Gustav Klimt fue una de las figuras más destacadas del arte vienés de fines del siglo XIX y uno de los fundadores de la Secesión Vienesa, movimiento que desafió las convenciones artísticas de su época. Reconocido por el uso de dorados, sus composiciones ornamentales y su particular representación de la figura humana, desarrolló un estilo inconfundible, en el que la belleza, el erotismo y el simbolismo se entrelazan. Autor de El beso, una de las obras más reconocidas de la historia del arte, Klimt convirtió el cuerpo, el amor y el deseo en protagonistas de una pintura cargada de sensualidad y misterio.
En esta charla, descubriremos la vida y obra de un artista que llevó la ornamentación a nuevas dimensiones y dejó una huella singular en el arte moderno.