Desde la geología y la ingeniería hasta la planificación urbana y las trayectorias personales, el seminario “Impacto de los terremotos en Chile: una perspectiva interdisciplinar” abordó la sismicidad como un fenómeno que no solo transforma el territorio, sino también al Estado y a quienes lo habitan.
Comprender los terremotos más allá de su dimensión física fue el eje central del encuentro, organizado por el Centro Signos de la Facultad de Ciencias Sociales, el Centro de Estudios Territoriales y la Facultad de Ingeniería y Ciencias Aplicadas de la Universidad de los Andes. La actividad reunió a investigadores y profesionales de distintas áreas con el objetivo de analizar la sismicidad como un fenómeno que atraviesa el territorio, las instituciones y las trayectorias de vida de quienes habitan el país.
La jornada se abrió con palabras de bienvenida del vicerrector académico de la Universidad de los Andes, José Miguel Simián, quien destacó la relevancia de generar espacios de diálogo interdisciplinario para abordar un fenómeno que forma parte estructural de la historia y la experiencia chilena.
El primer panel, titulado “El terremoto como fenómeno natural y social complejo”, propuso una aproximación inicial al fenómeno desde la historia del territorio, la construcción del Estado y los límites del conocimiento científico.
La apertura estuvo a cargo de Patricio Pliscoff, investigador del Centro de Estudios Territoriales y doctor en Ecología por la Universidad de Lausanne, quien presentó una lectura de largo plazo sobre la relación entre terremotos y paisaje en Chile. Desde una perspectiva histórica y biogeográfica, mostró cómo la dinámica sísmica ha sido un agente estructurante del territorio nacional, influyendo en la configuración física del país, en la distribución de su biodiversidad y en los patrones de ocupación humana. A través de hitos del desarrollo del pensamiento científico —desde la experiencia de Charles Darwin en Chile hasta la formulación de la teoría de la tectónica de placas— explicó cómo la comprensión del planeta como un sistema dinámico permite entender la singularidad del territorio chileno. En ese marco, destacó el rol de la subducción y de la cordillera de los Andes en la conformación de Chile como una “isla biogeográfica”, con ecosistemas diferenciados y profundamente marcados por su historia sísmica.
La segunda presentación estuvo a cargo de Magdalena Gil, doctora en Sociología por la Universidad de Columbia e investigadora de la Escuela de Gobierno de la Universidad Católica y de CIGIDEN, quien abordó la gobernanza del riesgo en la historia sísmica de Chile. En su exposición propuso comprender al Estado como un “gran asegurador”, cuya legitimidad se vincula a su capacidad de proteger a la población frente a amenazas externas y devastadoras. Gil sostuvo que Chile constituye un caso especialmente interesante: pese a su ubicación periférica respecto de los grandes centros históricos de desarrollo, ha construido una capacidad destacable para gestionar el riesgo sísmico. Esa fortaleza, comentó, no se explica solo por la existencia de normas antisísmicas, sino por un entramado socio-técnico más amplio —instituciones, fiscalización y culturas de cumplimiento— que hace efectiva esa normativa. Asimismo, destacó que los procesos de reconstrucción han sido históricamente momentos de expansión de capacidades estatales, dando origen o impulso a instituciones que perduran más allá de la emergencia.
El cierre del panel estuvo a cargo de José Antonio Abell, doctor en Ingeniería Civil por la Universidad de California, Davis, e investigador de la Facultad de Ingeniería y Ciencias Aplicadas de la Universidad de los Andes, quien abordó la predicción de sismos y el análisis de riesgo en contextos de incertidumbre. Abell explicó que, si bien la predicción entendida como fecha, hora y lugar exactos sigue siendo inalcanzable, la ingeniería dispone de herramientas para modelar escenarios de daño y riesgo, lo que resulta clave para la toma de decisiones. A partir de ejemplos concretos, mostró cómo el análisis de riesgo sísmico combina amenaza, vulnerabilidad y exposición, permitiendo definir estándares de desempeño estructural frente a distintos tipos de eventos. Su presentación culminó con una pregunta abierta sobre el uso y la comunicación de esta información científica en situaciones de alto impacto social.
Tras las exposiciones del primer panel, se abrió un espacio de conversación entre panelistas y asistentes, moderado por Consuelo Araos, investigadora del Centro Signos, donde se profundizó en los temas abordados y en los desafíos científicos, institucionales y sociales asociados a la gestión del riesgo sísmico.
El segundo panel, titulado “De la catástrofe a la oportunidad: naturaleza, ciudad y curso de vida”, fue moderado por Pilar Giménez, directora del Centro de Estudios Territoriales de la Universidad de los Andes, y centró la reflexión en las respuestas urbanas, sociales y biográficas que emergen tras los grandes terremotos.
La primera presentación estuvo a cargo de Ángela Prado, arquitecta experta en planificación urbana y territorial e investigadora del Centro de Estudios Territoriales, quien abordó la experiencia de la reconstrucción posterior al terremoto y tsunami del 27 de febrero de 2010. Desde su trabajo en el Ministerio de Vivienda y Urbanismo, planteó que, en un país altamente urbanizado y expuesto a riesgos extensivos, la planificación territorial no puede basarse en la exclusión, sino en aprender a convivir con el riesgo. Explicó cómo el Plan de Reconstrucción Urbana buscó equilibrar la urgencia de reconstruir viviendas con la necesidad de resguardar calidad urbana, identidad local, participación comunitaria y medio ambiente. Destacó instrumentos como los planes de reconstrucción estratégico sustentable, los planes de regeneración urbana y la actualización de planes reguladores con estudios de riesgo, subrayando que muchos de estos avances fueron posibles gracias a marcos normativos excepcionales. A quince años del 27-F, advirtió, el desafío sigue siendo consolidar estos aprendizajes y evitar que la planificación vuelva a relegar el riesgo a un segundo plano.
La segunda exposición aportó una mirada internacional desde la gestión local. Elenka Jarolimek, emergency manager de la ciudad de Seattle (Estados Unidos), presentó cómo un municipio costero del Pacífico norteamericano se prepara para un eventual terremoto catastrófico. Desde una experiencia práctica, explicó que Seattle enfrenta amenazas sísmicas comparables a las de Chile y que su planificación se orienta a la recuperación funcional, entendida como la restauración rápida de las funciones esenciales de la ciudad. Uno de los ejes centrales de su presentación fue la incorporación de la equidad social en la planificación del riesgo. A través del proyecto GeoEquity Planning, mostró cómo el cruce entre modelos de daño sísmico y datos demográficos permite identificar zonas donde la vulnerabilidad social y el riesgo físico se superponen, orientando acciones preventivas, decisiones de desarrollo urbano y estrategias de comunicación focalizadas.
El cierre del panel estuvo a cargo de Margarita Monckeberg, doctora en Comunicación por la Universidad de los Andes e investigadora postdoctoranda del Centro Signos, quien propuso mirar el terremoto como un hito biográfico. A partir del caso del terremoto de Valdivia de 1960, exploró cómo la catástrofe no solo fractura ciudades y paisajes, sino también memorias, decisiones familiares y trayectorias de vida. Monckeberg recorrió relatos históricos y testimonios personales para mostrar cómo los terremotos han ido configurando una memoria telúrica en Chile y se detuvo en episodios menos conocidos del desastre de 1960, como la evacuación marítima de niños y niñas desde Valdivia y Corral. A través de historias concretas, mostró cómo, en algunos casos, ese quiebre vital abrió caminos inesperados, reconfigurando horizontes personales y proyectos de vida.
El seminario concluyó con una conversación entre las expositoras y el público, moderada por Pilar Giménez, donde se articularon las distintas escalas abordadas durante la jornada: el territorio, la ciudad y la historia personal.