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Actualizado el Miércoles 19 de Agosto de 2026
Postes sobrecargados, cables abandonados y extensas madejas forman parte del paisaje de numerosas ciudades chilenas. Aunque existe una normativa para retirar los tendidos en desuso, su presencia sigue siendo habitual y plantea problemas que van más allá de lo estético.
Albert Tidy, director de la Escuela de Arquitectura de la Universidad de los Andes (Uandes), advierte sobre la magnitud del fenómeno. “Este vertedero elevado de cables contamina y degrada el espacio público. Un dato interesante es que el 70% de estos cables está en desuso”, sostiene.
Una alternativa es soterrar los cables. Según Tidy, se trata de una solución más segura y estética, pero considerablemente más costosa, lo que ayuda a explicar por qué las instalaciones aéreas siguen predominando.
El problema aumenta a medida que las redes, especialmente las de telecomunicaciones, quedan obsoletas sin ser desmontadas. El arquitecto explica que esta acumulación interfiere con los edificios y deteriora el entorno urbano.
Pilar Giménez, directora del Centro de Estudios Territoriales (CET) de la Universidad de los Andes, señala que la implementación de la Ley 21.172, conocida como “Chao Cables”, ha resultado “cara y lenta”. Ante esta realidad, plantea priorizar sectores de alto valor patrimonial y avanzar mediante recursos público-privados.
Pero el problema no es únicamente visual. Giménez advierte que el exceso de peso sobre los postes aumenta el riesgo de caídas, lo que puede afectar la continuidad de servicios básicos y representar un peligro para peatones y vehículos.
Para evitar que la situación siga extendiéndose, propone que los nuevos loteos y desarrollos urbanos incorporen incentivos normativos para soterrar las redes desde su planificación.
Respecto de quién debe hacerse cargo, la especialista precisa que “la instalación, mantención y retiro de la infraestructura en desuso corresponde legal y operativamente a las empresas de telecomunicaciones y distribuidoras eléctricas”. Los municipios, en tanto, tienen labores de fiscalización y ordenamiento del espacio público, aunque muchas veces enfrentan limitaciones presupuestarias.
El desafío no es exclusivo de Chile. Tidy y Giménez señalan que ciudades como Tokio también conviven con grandes extensiones de cableado aéreo, mostrando que se trata de un problema urbano presente incluso en algunas de las principales metrópolis del mundo.
Director de la Escuela de Arquitectura.
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