Otorgan primera patente en investigación a la Universidad de los Andes

Jueves 28 de septiembre de 2017

Un método para monitorear, diagnosticar y/o pronosticar trastornos relacionados con la hipoxia (falta de oxígeno en las células), usando la proteína NFAT5 (Nuclear factor of activated T-cells), es la invención que la Dirección de Innovación protegió y se adjudicó una patente en Estados Unidos, siendo ésta la primera otorgada a la Universidad de los Andes.

Aquí puede conocer en detalle la patente otorgada a la UNADES.

 

Matías Vial, director de Innovación, dijo que este es un gran logro para la Universidad. "Este hito corrobora que, además de presentar y proteger intelectualmente nuestras tecnologías que tienen un alto potencial de transferencias, hemos logrado que, en este caso, se conceda nuestra primera patente de nuestra historia. Esperamos que sean muchas más para seguir entregando soluciones concretas y aplicables a la sociedad".

 

La dirección de I+D tiene actualmente más de 50 solicitudes de patente en curso para un amplio portafolio tecnológico en Ingeniería, Educación y Biomedicina.

Investigación
Desde hace años las enfermedades cardiovasculares son la primera causa de muerte, no sólo en el mundo occidental, sino a nivel mundial. Y esto se produce, principalmente, porque el diagnóstico de la enfermedad es tardío y todas las pruebas y exámenes apuntan a confirmar si se produjo o no un infarto, pero no a prevenirlo.

 

Debido a esto, la comunidad cardiológica ha estado buscando la manera de identificar marcadores bioquímicos más precoces y de mayor especificidad.

El doctor Carlos Irarrázabal, profesor de la Facultad de Medicina de la Universidad de los Andes, ha estado trabajando en esta materia y su línea de investigación consiste en encontrar y medir biomarcadores en estado de hipoxia, es decir, aquellas que tienen un déficit de oxígeno, y que posean una concentración aumentada de ciertos biomarcadores, lo que permitiría detectar un infarto antes que se produzca.

El fin de esta investigación es poder diagnosticar de manera temprana (antes de los síntomas clínicos) para evitar la muerte de las células musculares del corazón (infarto), a través de un examen de sangre simple, económico y rápido.

Las personas que utilizarán este test de diagnóstico serán todas aquellas que lleguen a un centro de salud por una Enfermad Cardiovascular (ECV), específicamente por un infarto o una enfermedad coronaria.

 

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 2015, 17,7 millones de personas murieron de enfermedades cardiovasculares, lo cual representa un 31% de todas las muertes a nivel global.

 

De esta cifra 7,4 millones fueron producidos por una enfermedad coronaria y 6,7 millones por un infarto.

En Chile, más del 25% de los hombres y el 20% de las mujeres mueren por enfermedades cardiovasculares, lo cual corresponde aproximadamente a 4,1 millones de hombres y 3,5 millones de mujeres.

 

Dentro de las enfermedades cardiovasculares, 43% de los afectados fueron diagnosticados con una enfermedad isquémica (accidente cerebrovascular).