El aporte periódico de más de 400 personas de la Asociación de Amigos de la Universidad permite contar con un fondo para otorgar becas socioeconómicas, las que son asignadas a alumnos de destacado rendimiento académico y que acreditan una situación económica que los hace merecedor de este beneficio.
En el año 2010, son 575 los alumnos que están siendo beneficiados por una Beca Socioeconómica, equivalente a un monto total de 28.266 UF. Asimismo, durante 2009 se asignaron 545 Becas Socioeconómicas, por un monto de 26.140 UF.
Con esfuerzo, todo se puede
Juan Carlos Flores egresó como el mejor alumno de su promoción el año pasado. Ingresó a la Universidad en 2002, gracias a una beca socioeconómica. Su constancia y perseverancia en el estudio le permitió mantener este beneficio durante toda la carrera, ya que siempre estuvo dentro del 10% mejor de su curso, que es una condición para conservarla.
Juan Carlos nació en Lautaro, IX región, y llegó a estudiar a Santiago a los doce años al colegio San Rafael, de la Fundación Lo Barnechea.
Se muestra agradecido de la oportunidad que le dio la Universidad de estudiar Derecho, ya que su situación económica no le habría permitido seguir una profesión sin una beca. "Cuando yo postulé a la Universidad, sólo tuve que rellenar un formulario para solicitar ayuda, acreditaron mi situación, entrevistaron a mi mamá y entré a estudiar", comenta. Reconoce que en ese sentido la Universidad de los Andes fue distinta a las demás. "En la mayoría ofrecían becas desde segundo año".
Para cubrir la matrícula y algunos extras, trabajó un verano en el Departamento de Admisión de la Universidad, y en otras oportunidades estuvo en empleos esporádicos. "Tuve que dejar algunas cosas de lado, como salir con mis amigos, por mantenerme entre los mejores de mi curso", explica. Actualmente se encuentra estudiando su examen de grado que espera dar en septiembre de este año, para después realizar los seis meses de práctica.
¿Cómo fue tu experiencia de estudiar Derecho en esta Universidad?
"Muy buena. Durante la carrera uno tiene la ventaja de tener una sólida formación jurídica y humana. He podido conocer gente de distintos niveles socioeconómicos, personas con diferente capacidad tanto intelectual como humana. He encontrado profesores con una extraordinaria preparación, quienes siempre están disponibles para cualquier consulta, no sólo académica".
Durante los cinco años de carrera Juan Carlos participó en diversas actividades de la Facultad. Estuvo en los inicios de una de las primeras academias de alumnos, Adecir (Academia de Derecho Romano). "Partí como asistente, luego fui vocal y terminé el año pasado siendo su Vicepresidente". No sólo se dedicó al estudio, sino que aprovechó las distintas oportunidades que ofrece la Facultad a su alumnado. Durante 2003 realizó una pasantía en el estudio de abogados Philippi, Yrarrázaval, Pulido y Brunner. "Conocí por dentro el trabajo en un estudio, fue una bonita experiencia". Además fue ayudante, por dos años, en Derecho Constitucional.
¿A qué te quieres dedicar una vez que jures como abogado?
Desde que hice derecho constitucional, me ha motivado el derecho público. Me encantaría dedicarme al área del derecho administrativo, ya que es nueva y se necesitan profesionales bien preparados. También me gusta la investigación. Me gustaría hacer un postgrado y especializarme en esa área del Derecho.
René González, egresado de Periodismo
Egresó como parte de la primera generación de Periodismo de la Universidad, en diciembre de 1997, y durante sus cinco años recibió apoyo financiero por parte de ésta. Cuenta que al cumplir los requisitos fijados para optar a la Beca, no le fue difícil concretar su postulación, haciéndose finalmente acreedor de la misma.
"Cuando di la prueba de Aptitud Académica, saqué un muy buen puntaje para la época, que me permitía entrar en universidades tradicionales, pero elegí la Universidad de Los Andes porque confiaba en el grupo humano detrás de ella, sus valores y sabía que si se empeñaban en algo lo harían bien", cuenta sobre su decisión de venir a estudiar a Santiago. "No me fue difícil postular a la beca, consulté por ella a María José Lecaros (en ese tiempo decana de Periodismo), le demostré que tenía un buen puntaje y que como estudiante de provincia con padres de clase media me costaría financiar todo por mi cuenta. Fue una gran ayuda durante todos esos años", agrega.
"Mirando hacia atrás mi experiencia ha sido muy buena, pero no puedo ocultar que hubo años difíciles, en que el dinero escaseaba y en los que incluso le pedía a una quiosquera que me prestara El Mercurio temprano, para leerlo y devolvérselo impecable antes de partir a la universidad a rendir las nunca bien ponderadas pruebas de actualidad. Ese tipo de recuerdos me mueve a pedir que la gente que pueda, colabore, ya que no es plata perdida, por el contrario, se trata de ayudas que van a gente que tiene ganas y que con un empujoncito pueden concretar sus sueños. Hoy veo la infraestructura que se levanta, conozco a gente que se le apoyó como a mí y sé que cuando elegí universidad no me equivoqué", señala sobre sus días de estudiante.
Hoy día, a sus 33 años, es periodista del diario La Segunda, está casado y tienes dos hijas, María Ignacia de dos años y Maite de cinco meses. Su trayectoria se ha basado en el trabajo en prensa escrita, aunque por seis meses viajó a Estados Unidos a perfeccionar su inglés. Actualmente desarrolla en su trabajo una sección de periodismo de investigación que lo tiene muy contento.
Luego de casi diez años en la labor de periodista ha vivido grandes experiencias, pero hoy día considera que su mayor logro es haberse casado y formado una familia. "Tengo una familia donde somos bien unidos. Creo que eso es algo que se logra con los valores heredados de los padres y los adquiridos durante las etapas de formación en el colegio y la universidad. En parte es por eso que me gustaría que cada vez más jóvenes tuvieran la oportunidad de estudiar la carrera que quieran en la Universidad de los Andes".