CAMINO AL CENTENARIO DEL OPUS DEI

Fiesta de san Josemaría

El viernes 26 de junio la Iglesia celebra la fiesta de san Josemaría. Su vida y su mensaje son inspiración para nuestra universidad y para muchas otras personas en Chile y en el mundo que descubren en el trabajo cotidiano un camino de encuentro con Dios y de servicio a los demás, especialmente a los más necesitados.

Viernes 26 de junio
Santa Misa 12:30 horas – Hall de la Biblioteca

Especial san Josemaría

Con motivo de la festividad de san Josemaría, el 26 de junio, recordamos su visita a Chile en 1974, algunas de sus enseñanzas y su relación con la Universidad, de la que señalaba que “debía formar estudiantes con mentalidad de servicio y preocupación genuina por los demás, abierta a todos y orientada a que el trabajo profesional futuro estuviera al servicio de la sociedad”.

Especial san Josemaría

Con motivo de la festividad de san Josemaría, el 26 de junio, recordamos su visita a Chile en 1974, algunas de sus enseñanzas y su relación con la Universidad, de la que señalaba que “debía formar estudiantes con mentalidad de servicio y preocupación genuina por los demás, abierta a todos y orientada a que el trabajo profesional futuro estuviera al servicio de la sociedad”.

Fotografía del Rector José Antonio Guzmán

Podcast del Rector

Los desafíos contemporáneos y cómo construir una comunidad humana mejor.

Imagen de san Josemaría Escrivá, fundador del Opus Dei

Entrevista al fundador del Opus Dei

La Universidad al servicio de la sociedad actual.

Ver entrevista
Imagen del video de testimonio

Testimonio

Catalina Sánchez, alumna de Kinesiología 4to año – Trabajos San Lázaro

Ver testimonio
Fotografía de Legatum, escultura sobre el legado de san Josemaría

Legatum

Escultura inspirada en el legado de san Josemaría y su vínculo con el proyecto universitario.

Conoce más aquí
Fotografía del Padre Sebastián Urruticoechea

Mensaje de P. Sebastián Urruticoechea:

El Capellán General ante el centenario del Opus Dei: Vida contemplativa, amistad y trabajo.

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FIESTA SAN JOSEMARÍA


Testimonios

Voces que hacen vida este legado en la Universidad

Catalina Sánchez Alumna de Kinesiología 4to año – Trabajos San Lázaro: “Santificar el trabajo”
Miguel Gómez Auxiliar Edificio de Ciencias: “Hacer las cosas bien”

San Josemaría me inspira a poner mi formación profesional al servicio de los demás. Como estudiante de periodismo, veo en la comunicación una forma de generar impacto social. El proyecto Siena refleja esta idea, ya que utiliza herramientas comunicacionales para ayudar a los adultos mayores a aprender sobre el mundo digital y poder fortalecer una comunidad.

Matilde Luhrs Alumna 4to año de Periodismo — Proyecto Siena

A través del ejemplo de San Josemaría he aprendido a cuidar los detalles por amor, a hacer las cosas bien, no por buscar reconocimiento, sino para agradar a Dios y por tener un encuentro con Él en eso que muchas veces pasa desapercibido. Su mensaje me anima a tener un corazón grande y a vivir con la alegría de saberme hija de Dios.

Magdalena Díaz Alumna 5to año de Enfermería

Algunas iniciativas >

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San Josemaría

A dos años del centenario de la fundación del Opus Dei, la Universidad de los Andes sigue siendo reflejo de lo que san Josemaría Escrivá creyó siempre: que la educación es uno de los caminos para transformar el mundo.

Escrito por: Jorge Soto

Con motivo de la festividad de san Josemaría Escrivá, el 26 de junio, recordamos su visita a Chile, algunas de sus enseñanzas y su relación con la universidad, de la que señalaba “es la casa común, lugar de estudio y de amistad; lugar donde deben convivir en paz personas de diversas tendencias que, en cada momento, sean expresiones del legítimo pluralismo que en la sociedad existe". Es el lugar para prepararse a dar soluciones a los grandes problemas de la vida humana”.

La lluvia en Santiago de Chile de fines de junio de 1974 le impidió a san Josemaría ver la cordillera. La ciudad, envuelta en un gris invernal, le ocultaba el horizonte. Fue en el sexto día cuando el sol despejó el cielo y pudo contemplar la majestuosidad de los Andes.  

Aquello le sirvió para ilustrar algo más profundo: que tendemos a pensar que Dios está lejos, cuando en realidad se le encuentra en la vida cotidiana, en los momentos de cada día aparentemente iguales. Si uno quiere ir a Él, lo encuentra en cualquier circunstancia de la vida. 

Más de cincuenta años después, la Cordillera sigue siendo protagonista en nuestro campus, así como su visión del mundo: “la Universidad debe estar abierta a todos y, por otra parte, debe formar a sus estudiantes para que su futuro trabajo profesional esté al servicio de todos”. 

La montaña que tardó seis días en ver, hoy presta su nombre a nuestra universidad fundada el 8 de septiembre de 1989.

San Josemaría Escrivá de Balaguer durante su visita a Chile en 1974.  

Una nueva universidad

A fines de la década de los ochenta en Chile, la pregunta rondaba entre algunas personas: si ya existían colegios de excelencia y universidades de alto prestigio animadas por sus enseñanzas en el exterior, ¿por qué no era posible hacer lo mismo aquí? 

El entonces Vicario Regional del Opus Dei, P. Alejandro González animó al grupo promotor chileno a concretar el proyecto, respaldados por el decreto que en 1980 había autorizado la creación de universidades privadas en el país. Desde Roma, monseñor Álvaro del Portillo — quien había acompañado a san Josemaría en su visita a Chile— leyó los estatutos, y envió un télex de felicitación apenas el Ministerio de Educación los aprobó. Cuando Eduardo Fernández León, una de las personas que apoyó el proyecto desde el inicio, le mostró los planos del futuro campus, monseñor Álvaro del Portillo extendió la mano y bendijo los terrenos desde lejos. 

El primer Rector fue Raúl Bertelsen Repetto, abogado con doctorado en la Universidad de Navarra, quien elaboró los estatutos con una propuesta que en su momento resultó innovadora: una universidad de inspiración cristiana pero no confesional, cuyos propietarios y autoridades serían personas laicas. 

Así nació la Universidad de los Andes con una única carrera y 38 alumnos: Derecho, la misma disciplina que san Josemaría estudió en Zaragoza por consejo de su padre. 

Solo un año después, en 1991, se abrió la Facultad de Medicina, convirtiéndose en la primera universidad privada de Chile en impartir esa carrera, desafiando las críticas de parte del gremio médico y la incredulidad de muchos.  

En menos de una década, la Universidad pasó de una sede arrendada a un campus propio en San Carlos de Apoquindo, con nueve unidades académicas en funcionamiento: Ingeniería Comercial, Pedagogía Básica y Enfermería llegaron en 1992; Periodismo, en 1993; Filosofía e Ingeniería Civil Industrial, en 1995; Psicología, en 1997; Administración de Empresas de Servicios y Odontología entre 2001 y 2002. 

La segunda etapa de crecimiento, a partir de 2003, fue más pausada pero igualmente sostenida. Se abrieron las licenciaturas en Historia y Literatura, Educación de Párvulos (2005), Ingeniería Civil Eléctrica y los programas de Bachillerato en Ciencias y en Humanidades —que llegarían a representar el 22% del ingreso de primer año—. En 2009 se sumó el Programa de Pedagogía en Educación Media, y entre 2010 y 2013 se completó el área de salud con Kinesiología, Terapia Ocupacional, Nutrición y Dietética. En Comunicaciones, el 2013 marcó la apertura de Publicidad y Comunicación Audiovisual, ampliando la histórica Escuela de Periodismo hacia una Facultad de Comunicación más diversa. 

En paralelo se consolidaron los posgrados: doctorados en Ciencias Biomédicas, Historia y Filosofía, y el MBA del ESE Business School, que alcanzaría reconocimiento internacional y posicionaría a la Universidad de los Andes como referente en formación ejecutiva en América Latina. 

A mediados de la década de 1990, los directivos de la Facultad de Medicina compartían un anhelo: contar con un policlínico que sirviera de apoyo a las carreras del área de la salud. Tras varios años de gestiones, el proyecto se concretó con la creación del Centro de Salud de San Bernardo (CESA), ubicado en la zona sur de Santiago. Su apertura significó un salto importante para la Facultad, pues permitió, por primera vez, administrar un centro médico orientado a la atención de las personas. Sin embargo, la inquietud por ampliar los servicios de salud siguió creciendo. 

Hacia fines de 1994 se iniciaron los primeros estudios de factibilidad para una clínica universitaria. El proyecto permaneció varios años en fase de estudio, hasta que, gracias al trabajo de la Asociación de Amigos de la Universidad y al impulso de la Rectoría, se consiguieron los recursos necesarios para ponerlo en marcha. En 2011 se colocó la primera piedra, en cuya acta se estableció que, “inspirada en el espíritu del Opus Dei, contribuye a formar profesionales de la salud en el aprecio al trabajo bien hecho y el afán de servicio a los demás”. En 2014, la Clínica de la Universidad de los Andes entró en pleno funcionamiento, con el impulso de José Antonio Guzmán que había iniciado su etapa como Rector de la Universidad de los Andes ese mismo año. 

Ese hito marcó un punto central en la etapa de consolidación de la Universidad. Durante los últimos diez años, se incorporó al Consejo de Rectores y Rectoras de Universidades Chilenas (CRUCH), se adjudicó —junto a otras instituciones— el Centro Basal IMPACT y amplió su número de programas de doctorado, entre otros logros como la apertura de la Facultad de Ciencias Sociales. 

Construcción de la Clínica de la Universidad de los Andes en 2011.  

Encontrar a Dios en lo cotidiano

Unos años antes, en Pamplona en 1964, san Josemaría afirmaba que siempre se había considerado un apasionado universitario.

Carlos Veci, investigador del Centro de Estudios Josemaría Escrivá (CEJE) de la Universidad de Navarra, recuerda que en 1966 el fundador escribió una carta dedicada expresamente al tema de la educación, que comenzaba con un versículo del Evangelio de San Mateo: id y enseñad a todas las gentes. En ella subrayaba que enseñar es una misión de la Iglesia y, en muchos sentidos, específica de los fieles laicos dedicados profesionalmente a ella. 

Según Veci resulta lógico que una persona preocupada por evangelizar a través del trabajo se interesara profundamente por el oficio de los educadores. Basta recordar que en 1929, un año después de la fundación del Opus Dei, el Papa Pío XI dedicó una encíclica a la educación, texto que san Josemaría leyó, reflexionó y citó de manera habitual durante el resto de su vida. 

En una entrevista publicada en Gaceta Universitaria en 1967, fue aún más preciso: el primer fin de la universidad era contribuir al progreso humano, y eso exigía que su formación abarcara todos los aspectos de los problemas de los pueblos. La universidad debía formar estudiantes con mentalidad de servicio y preocupación genuina por los demás, abierta a todos y orientada a que el trabajo profesional futuro estuviera al servicio de la sociedad. 

Ese año estuvo marcado por referencias de san Josemaría al quehacer universitario. El 8 de octubre de 1967 el Fundador celebró la primera Misa al aire libre en el campus de la Universidad de Navarra, titulada “Amar al mundo apasionadamente”.  

San Josemaría causó asombro entre los asistentes porque pocas veces se le había visto ceñirse a un discurso escrito que tenía en sus manos. Por lo general sus intervenciones eran en un estilo directo y de interacción con las personas. Sin embargo, sus palabras marcaron una reflexión que se extiende hasta hoy: “¿No os confirma esta enumeración que es la vida ordinaria el verdadero lugar de nuestra existencia cristiana?”. Para san Josemaría, allí donde están los hombres, vuestras aspiraciones, y el trabajo, “está el sitio de encuentro cotidiano con Cristo”.

Una fábrica, un laboratorio, un quirófano, el cuartel, el campo, en el hogar de familia y por supuesto, en la cátedra universitaria. “En todo el inmenso panorama del trabajo, Dios nos espera cada día (…) Hay algo santo, divino, escondido en las situaciones más comunes, que toca a cada uno descubrir”.

Para san Josemaría, un aspecto fundamental de una universidad es que sea un “foco cada vez más vivo de libertad cívica, de preparación intelectual, de emulación profesional y un estímulo para la enseñanza universitaria”.

En octubre de 1972, tres años antes de su muerte, san Josemaría pronunció un discurso en el Aula Magna de la Universidad de Navarra. Afirmaba que la “universidad no vive de espaldas a ninguna incertidumbre, a ninguna inquietud, a ninguna necesidad de los hombres (…) Al estudiar con profundidad científica los problemas, remueve también los corazones, espolea la pasividad, despierta fuerzas que dormitan, y forma ciudadanos dispuestos a construir una sociedad más justa”.  

En ese mismo lugar, pero en 1985, monseñor Álvaro del Portillo— sucesor de san Josemaría — ratificó que, en bibliotecas, aulas, hospitales, “se fragua un espíritu que puede ser cristiano”. Y citó a san Juan Pablo II al establecer que “la universidad faltaría a su vocación si se cerrase al sentido de lo absoluto y trascendente ya que limitaría arbitrariamente la investigación de toda realidad o verdad y terminaría de perjudicar al hombre mismo”.  

San Josemaría en Chile

La lluvia que cesó

Monseñor Álvaro del Portillo murió el 23 de marzo de 1994 sin haber pisado jamás el campus que había bendecido desde Roma. Al aceptar el título de Rector Honorario en 1993, expresó lo esencial: "No perdáis de vista que el motivo final por el que estáis allí es para haceros santos, haciendo una Universidad". 

Su sucesor, monseñor Javier Echevarría, visitó el campus en tres oportunidades. La más recordada fue la de 1997: esa mañana llovía con fuerza, pero la lluvia paró minutos antes de que él llegara. La Misa se celebró al aire libre, concelebrada por el que hoy es prelado del Opus Dei, monseñor Fernando Ocáriz, ante un patio colmado. Al imponerle una medalla con el sello de la Universidad —que quedó sobre su cruz pectoral—, el P. Javier improvisó: Me da mucha alegría que este collar esté puesto encima de la cruz, para que la cruz sea el fundamento de todo nuestro quehacer. 

La avenida que hoy circunda el campus lleva el nombre del P. Álvaro del Portillo. El círculo que une tres generaciones de Rectores Honorarios con la historia de la institución quedó en la mente de muchos.  

Monseñor Javier Echevarría en la Universidad de los Andes en 1997.  

La hoja de ruta 

El 26 de julio de 2024, el actual prelado del Opus Dei, monseñor Fernando Ocáriz, Rector Honorario de la Universidad, visitó el campus. Era quien casi tres décadas antes había concelebrado aquella Misa bajo la lluvia que se detuvo, pero ahora llegaba a dictar la clase magistral La vivificación cristiana de las instituciones educativas, ante más de 300 profesores y autoridades reunidos en el Salón de Honor Álvaro del Portillo. 

Desde esa base, monseñor Fernando Ocáriz, desplegó una visión integral de lo que significa educar con identidad cristiana. Primero, la excelencia como exigencia espiritual: al ser Cristo perfecto Hombre, la dimensión cristiana busca la excelencia profesional; no hay identidad cristiana sin un esfuerzo positivo en ella. Después, la primacía de cada persona por sobre cualquier estructura, y la fe como luz que no compite con la razón, sino que la ilumina: la fe influye en la actitud con la que se enfrentan los conocimientos, que son también una manifestación de la realidad de Dios. 

Pero el P. Fernando fue más allá de los principios abstractos. Una universidad cristiana, dijo, no se sostiene por sus reglamentos, sino por las personas que la vivifican desde adentro, con un espíritu de servicio concreto y cotidiano. El servicio, la preocupación por los demás, tiene una dimensión que se proyecta a la institución, al ambiente, al espíritu con el que se desarrollan las actividades. Es un espíritu cristiano por la dimensión de entrega, de preocupación, de luchar contra el individualismo, señaló. 

A ello sumó el amor a la libertad —parte de la herencia que san Josemaría quería dejar a sus hijos—, la autoridad entendida como servicio transitorio, la colegialidad en el gobierno y la justicia elevada por la caridad. No basta solo con justicia, tiene que haber caridad. No se puede tratar mal a nadie si queremos ser cristianos, concluyó. 

Quienes estuvieron presentes describieron la clase como una hoja de ruta. Una que no hablaba de estructuras ni de reglamentos, sino de personas. La misma convicción que, cincuenta años antes, había llevado a san Josemaría a mirar la Cordillera y hablar de fe. 

En la presentación de la memoria anual 2025, el Rector de la Universidad de los Andes, José Antonio Guzmán, sostuvo, a propósito de las palabras de don Fernando, que “la identidad cristiana de una Universidad no es una añadidura externa ni un mero adorno institucional, sino una fuente originaria que da vida y sentido a la labor académica”. Y añadió: “Las universidades nacieron históricamente en el seno del cristianismo, porque el deseo de conocer la verdad— sobre el mundo, la persona y Dios— es, en sí mismo, profundamente cristiano”.  

Monseñor Fernando Ocáriz junto al Rector José Antonio Guzmán durante su visita a la Universidad en 2024.

Fe en el campus

La vida espiritual de la comunidad universitaria tiene su propio andamiaje. La Pastoral de la Universidad de los Andes atiende a profesores, administrativos y alumnos que libremente lo soliciten, encabezada por el capellán general Sebastián Urriticoechea y ocho sacerdotes asignados a cada facultad y escuela. El campus cuenta con oratorios distribuidos a lo largo de sus instalaciones. 

Uno de los proyectos más esperados se materializará este año. En la inauguración del año académico 2026, el Rector anunció la construcción de una capilla en el corazón del campus. La futura capilla será un lugar de encuentro, de recogimiento y de formación espiritual, especialmente pensado para nuestros estudiantes y para toda la comunidad académica. Aspiramos a que sea un verdadero centro de vida cristiana y un signo elocuente —visible y concreto— de lo que somos como universidad

Padre Sebastián Urriticoechea durante la misa de inicio de año 2026.  

Educación en el margen 

Las iniciativas inspiradas en el mensaje de san Josemaría comenzaron en Chile antes de la visita de san Josemaría. A comienzos de los sesenta se estableció un policlínico en El Salto y en 1963 inició actividades la Escuela Agrícola Las Garzas, en la Región de O'Higgins. 

La Fundación de Educación Nocedal, una institución sin fines de lucro entrega educación técnica gratuita en sectores vulnerables de la Región Metropolitana: dos colegios en la población El Castillo de La Pintana y otros dos en Bajos de Mena, en Puente Alto. 

Arístides Rivas, encargado de formación en Puente Maipo asegura que “el colegio busca formar en valores que reflejan el espíritu de san Josemaría: el esfuerzo diario, el trabajo bien hecho, la responsabilidad personal y la alegría de vivir la fe en lo cotidiano”. El académico afirma que el colegio busca promover la solidaridad, respeto, perseverancia y también el optimismo en los estudiantes y sus familias.  

“En la medida que podamos transformar a los alumnos, ellos realizarán esos cambios al interior de sus familias. Buscamos que cada estudiante descubra que puede ser protagonista de su vida y agente de cambio en la sociedad”, indica.  

El nacimiento de Nocedal no se dio mediante un decreto. Nació después de la visita de San Juan Pablo II, que invitaba a ponerse en contacto con quienes sufren, con los enfermos, con los pobres, con los que están solos y abandonados. 

Iniciativas sociales fiesta san Josemaría 2026

Banco de Ropa

“Para servir, servir”

San Josemaría nos inspira a poner nuestros talentos al servicio de los demás, de manera concreta y con sentido. Nos invita a dedicar tiempo, compartir lo que sabemos hacer y contribuir, desde nuestras capacidades, a quienes más lo necesitan.

Porque como él mismo decía, “para servir, servir”. Es decir, salir de uno mismo para poner la mirada en los demás y generar un impacto en sus vidas.

A continuación, encontrarás distintas iniciativas sociales en las que puedes participar durante todo el año, de manera individual o junto con tu unidad.

La Fundación Banco de Ropa requiere periódicamente de voluntarios para sacar adelante diversas iniciativas sociales, que, de una manera u otra, buscan transformar vidas a través de la entrega personalizada de ropa 100% nueva.

Estas son algunas de las iniciativas en las que puedes ayudar:

Ruta Calle y Albergues

  • Días: Todos los martes
  • Horarios: De 19:00 a 22:00 hrs.
  • Lugar: Renca
Inscríbete aquí

Programa Crecer

  • Días: Primer y último viernes de cada mes
  • Horarios: 14:00 a 15:30 hrs.
  • Lugar: Sede Banco de Ropa, Lo Barnechea.
Inscríbete aquí

Proyecto DAR

  • Días: Primer y tercer sábado de cada mes
  • Horarios: 10:00 hrs a 13:00 hrs.
  • Lugar: La Florida
Inscríbete aquí

Para más información, debes contactar a Mariela Gianini (mgianini@uandes.cl)      

Hogar Tomás Moro: el valor de acompañar

Hogar Tomás Moro: el valor de acompañar

A pocos minutos de la Universidad se encuentra este hogar de adultas mayores, donde diariamente -entre las 14:00 y las 16:00 horas- esperan recibir un momento de compañía y buena conversación.

Para coordinar una visita, debes contactar a Mariela Gianini (mgianini@uandes.cl)

Se recomienda asistir en grupos de entre 10 y 12 personas.

Lúmina: iluminar vidas mayores

Lúmina: iluminar vidas mayores

Lúmina es un proyecto de la pastoral Uandes que busca acompañar a adultos mayores en situación de soledad en la comuna de Recoleta. Todos los sábados, entre las 15:00 y las 18:00 hrs., un grupo de estudiantes realiza visitas y comparten a través de la conversación y distintas actividades.

Si quieres ser parte de este grupo, debes coordinarte con Mariela Gianini (mgianini@uandes.cl)

Se recomienda asistir en grupos de no más de 15 personas.

Casa de la Misericordia

Casa de la Misericordia

Te invitamos a reconstruir la Casa de la Misericordia, un espacio de acogida dedicado a brindar apoyo a personas en situación de calle.

Las jornadas consideran trabajos como lijado y pintura los días martes, jueves y sábados, entre las 10:00 y 17:00 horas.

Para más información, contactar a Mariela Gianini (mgianini@uandes.cl)

Comedor Solidario Andacollo

Te invitamos a sumarte a esta iniciativa del Comedor Solidario de la Parroquia Nuestra Señora de Andacollo, un apostolado que entrega alimento a más de 130 personas de jueves a lunes, entre adultos mayores, familias en situación de vulnerabilidad y personas en situación de calle.

Podrás ir en equipo/familia y colaborar en la preparación de la comida, que luego cada beneficiario retira para llevar a su hogar, además de financiar el almuerzo de esa jornada. Tu ayuda logrará sostener este espacio de servicio, dignidad y cercanía para quienes más lo necesitan.

Sirve como voluntario

  • Días: De jueves a lunes, todo el año (excluyendo febrero)
  • Horarios: 9:30 a 13:30
  • Cantidad de personas: Máximo 15 personas para voluntariado grupal*.

*Posibilidad de ir como voluntario por cuenta propia.

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Para más información consultar a:

Marcela Mejias (Coordinadora Comedor Andacollo): +56967876839

Catalina Polanco (contacto Uandes): +56945305588 / cpolancou@uandes.cl