Martes 27 de Enero de 2026

UANDES realizó despedida al académico de la Facultad de Ingeniería y Ciencias Aplicadas Rodrigo Fernández

Su paso por la Universidad dejó una huella profunda en generaciones de estudiantes, académicos y en el desarrollo de la Facultad.

Tras más de 20 años de entrega académica y servicio universitario, Rectoría, en conjunto con la Facultad de Ingeniería y Ciencias Aplicadas despidió con emoción a Rodrigo Fernández, académico y exdecano que culminó su trayectoria en la Universidad de los Andes, después de 20 años de trabajo en nuestra casa de estudios.

Su paso por la Uandes dejó una huella profunda en generaciones de estudiantes, académicos y en el desarrollo de la Facultad. Además de su rol como académico, fue decano de la Facultad entre 2011 y 2013, y también integró el Comité de Postgrado desde 2020 hasta diciembre de 2025, contribuyendo activamente a la formación avanzada y al fortalecimiento institucional.

“Estas dos décadas fueron un período enriquecedor, marcado por la oportunidad de diseñar y consolidar los cursos de Ingeniería de Transporte en un momento en que la disciplina se impartía en solo cuatro universidades del país. Ese trabajo permitió posicionar académicamente a la Uandes y convertirla en sede de congresos panamericanos y nacionales de la especialidad. Venía de experiencias previas en la Universidad de Concepción y en la Universidad de Chile, pero fue en esta casa de estudios donde encontré un ambiente especialmente acogedor, de trato cercano y respetuoso, un clima humano que considera uno de los mayores activos de la institución y que debe cuidarse a medida que la Universidad siga creciendo”, explica Fernández.

Hablar de su legado no le resulta sencillo, pero si algo buscó transmitir Fernández a sus alumnos durante todos estos años fue una manera de entender la Ingeniería como una disciplina sustentada en datos, modelos y resultados cuantitativos, siempre interpretados a la luz de la teoría. “En la Ingeniería de Transporte, donde el comportamiento humano es parte central del fenómeno, esta mirada resulta clave para evitar sesgos y simplificaciones. La congestión vial es un ejemplo que lejos de resolverse solo ampliando la capacidad de las vías, la teoría y la evidencia empírica muestran lo contrario. Que mis estudiantes puedan explicar y argumentar esto con base técnica es, para mí, la mejor expresión de mi aporte formativo”, agrega el académico.

“Lo que aprendí de mis maestros, y lo que intenté aplicar a lo largo de mi carrera académica, fue el entusiasmo por enseñar lo que uno sabe y, al mismo tiempo, aprender a través de la docencia. Desde mi experiencia, una disciplina se domina realmente cuando uno es capaz de explicarla con claridad y en palabras simples a sus alumnos. Ese ejercicio es, para mí, la base de una buena docencia y parte de lo que quise transmitirles a mis alumnos”.

Mirando hacia el futuro, Rodrigo observa con orgullo el crecimiento de la Facultad de Ingeniería y Ciencias Aplicadas, que en estos 20 años pasó de contar con unos pocos profesores, a reunir hoy a cerca de 35 académicos con doctorados, formados en universidades de primer nivel internacional. Convencido del potencial de este capital humano, cree que, articulado bajo una visión estratégica de cooperación entre especialidades, la Facultad está en un momento clave para consolidarse como un centro de investigación tecnológica con impacto comparable al de los grandes referentes del país.

“A lo largo de estas dos décadas, el trabajo del profesor Rodrigo Fernández se distinguió no solo por su vocación y dedicación académica, sino también por su rol fundamental como guía y apoyo de los académicos jóvenes que se integraron a la Facultad y, en particular, a la carrera de Ingeniería Civil en Obras Civiles. Su generosidad para compartir conocimiento y experiencia, su disposición constante para orientar y su vocación formadora fueron fundamentales tanto para el crecimiento de los académicos como para el desarrollo del área. Su aporte contribuyó de manera decisiva a consolidar un grupo de profesores y a fortalecer la carrera”, detalla Rodrigo Astroza, académico y consejero de la Facultad.

“Sus compañeros y colegas lo recordaremos no solo como un académico destacado, sino como un ser humano íntegro, generoso y apasionado, cuya huella permanecerá en la universidad, en la Ingeniería de Transporte y en la vida de quienes tuvimos el privilegio de compartir con él”, comenta Patrick Horn, decano de la Facultad.



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