Martes 2 de Septiembre de 2025

CER y Corporación Educacional del Arzobispado de Santiago impulsan un espacio itinerante en el Mes de la Solidaridad

La actividad fue una reflexión sobre la obra "El Buen Samaritano", de Vincent Van Gogh, sobre la que se profundiza en el mensaje evangélico de la solidaridad y la vigencia de esta enseñanza para la vida cotidiana.

El Centro para la Enseñanza de la Religión (CER) junto a la Corporación Educacional del Arzobispado de Santiago (CEAS), realizó una iniciativa que invitó a estudiantes, docentes y familias a reflexionar en torno a la parábola del Buen Samaritano. La actividad fue una reflexión sobre la obra “El Buen Samaritano”, de Vincent Van Gogh, sobre la que se profundiza en el mensaje evangélico de la solidaridad y la vigencia de esta enseñanza para la vida cotidiana.

La propuesta tiene un carácter itinerante, ya que reproducción de la obra recorre los once colegios que conforman la CEAS, ofreciendo en cada establecimiento un punto de encuentro y contemplación. Durante la jornada escolar, alumnos, profesores y apoderados se acercaron a este espacio, transformándolo en un lugar de diálogo y de invitación a “hacerse prójimo” de quienes más lo necesitan.

Con esta iniciativa, el CER busca fortalecer la cultura de la solidaridad en las escuelas católicas, aportando un recurso formativo que une arte, fe y educación en un contexto participativo y comunitario.

El mensaje de El Buen Samaritano según Van Gogh

Vincent Van Gogh pintó El Buen Samaritano en1890, inspirándose en la parábola relatada en el Evangelio de San Lucas (10, 25-37). La escena muestra el momento en que un hombre despojado, herido y abandonado en el camino es auxiliado por un samaritano, mientras otros personajes que pasan por allí no se detienen a ayudar. Van Gogh transmite la situación a través de trazos vigorosos, un contraste fuerte de colores y la representación del esfuerzo físico de quien carga al herido.

La parábola enseña que el amor al prójimo no conoce barreras de raza, religión o condición social. El samaritano -considerado extranjero y marginado en el contexto judío- es quien finalmente se conmueve, se detiene y actúa. El mensaje central es claro: la verdadera solidaridad nace de hacerse cercano a quien sufre, superando prejuicios, indiferencia o comodidad personal.



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