Nuestra casa común


En junio de 2015, la prensa mundial dedicó sus páginas a comentar la segunda encíclica del Papa Francisco. Y es que la Laudato Si’ no dejó indiferente a nadie, porque se centra en un tema que afecta a todos por igual: la sustentabilidad del planeta, nuestra casa común. Pero también lleva a una reflexión antropológica sobre el lugar del hombre en el mundo y demuestra que el problema ecológico no se resuelve solo en lo ecológico.

Esta casa de estudios siempre se ha preocupado del ambiente que la rodea, tanto de su naturaleza como de sus personas, por lo que acogió esta invitación a un “nuevo diálogo sobre el modo como estamos construyendo el futuro del planeta” y se propuso comenzar por el campus, tomándola como un desafío para ir por más. Con este objetivo conformó un comité multidisciplinario, formado por profesores, administrativos y alumnos, que sesionó durante tres meses formulando diversas propuestas, de las que surgieron 27 iniciativas para desarrollar en dos ámbitos: uno es el campus, donde se trabaja en la ecología de la vida cotidiana, en la educación para la alianza entre la humanidad y el ambiente y en el cuidado de la casa común, y el otro es su entorno próximo, de modo de involucrar a los vecinos, pues todo está conectado. Lógicamente, también se propuso profundizar en los proyectos que ya se venían trabajando, pues nuestro Master Plan contempla un plan en sustentabilidad y hace años que se aplican conceptos ecológicos en el campus, a través de la Dirección de Operaciones.



A raíz de este trabajo interdisciplinario, en 2015 se dio inicio al proyecto permanente “Campus UANDES, nuestra casa común”, coordinado por la Dirección de Cultura Corporativa, que además del cuidado sustentable, apunta a generar identidad y comunidad en torno al espacio que nos rodea. Por ello, una de las primeras iniciativas concretadas fue el concurso fotográfico 2015, que invitó a la comunidad UANDES a recorrer el campus y registrar sus espacios y costumbres preferidas, seguido por el proyecto “Colección Fotográfica Universidad de los Andes”, que reunió a fotógrafos profesionales con el mismo objetivo en 2016.

Además de que en cada proceso de construcción los árboles son cuidadosamente trasplantados para que sigan oxigenando el entorno, también surgió la idea de identificar, señalizar y documentar nuestra flora y fauna. Esto dio paso, por ejemplo, a la iniciativa “Aves del Campus”, con un catastro de las especies que habitan en esta zona de la pre cordillera andina y una hermosa línea de productos corporativos relacionados. Este programa incluye la instalación de señalética sobre las aves y sobre la flora del campus, de modo de organizar un circuito de avistamiento de especies nativas. Incluso, se evalúa la posibilidad técnica de organizar visitas guiadas y circuitos de trekking abiertos a la comunidad. De hecho, desde hace algunos años, los terrenos de la Universidad han servido para que los alumnos de colegios aledaños estudien la flora y fauna de la zona y como lugar de muestras del Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) para el control de la mosca de la fruta.



Con el objetivo de disminuir las emisiones de CO2, la Universidad mantiene un contrato con buses de acercamiento, cuenta con un bicicletero cerrado y promueve el uso del sistema de autos compartidos Carpool. También aplica un plan de ahorro de energía, con luces de bajo consumo en estacionamientos, control centralizado de iluminación, climatización y accesos en los edificios Biblioteca y Central y uso de gas natural en El Reloj, además de fluxómetros de ahorro de agua en los baños. Y está desarrollando un plan maestro de aguas lluvia en el mediano plazo, para no afectar nuestro entorno.

En 2014 se dio inicio al proceso para convertirnos en un campus “cero basura” y lograr así que a futuro ningún desecho llegue a los vertederos. Por ello se instalaron basureros para reciclaje, cajas para depositar papel reutilizable y una planta compactadora de basura y de separación de material adentro el campus, donde también se pueden depositar elementos peligrosos, como pilas y tonners. El buen uso del papel se intensificó en 2016 a través de una alianza de reciclaje de papel con la fundación San José, la implementación de la firma “imprime solo lo necesario” en los correos electrónicos UANDES, el uso de tazones no desechables en las cafeterías y el inicio de una política de impresión sustentable para papelería institucional, que consiste en privilegiar a proveedores que utilicen papel con certificación PEFC (manejo forestal sustentable).

Estos son algunos de los proyectos que se desarrollan en los terrenos de la Universidad, junto a una continua difusión de ideas ambientalmente sustentables, para que la comunidad se involucre en este proceso de mejora continua y de cuidado de “nuestra casa común”.