Proyecto escultórico san Josemaría: iluminar lo cotidiano


Una universidad es una institución que dedica todos sus esfuerzos a la búsqueda de la verdad. Pero la verdad sin belleza está incompleta, no logra resplandecer y es incapaz de mover los corazones.

A través del “proyecto escultórico san Josemaría: iluminar lo cotidiano” invitamos a seis destacados escultores nacionales a interpretar, desde el lenguaje del arte contemporáneo, el mensaje de San Josemaría, fundamento e inspiración de nuestra Universidad.

El objetivo de la obra es iluminar en el campus universitario, lugar de múltiples interacciones entre el ser humano y la naturaleza, la verdad que anima el quehacer académico que aquí se desarrolla.


Los escultores y sus obras

Video realizado por productora Cortapluma

Francisco Gazitúa

Cruz del sur

  • Francisco Gazitúa C.
  • 2021
  • Dimensiones: 80 x 26 x 20 centímetros. Piedra granito y fierro.

“Un homenaje a escala monumental a la vida de un santo y a las diversas manifestaciones del conocimiento y la cultura de la actividad educativa que emprende la Universidad de los Andes. A través de su materialidad expresa las cualidades fundamentales de la fe cristiana, la flexibilidad y ductilidad del acero y la solidez y permanencia de la piedra”, explica el artista.


Francisca Cerda

Un descanso en el camino

  • Francisca Cerda R.
  • 2021
  • Dimensiones: 55 x 30 x 30 centímetros. Acero.

“Todos los caminos de la tierra pueden ser ocasión de un encuentro con Cristo”. Esta frase de San Josemaría me llevó a crear la escultura: son cinco caminos que se alzan hacia el cielo, uniéndose en un punto común, el amor a Cristo, reflejado en la cruz. Cada ser humano sigue su propio camino, dignificándose con proyectos distintos, pero cada cual busca la santidad a través de su amor a Dios y al prójimo”, explica la escultora.

María Angélica Echavarri

Legatum

  • María Angélica Echavarri G.
  • 2021
  • Dimensiones: 41 x 112 x 60 centímetros. Acero inoxidable.

“Estas alas fuertes y livianas quieren recordarnos que son nuestras y que están listas siempre para emprender el vuelo de la vida, para crecer y superarnos, acompañados de los valores legados por San Josemaría. Por eso, la obra se compone de 48 alas de acero inoxidable. Cada una de ellas representa los años del santo, desde que fundó el Opus Dei, hasta su muerte a los 73 años”, explica la artista.

Soledad Ramsay

Templo interior

  • Soledad Ramsay L.
  • 2021
  • Dimensiones: 39 x 34 x 34 centímetros. Piedra granito.

“Todos somos almas de Dios y la santificación ocurre obrando para el prójimo. Por esto, la obra está conformada por dos piezas que dialogan entre sí, generando un encuentro íntimo y delicado en el centro de ambas formas curvas, el que luego se abre en un carácter ascendente. El granito gris, piedra característica de nuestro entorno y presente a lo largo de todo el país, es la materialidad ordinaria de esta obra. Es el mismo rodado que se encuentra en la tierra, el que será tallado para representar la unión con lo divino”, explica la artista.

Pablo Jamett

Cuerpo y alma

  • Pablo Jamett P.
  • 2021
  • Dimensiones: 38 x 35 x 23 centímetros. Fierro.

“Dos alas con forma de sotana como efímera piel describen un cuerpo erguido, relación directa con la imagen de San Josemaría. ¿Un espacio espiritual?: Cristo entre el cielo y la tierra, en un templo de cuerpo y alma, figura y fondo. La cruz iluminando las páginas y palabras de un santo”, explica el escultor.





Mauricio Guajardo

Construir al mundo

  • Mauricio Guajardo R.
  • 2021
  • Dimensiones: 33 x 40 x 40 centímetros. Piedra granito.

“Esta obra quiere resaltar la construcción como proceso de crecimiento, trabajo y amor al prójimo. La escultura se levanta con la cordillera, donde muros de granito sostienen el orbe del mundo, y a partir de la palabra de San Josemaría, se construye una nueva visión de él. Los muros emergen desde el sello mismo del Opus Dei, desde la firmeza de sus principios se alzan y se proyectan hacia el cielo, formando la cruz pétrea, abriendo los planos hacia los cuatros puntos cardinales”, explica el artista.

Paso del jurado

Para elegir la escultura que se construirá en su tamaño definitivo en nuestro campus universitario, se constituyó un jurado integrado por Antonia Lehmann, arquitecto; Cristián Salineros, artista visual y docente; Marisol Richter, directora del Máster en Historia y Gestión del Patrimonio Cultural UANDES e integrante del Círculo de Críticos de Arte; Waldemar Sommer, crítico de arte; y Guillermo Rosende, arquitecto.

Las seis obras fueron expuestas en el Salón de Honor, cada uno de los escultores explicó y fundamentó ante el jurado su propuesta creativa. Tras apreciar su trabajo y destacar el alto nivel artístico, la profunda interpretación del mensaje de san Josemaría y el aporte de estas obras a la disciplina escultórica nacional, el jurado definió -por mayoría- que la ganadora era “Legatum”, de la artista María Angélica Echavarri.


Presentación de las esculturas


Obra ganadora

La escultura Legatum” de la artista María Angélica Echavarri se compone de 48 alas de acero inoxidable. Cada una de ellas representa los años de vida de San Josemaría, desde la fundación del Opus Dei hasta su muerte a los 73 años.

“Quiero transmitir y representar sus valores a través del crecimiento constante y sostenido de su legado: su gran obra que se ha materializado en esta Universidad y que se vive en la educación, en la calle, en la familia, en la diversidad. He querido estampar su legado concreto y en el mundo, sin dejar jamás de lado la importancia del trabajo y la libertad para superarnos en la vida ordinaria y de fe cristiana. Porque estas alas, fuertes y livianas a la vez, nos recuerdan que estamos siempre listos para emprender el vuelo de la vida”, explica la artista sobre su obra.

Recorre en el siguiente video el proceso creativo de la artista hasta llegar a “Legatum”.

“Abstracta con elementos del arte óptico. Consta de un módulo que va creciendo y repitiéndose con una distancia que crece entre 2 y 20 centímetros. Provoca esta sucesión un efecto de luminosidad y de paso desde el gris oscuro, al gris claro y azulado. En cuanto al módulo de acero brillante, cabe asociarlo ya con alas y un corazón extendido. Esas alas simbolizan el vuelo espiritual provocado por el mensaje de San Josemaría y lo dilatado de su corazón que se expande de amor a Dios y al prójimo. La luminosidad puede representar la proyección del Evangelio entre hombres y mujeres, con su atributo de demostrar que la santidad está al alcance de todo ser humano sin distinción. Por otro lado, en el emplazamiento definitivo de la muy hermosa obra, el viento normal producirá el toque sutil de los módulos entre sí, dando un sonido suave que avanza desde una nota aguda de las placas más pequeñas, hasta las notas graves de las placas mayores”. Waldemar Sommer, crítico de arte y presidente del jurado.