El Rector José Antonio Guzmán reflexiona sobre la necesidad de retomar el quehacer universitario y cómo así contribuye la academia con la situación que vive el país.
Querida comunidad
universitaria:
En
los últimos días muchos de ustedes se han dirigido a mí con la misma pregunta:
“mañana, ¿habrá clases?” En su aparente sencillez, esta pregunta esconde unas
interrogantes muy profundas: “¿cuál es el sentido de la universidad misma en
unas circunstancias como estas?”, “¿qué tiene que hacer, en medio de la
confusión, una institución que ha sido la depositaria privilegiada de la
reflexión, del diálogo y del análisis sereno de los asuntos?”
Hace
unos días recibieron una carta mía donde se anunciaba que las actividades
administrativas se reanudaban y las clases lo antes posible. Aunque tenemos que
ser prudentes y ponernos en el caso de las distintas situaciones personales
—algunas extremadamente difíciles—, no podemos demorar demasiado ese
recomienzo. No solo por razones prácticas, sino sobre todo por una de carácter
más profundo: la institución universitaria constituye un bien de primera
necesidad para la sociedad, aunque algunos no lo adviertan. Junto a lo
anterior, muchos estudiantes y sus familias han depositado en nosotros su
confianza y tenemos que estar a la altura.
Si
creemos en que la razón puede efectivamente orientar la vida en sociedad; si
pensamos que resulta posible confrontar nuestras naturales diferencias de una
manera civilizada; si reconocemos que los problemas más serios que experimenta
la sociedad exigen contar con personas bien preparadas, que no se conformen con
soluciones improvisadas, entonces la respuesta solo puede ser una: debemos
retomar la actividad universitaria cuanto antes, aunque las condiciones disten
de ser las ideales.
Iniciaremos
una serie de encuentros de reflexión con nuestros estudiantes, administrativos
y profesores sobre la situación de nuestra patria. Estos días pasados serán un
estímulo poderoso para pensar, junto a toda la comunidad universitaria, en la
manera de hacer de Chile un país mejor.
Con
todo cariño,
José
Antonio Guzmán Cruzat
Rector