Taller de vocación y servicio

Martes 10 de octubre de 2017

 

Ya llevamos varios años haciendo este Taller, en que estudiantes de Bachillerato acompañan una mañana a la semana, durante todo un semestre, a los ancianos de la Fundación las Rosas; y seguimos sorprendiéndonos por las enriquecedoras experiencias de nuestros alumnos. He seleccionado algunos párrafos de los ensayos que ellos escriben, con lo experimentado en esta asignatura.

 

Alguna de las cosas que más rescato es que con actos tan simples se pueden lograr grandes cosas. Mi percepción por sobre lo que es ayudar ha cambiado. Y también, esta ida al hogar durante este semestre, es una de las pocas cosas que he hecho, con las cuales realmente me siento realizado.

 

Una abuelita me decía que le gustaban los viernes porque yo la iba a ver, porque la hacía reír, le daba un desayuno entretenido y también llegó a decirme que me había extrañado, ese día la abracé, y me di cuenta de que por más que uno no quisiera involucrarse con ellas es imposible no llegar a establecer lazos de cariño, ya que si bien es cierto íbamos una vez a la semana, este día era tan rico en emociones que el cariño mutuo se fue dando sin que ambas partes nos diéramos cuenta.

 

Yo me encariñé demasiado con varios de los abuelos, ya sea por sus historia tristes y felices Cada vez uno mismo les va entregando apoyo y ganas de seguir adelante sea cual sea su problema, siempre les alegraba el día, saqué muchas sonrisas y agradecimientos, por estas mismas risas que tuvieron.

 

A medida que pasaba el tiempo, con esta experiencia, me di cuenta de las verdaderas necesidades del ser humano y lo importante que es tener a alguien como apoyo. Por ejemplo, me di cuenta de lo importante que es la familia, al ver a algunas ancianas o ancianos tan abandonados, me conmovió e hizo que me acercara más a ellos. Esto también hizo que valorara mucho a mi familia y a mis seres queridos, y que tengo que cuidar lo que tengo. Me hizo recordar el "No sabes lo que tienes, hasta que lo pierdes".

 

Viví momentos buenos como malos, pero sin duda es una experiencia realmente hermosa que debería vivir toda persona en su vida, ya que no es lo mismo conocer una experiencia de lejos que vivirla, nunca pensé que iba a formar lazos tan bonitos con las abuelitas que conocí y ayude en el hogar.

 

Siempre dije que no iba a tomarles cariño para que la despedida no fuera difícil, pero aun así fue imposible no tomarles cariño.

 

Si fuese posible, creo que todas las carreras, independiente si es del área de la salud o no, deberían hacer alguna actividad de este tipo, para crear conciencia de lo que es la solidaridad y entrega por el otro.

Poco se puede agregar a tan elocuentes testimonios.

 

Carolina Herrera Cruz
Directora de Estudios
Profesora del Taller de Vocación y Servicio