Martes 20 de Julio de 2021

Estudio analiza cómo el ambiente de literacidad del hogar influye en el aprendizaje de la lectura en niños con Síndorme de Down

Un reciente estudio liderado por investigadoras de la Escuela de Psicología de la Universidad de los Andes analizó el ambiente de literacidad un grupo de 161 familias de niños con síndrome de Down (SD), entre 3 y 12 años, residentes en zonas urbanas de Chile. Este estudio detectó la necesidad de volcar la atención sobre las condiciones ambientales que acompañan el procesos de aprendizaje lector en niñas y niños con SD, más allá de los métodos instruccionales.

Este estudio analiza por primera vez la calidad de los ambientes de literacidad en hogares de niñas y niños chilenos con SD. Una comunidad que, en nuestro país, alcanza un alto índice de analfabetismo”, señala Marcela Tenorio, investigadora de la Escuela de Psicología UANDES.  

En Chile, a diferencia de muchos lugares del mundo, la mayoría de los jóvenes con SD terminan su formación escolar sin saber leer. Esto podría deberse, entre otros factores, a la falta de ambientes de literacidad propicios para que estos aprendan a leer.

Los ambientes de literacidad del hogar predicen la trayectoria de desarrollo lector y las prácticas de aprendizaje. Ambientes enriquecidos son mucho mejores predictores que cualquier otra variable en la temprana infancia.

Hay muchas variables externas que influyen en la calidad del ambiente de literacidad: nivel educativo de los padres, nivel socio-económico y presencia de condiciones del neurodesarrollo, entre otros”, indica Tenorio.

Los principales hallazgos fueron:

  • Hay similar cantidad de libros en casas de niños con SD y niños con desarrollo típico (DT) en Chile, pero el número total es signitivamente inferior al reportado en estudios internacionales.
  • Las familias de niños con SD leen con mayor frecuencia a sus niños, en comparación con las familias de niños con DT. La frecuencia de lectura (una vez a la semana en promedio), sin embargo, es baja respecto a lo reportado en estudios intercionales.
  • Las familias de niños con SD empiezan a leer a sus niños desde el primer año de vida, similar a lo visto en otros países, siendo este un hallazgo positivo.
  • Los hogares que tienen a las madres con más alto nivel educativo, tienen los más enriquecidos ambientes de literacidad.

A raiz de los hallazgos, el grupo de investigadores sugiere algunas acciones importantes para el acompañamiento de estos niños y para la política pública:

  • Es fundamental ampliar la red de bibliotecas y crear programas activos de acceso a libros y lectura compartida. Fortalecer esta línea de acción irá en beneficio de las familias más vulnerables.
  • Vale la pena impulsar programas de psicoeducación general que enseñen a padres, madres y cuidadores el valor de la lectura compartida como herramienta fundamental en el proceso educativo.
  • Necesitamos estudios más claros sobre la interacción entre padres y cuidadores y sus bebés con SD.
  • Elevar el capital cultural de la población tiene un impacto transversal que también llevará a mejorar la primera infancia.

* Estudio publicado en International Journal of Disability, Development and Education, Julio 2021

* Investigadores: Paulina Arango, Andrés Aparicio, Katherine Strasser, Ricardo Rosas y Marcela Tenorio