Jueves 8 de Octubre de 2020

¿Cómo es ser economista en tiempos de crisis?

En un nuevo Café Virtual, organizado por el Centro UANDES Signos, se conversó sobre lo que significa ser economista, cómo trabajan en tiempos de incertidumbre y también su influencia a la hora de proponer e implementar políticas públicas.

La pandemia ha golpeado en todo ámbito de la sociedad y el deterioro de la economía se ha tomado muchas veces el debate público tras las distintas medidas que ha tomado el Gobierno, ¿qué rol juegan los expertos? ¿cuál es su aporte en períodos complejos? En un nuevo Café Virtual organizado por el Centro UANDES Signos, Karin Jürgensen, decana de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales, junto a Francisco Gallego, académico del Instituto de Economía UC, abordaron el papel que desenvuelven los economistas en tiempos de crisis.

Un economista, en una definición básica y no tan detallada de la profesión, se enfoca en estudiar la forma de administrar los recursos disponibles para satisfacer distintas necesidades. En la realidad, esto no es tan simple y menos si se está en una crisis como la que ha desencadenado el coronavirus en el mundo, ya que los recursos son limitados y las necesidades van variando con el pasar de los días. ¿Cuál es su aporte a la sociedad?

“Los buenos economistas son siempre economistas, estemos o no en crisis. Aportan siempre una forma de analizar el mundo que es útil en ambos escenarios. Nuestra ciencia utiliza datos y modelos y eso ayuda en periodos de crisis a no lanzarse a tomar decisiones solo porque sean bien intencionadas”, sostiene Karin Jürgensen. “Nuestra profesión también hace que analicemos el costo/oportunidad de cada cosa, en crisis, donde surgen muchas propuestas de políticas públicas nos preguntamos, con esos recursos, qué otras políticas se podrían implementar. Porque en el papel, todas las políticas se ven perfectas, pero si uno no las compara con otras, a lo mejor estamos haciendo un mal uso de los recursos limitados”.

Ahora bien, la economía es una ciencia que se podría decir es bastante matemática, sin embargo, tiene un carácter social bastante importante. Un economista también es un observador, ve casos de éxito, busca e investiga antes de proponer o implementar alguna política pública.

“Nosotros, los economistas, tenemos el rol de comunicar al mundo ciertas cosas para que las políticas públicas estén informadas por evidencia científica, cómo hacemos esto, a través de investigación y capacitación. Es importante la conversación que nosotros tenemos con la sociedad, porque de alguna manera, nuestro rol como científicos sociales está ligado a la conversación, al convencimiento, con aprender de otras experiencias”, explica Francisco Gallego.

Políticas públicas

En cuanto a políticas públicas se refiere, las crisis son un gran gatillante de éstas, dado que todos buscan medidas y mejoras con el objetivo de ayudar a la sociedad y en especial a los más necesitados. Existen, a su vez, dos corrientes a la hora de pensar en políticas públicas: una basada en la evidencia científica y una informada en la evidencia. ¿Cómo se entiende esta distinción entre lo normativo y lo positivo? ¿En qué medida es posible?

“Esta distinción, lo que trata de hacer es ayudar a separar el análisis empírico (entender los fenómenos), de cómo yo los interpreto y después cómo se traducen en una política pública. Eso es algo valioso e importante que nos ayuda a contribuir de mejor manera a la sociedad. Sin lugar a dudas, cuando pasamos a la concreción de una política pública, no nos podemos engañar que la decisión mezcla aspectos positivos y normativos, eso es relevante y no nos podemos engañar”, esgrime Francisco.

Por otro lado, para la decana de Ingeniería Comercial sostiene que “la diversidad de políticas que van surgiendo, necesariamente, son reflejo de que cada persona tiene su visión de cómo debería ser el mundo, a quiénes y de qué forma. Eso es completamente normativo, hay prioridades personales, hay valores. Sería interesante mirar desde una forma distinta y que una una sociedad, con sus valores o diversidad de valores, se ponga de acuerdo con algún método y define cuáles son sus prioridades y en cuánto, a quiénes y cómo quiere ayudarles. Ahí, hecho lo normativo, la economía positiva puede identificar y mostrar realmente los modos de colaborar y lograr los objetivos de manera más eficiente”.  

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