Martes 3 de Marzo de 2026

Proyecto Nueva Cultura realiza nueva estadía académica en la Universidad de Notre Dame

El proyecto Nueva Cultura de la Universidad de los Andes organizó una nueva estadía académica de investigación en la University of Notre Dame. La instancia reunió durante quince días a profesores del Instituto de Filosofía y del Centro Signos con académicos invitados de la Pontificia Universidad Católica de Chile, la Universidad de La Serena, la Universidad Católica del Maule, la Universidad Panamericana y el Instituto de Estudios de la Sociedad.

La estadía se desarrolló gracias al apoyo del de Nicola Center for Ethics and Culture y del Jacques Maritain Center, que ofrecieron condiciones especialmente favorables para el trabajo intelectual. Durante estas dos semanas, los participantes dedicaron jornadas extensas y continuas al estudio, la escritura y la discusión de investigaciones en curso en áreas como filosofía, ética, derecho constitucional y humanidades.

En el marco de la visita, el grupo sostuvo además una reunión con el Provost de Notre Dame, John T. McGreevy.

Uno de los aspectos más destacados por los académicos fue la posibilidad de contar con un tiempo especialmente protegido para investigar. Felipe Widow, profesor de la Pontificia Universidad Católica de Chile, señaló: “La experiencia de pasar 15 días de trabajo en la Universidad de Notre Dame ha sido extraordinaria por varios motivos: el primero, y más importante, poder disponer de dos semanas reservadas para estudiar y escribir, en un sistema de jornada de trabajo muy intensa, es un privilegio impagable, en los tiempos que corren, para un universitario (en mi caso, no tenía un tiempo de tal modo reservado desde mi investigación doctoral)”.

Widow agregó que la experiencia se vio enriquecida por el trabajo en grupo: “En segundo lugar, la posibilidad de hacer lo anterior en un grupo amplio que se somete a la misma disciplina añade muchos elementos positivos, desde los momentos de camaradería, hasta la posibilidad de leer los trabajos de otros y someter los propios al juicio de los demás”. También valoró especialmente las condiciones ofrecidas por la universidad anfitriona: “En tercer término, las condiciones de trabajo que nos ofrece la Universidad de Notre Dame -y, en ella, los centros Maritain y de Nicola-, son excepcionales: no sólo por la biblioteca de primerísimo nivel, sino también por el amabilísimo trato con que se nos recibió en aquellos centros, por la belleza del Campus en invierno, y hasta por el frío, que despeja la cabeza y da alegría, paz y algún resbalón”. Finalmente, destacó el trabajo organizativo detrás de la pasantía: “Por último, no puedo dejar de hacer mención de que los 15 días allí reflejan un arduo y concienzudo trabajo de organización y preparación, por parte del equipo que coordina la estadía, lo cual debo agradecer de modo expreso puesto que, yo mismo, no hice más que viajar y ponerme a trabajar”.

En la misma línea, Claudio Alvarado, del Instituto de Estudios de la Sociedad, subrayó la singularidad de la experiencia: “Es difícil transmitir cuán privilegiada es la experiencia de asistir a la Universidad de Notre Dame al alero de las estadías organizadas por Joaquín García-Huidobro y Nueva Cultura”. A su juicio, las condiciones materiales e intelectuales resultan determinantes: “Por un lado, las condiciones que ofrece esta Universidad son realmente excepcionales, desde el acceso a sus bibliotecas hasta las instalaciones y la hospitalidad del Jacques Maritain Center y el de Nicola Center”.

Alvarado añadió que la intensidad y continuidad del trabajo marcaron una diferencia sustantiva en el avance de sus investigaciones: “Por otro lado, contar con la posibilidad de investigar más de diez horas diarias por dos semanas seguidas en esas condiciones privilegiadas, y en un ambiente intelectual estimulante y exigente, permite avanzar en los proyectos de investigación en los que uno está trabajando -en mi caso, la tesis doctoral- de modo inédito”. Y concluyó: “No exagero al decir que la concentración, la dedicación y la continuidad en la investigación que ofrece el escenario descrito son virtualmente imposibles de conseguir en otras circunstancias. Si acaso cabe la analogía, se trata de una inversión intelectual altamente rentable desde todo punto de vista, y cuyos frutos alimentan el resto del año laboral”.

La estadía también tuvo un impacto directo en proyectos de investigación en curso. Francisco Medina explicó: “El viaje a Notre Dame me permitió finalizar y mejorar mi tesis doctoral. Fueron dos semanas de trabajo muy intenso (alrededor de once horas diarias), en las que pude dedicarme exclusivamente a escribir las últimas partes de mi tesis, la que se enmarca dentro del área del derecho constitucional”. Asimismo, destacó la posibilidad de intercambiar con especialistas: “Además, durante estos días pude conversar sobre mi tesis con un académico chileno especialista en derecho constitucional (Francisco Urbina), que actualmente trabaja como profesor full time en Notre Dame. Él me dio sugerencias muy pertinentes que ayudaron a mejorar mi investigación”. Gracias a este avance, podrá depositar su tesis a comienzos de marzo.

Por su parte, Amelia Herrera valoró tanto los recursos académicos como el entorno en que se desarrolló la investigación: “La oportunidad que he tenido de hacer una estadía de investigación en la Universidad de Notre Dame ha sido de invaluable valor, no sólo por la posibilidad de consultar directamente su ingente biblioteca de gran interés para los temas a que me dedico en los estudios medievales sino también por la dinámica de trabajo que permitió conjugar el avanzar en las investigaciones particulares de cada cual y, en horarios acotados, conocer de las investigaciones de los demás en disciplinas diversas relacionadas con las Humanidades y recibir retroalimentación del trabajo de uno”.

La experiencia, añadió, estuvo marcada también por el contexto invernal del campus: “La experiencia de estar habitando en un paisaje completamente nevado y con los edificios del campus y sus capillas, más las campanas de fondo de la Basílica, me sirvieron en algún grado para recrear la vida de estudio invernal en un monasterio carolingio, aunque con las todas las comodidades que la Universidad nos proveyó, y en mi caso en el magnífico espacio de la Biblioteca del Maritain Center.”



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