estratégica y lo más amplia posible”, indicó.


Desde una perspectiva filósofo-política, el director de Estudios del Instituto de Filosofía, Joaquín García-Huidobro, manifestó que “desde que comenzó la práctica de la vacunación surgieron grupos que se le oponían: desde algunos fundamentalistas religiosos hasta personas que mantienen una actitud escéptica respecto de sus reales beneficios u otras que sostienen que las políticas de vacunación obligatoria significan una violación de los derechos civiles. La aparición de Internet en las últimas décadas ha llevado a un incremento o al menos a una mayor notoriedad de estas posturas. Esta red, junto con sus indudables ventajas, presenta el problema de que “aplana” la información, ya que un artículo escrito en un blog de un grupo radical aparece con igual importancia que un texto publicado en The Lancet o cualquier otra revista particularmente reconocida por la comunidad médica”.


El profesor García-Huidobro agregó que “dejar de vacunar a un niño contra una enfermedad peligrosa es una forma de maltrato por omisión, del mismo modo que lo sería abstenerse de abrigarlo en medio del más crudo invierno. Quien viola derechos en este caso no es la autoridad, sino los padres. Además, la falta de vacuna de un menor pone en riesgo al resto de los niños que tienen contacto con él, pues la eficacia de las vacunas se consigue en la medida en que su recepción masiva crea ambientes protegidos para los menores”.