Viernes 24 de Diciembre de 2021

Tres tradiciones chilenas de Navidad que se perdieron con el tiempo

La directora del Máster en Historia y Gestión del Patrimonio Cultural y curadora del Museo de Artes de la Universidad de los Andes, Marisol Richter, destaca tres costumbres navideñas que formaban parte de la vida en nuestro país, y que se han perdido tras la importación de tradiciones propias de otras culturas y latitudes.

Suena extraño pensar que en pleno verano, bordeando los 30 grados Celsius, un señor con abrigo rojo y botas negras entra por las chimeneas a comer galletas de jengibre y dejar regalos debajo de pinos nevados y decorados con trineos, hombres de nieve y diferentes ornamentos que aluden a un nevado y frío invierno.

Así se celebra hoy en día, en su mayoría, la Navidad en Chile. Cada día son menos las tradiciones que hacen alusión al nacimiento del Niño Dios, pero sobre todo, atrás quedaron las costumbres propias del país, que en épocas pasadas formaban parte de la celebración de estas fiestas.

¿Y qué se solía hacer antes de la llegada de los centros comerciales para comprar los regalos y del pino para decorar la casa? La directora del Máster en Historia y Gestión del Patrimonio Cultural y curadora del Museo de Artes de la Universidad de los Andes, Marisol Richter, revive tres tradiciones típicas chilenas que, independiente de las épocas, estaban relacionadas entre sí.

Feria en la Alameda, fanales y ofrendas

Durante la República, en el siglo XIX, la Alameda de Santiago solía llenarse de puestos comerciales en los que las personas, sin distinción de estratos sociales, se abastecían de distintos elementos para preparar la celebración de la llegada de Jesús. “Dentro de ellos se encontraban artesanías de greda en miniatura, con los que los santiaguinos adornaban sus pesebres- o belenes como también se los conoce- y que fueron introducidos al país por los españoles durante el periodo virreinal”, explica Richter.

En países europeos, y especialmente en España, estos mercados o ferias de Navidad se mantienen vivos, y los productores de belenes siguen fabricando una gran variedad de figuras -religiosas y populares- y elementos en miniatura con los que se componen escenas completas de la vida doméstica.

En las ferias también se compraban elementos para adornar o completar los fanales: objetos que combinan una escultura religiosa, generalmente del Niño Dios, con pequeños elementos decorativos de distinto tipo, instalados dentro de una cúpula de vidrio. “Como la Navidad en Chile cae en verano, a los fanales se los decoraba con frutas y flores naturales y de cera, y tenían un uso personal de devoción y eran elementos utilizados especialmente por las mujeres”.

El fanal, según ha estudiado Marisol -quien publicó en 2015 el texto “Belén navideño: el Arco de Triunfo en los fanales” en el Catálogo del Museo de Artes de la Universidad de los Andes-, llegó a América a fines del siglo XVIII, inicialmente a los conventos, pero poco después se volvió un objeto común en espacios privados como casas y oratorios. La época de Navidad era el momento propicio para acomodar, adaptar y cambiar las decoraciones de su interior, mientras se cantaba una novena. En este sentido, el fanal con la escultura del Niño recostado era también una forma de representar un belén.

Otra tradición típica de Navidad eran las ofrendas. “Las mismas frutas estivales que se compraban en las ferias navideñas y que servían para adornar los fanales, también se vendían para que las personas se las ofrecieran al Niño Dios”, cuenta Marisol. “Hasta aproximadamente las primeras décadas del siglo XX, como no había centros comerciales y no se solían regalar presentes a amigos y miembros de la familia, éstos iban dedicados a Jesús en su nacimiento”.

Fanales del Museo de Artes de la Universidad de los Andes

El Museo de Artes de la Universidad de los Andes resguarda una colección de 16 fanales. De éstos, dos contienen la Sagrada Familia y los otros una figura del Niño Dios en distintas posiciones, de los cuales 14 presentan una guirnalda que enmarca su figura. Estos festones de flores, frutos y pequeños insectos, también se pueden observar en pinturas coloniales que representan a la Virgen María junto a su hijo.

Se asume que las tallas del Niño Jesús de los fanales de la Universidad de los Andes fueron realizadas por el círculo del quiteño Manuel Chili Caspicara (ca. 1723-ca.1796), cuyo estilo traspasó los límites de la Audiencia de Quito. En tanto, los ornamentos florales ubicados desde la base a la parte superior están compuestos por un elemento soportante sobre el cual se distribuyen flores y frutos confeccionados en tela, junto a hojas secas, semillas, azahares de cera, musgos, pequeñas espigas de trigo natural, plumas, perlas y abalorios, por mencionar algunos.

La colección de fanales del Museo de Artes de la Universidad de los Andes se puede visitar virtualmente en la plataforma Google Arts & Culture. Sin embargo, después de casi dos años de cierre por la situación sanitaria, el Museo está pronto a reabrir sus puertas al público, con una iluminación renovada que ofrece una experiencia de alta calidad a los visitantes, quienes podrán conocer los fanales y más de 1.300 obras distintas.

Para informaciones sobre horarios y visitas guiadas, escribir al correo [email protected]