Jueves 11 de Junio de 2026

Rudi Haymann en la UANDES: “Me asusta lo que estoy leyendo de que en Chile ya no hay nacimientos”

Como parte del ciclo Memorias Centenarias, el decorador y sobreviviente del Holocausto relató en primera cómo vive sus 104 años.

En el marco del seminario “Memorias Centenarias”, organizado por el Centro de Envejecimiento de la Facultad de Medicina y la Facultad de Enfermería de la Universidad de los Andes, el centenario Rudi Haymann, de 104 años, brindó una conferencia en la que relató su experiencia de vida ante estudiantes y académicos. Asimismo, habló en primera persona sobre las dificultades que enfrentan los adultos mayores en el Chile actual.

La actividad fue moderada por Carolina Martínez, directora de la comunidad literaria El Poder de los Libros, Claudia Rodríguez, del Centro de Envejecimiento, y Pilar Ureta, de la Facultad de Enfermería.

Nacido en Berlín en 1921 en una familia judío-alemana, Haymann vivió en carne propia la persecución nazi desde la infancia, huyó de Alemania a los 17 años cruzando los Alpes a pie y, posteriormente, se alistó en el Ejército Británico, participando en la liberación de Roma. Al terminar la guerra, logró reencontrarse con sus padres y hermana, quienes habían escapado a Chile, aunque el resto de su familia no sobrevivió al Holocausto. En Chile construyó una nueva vida, convirtiéndose en pionero del diseño de interiores.

Tras relatar sus vivencias en Europa y África del Norte, Haymann fue consultado sobre cómo está viviendo su vejez en Chile. “Antes estaba rodeado de amigos de edad avanzada, pero hoy soy el único. Casi no quedan entre mis amigos personas de más de noventa años. El mayor problema que tenían era la soledad. La soledad es salvaje. Yo me he dedicado, aunque es difícil, a incorporar a los ancianos de la cuarta o quinta edad a la vida actual”.

Pese a esos esfuerzos, Haymann relata que “los resultados han sido insuficientes y la verdad es que no sé exactamente dónde está el camino para incorporarlos. Cuando llegas a cierta edad y te retiras de la vida laboral y de la actualidad, te quedas con tus memorias y, de repente, no tienes a quién recurrir”.

Sobre qué recomienda al entrar a la tercera o cuarta edad, Haymann señaló: “Con mi exseñora teníamos un gerontólogo que nos dio un consejo que seguimos: desde jóvenes, siempre deben tener un hobby que después se transforme en una pasión y luego en un contenido de vida para cuando tengan mucho tiempo. Cuando estás viejo, ese hobby no lo puedes formar; tienes que desarrollarlo cuando todavía estás vigente”.

Y añadió: “Lo segundo: júntate o forma amistades con jóvenes. Los amigos de uno se van yendo y uno se queda solo. Antes nos juntábamos a comer cada 15 días, pero hoy nadie quiere salir de noche. Ahora nos juntamos a almorzar y, como nadie puede manejar, tienen que pedir un favor o andar en Uber. Así se reducen las condiciones y aumenta la soledad. En cambio, si tienes amigos jóvenes, ellos se encargan de ir a visitarte a casa, te invitan a salir y así te mantienes vigente y te liberas del mayor flagelo, que es la soledad”.

Para Haymann, lo más relevante es mantenerse activo: “La sociedad no está haciendo lo suficiente para incorporar a los ancianos; ellos no participan, aunque se les ofrezca. Es triste ver eso en el mundo en que vivo. Ver cómo se resignan. Nunca hay que resignarse; hay que ponerle esfuerzo. Sé que no es fácil porque cada vez cuesta más, pero hay que hacerlo. Por eso me animo a dar una conferencia con gente joven como ustedes: eso es un bálsamo. Cuando me junto con mis amigos jóvenes, soy yo quien habla, porque a mí me pasan cosas. A ellos no les pasa nada: soy yo el que los acompaña”.

Haymann relató su experiencia como ayudante en las residencias de adulto mayor: “Ojalá que la sociedad pueda ayudar. Yo, como decorador de interiores, he decorado tres hogares de ancianos —que hoy, de manera más elegante, se llaman residencias de adulto mayor— y cuando los veo, siento que sufren de una enorme soledad. Cuando voy a dar una conferencia, los veo sentados uno al lado del otro sin conversar. ¿Por qué? Porque ya no pasa nada en su vida; ya pasó todo”.

Haymann no pierde su sentido del humor. En varios pasajes el público se alegró cuando lo escuchó relatar sus historias. Uno de esos momentos fue cuando Rudi dijo: “En el hogar de ancianos hay una ley no escrita que se llama 2+1: puedes hablar de dos enfermedades y un nieto, o de dos nietos y una enfermedad”.

Baja natalidad

Haymann sorprendió a varios de los presentes al poner un tema contingente sobre la mesa: la baja natalidad en Chile.

“Lo más importante cuando uno envejece son los nietos. Si no tienes hijos, menos habrá nietos, y ni de ellos podrás hablar en el hogar de ancianos. Por eso lo que está pasando en Chile lo considero un completo desastre nacional. Hay que hacer algo para corregir esta falla garrafal. No estoy hablando de economía; estoy hablando de un sentimiento: la vida no funciona sin hijos y menos sin nietos”. Y añadió: “Todos dependemos de los hijos y de los nietos. Por eso me asusta lo que estoy leyendo sobre la caída en los nacimientos”.



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