El análisis muestra que la cobertura privilegió la urgencia informativa y los enfrentamientos por sobre la explicación de las demandas sociales que originaron las movilizaciones.
La forma en que los medios narraron el Estallido Social marcó la comprensión pública de uno de los episodios más complejos de la historia reciente del país. En ese marco, el investigador y académico Francisco Tagle presentó los principales hallazgos de su proyecto Fondecyt sobre la cobertura periodística de esos acontecimientos.
El proyecto, titulado ¿Cómo se informó el Estallido Social en Chile?: encuadres de la prensa escrita, la televisión abierta y los portales web de noticias y su influencia en el pluralismo mediático (Fondecyt N° 11230755), examinó más de 10 mil noticias publicadas entre el 18 de octubre y el 15 de noviembre de 2019 en televisión, portales web, radio y prensa escrita, con el objetivo de identificar los patrones narrativos utilizados por los medios durante las primeras semanas de la crisis social.
La investigación se sustenta en la teoría del framing o encuadre, que sostiene que los medios no reproducen la realidad de manera neutra, sino que seleccionan, jerarquizan y organizan los hechos, funcionando como una “ventana” a través de la cual el público comprende los acontecimientos. Desde este enfoque, el trabajo dialoga críticamente con el paradigma de la protesta, que advierte una tendencia a privilegiar los episodios de violencia por sobre las causas y demandas que originan las movilizaciones.
El proyecto se desarrolló en dos etapas metodológicas —inductiva y deductiva— y aplicó cinco encuadres clásicos del periodismo: atribución de responsabilidad, conflicto, consecuencias, interés humano y moralidad.
Entre los principales resultados, se constató que el Estallido Social fue presentado mayoritariamente como un conflicto, con actores definidos en términos de ganadores y perdedores. En el ámbito digital, los portales de orientación conservadora tendieron a reforzar este encuadre, mientras que los medios progresistas abordaron con mayor frecuencia el fenómeno desde la atribución de responsabilidades.
Otro de los hallazgos relevantes es que la cobertura respondió más a una lógica informativa propia de situaciones de catástrofe o desastre natural que a una estrategia deliberada por invisibilizar las demandas sociales. En ese contexto, los medios privilegiaron la urgencia, el daño, el vértigo informativo y la carga emocional de los hechos, por sobre la explicación sistemática de las reivindicaciones. En televisión, además, se observaron recursos narrativos característicos de este tipo de coberturas, como la fragmentación de la imagen.
Tagle explicó que el énfasis en los episodios de violencia no obedece necesariamente a una voluntad editorial de destacarlos, sino a su condición de hechos noticiosos. Asimismo, el estudio cuestiona uno de los supuestos centrales del paradigma de la protesta, al mostrar que, durante este periodo, la cobertura se sustentó principalmente en fuentes no oficiales.
Los resultados del proyecto han sido presentados en congresos académicos internacionales, como IAMCR en Francia (2023) y Singapur (2025), además de los encuentros nacionales de INCOM realizados en 2023, 2024 y 2025.