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Jueves 22 de Enero de 2026
En el encuentro se reafirmó que el desarrollo de la investigación Uandes debe estar orientada a la búsqueda de la verdad, aportando a fortalecer la formación de los estudiantes, proyectar talento académico y construir, con sentido institucional, una universidad de excelencia con mirada de futuro.
Escrito por Noemí Arcos
En un desayuno realizado el 19 de enero, el Consejo de Investigación de la Universidad de los Andes compartió con el Rector José Antonio Guzmán un balance del trabajo desarrollado durante 2025 y los principales desafíos estratégicos para el período que comienza.
En dicha instancia participaron el Rector; el vicerrector de Investigación, Javier Enrione; la directora de Investigación y Doctorado, Claudia Brizuela; la subdirectora de Investigación, Daniela Bonacic, y los consejeros Federico Bátiz (director del CIIB), Felipe Scott, Rosa González (Facultad de Ingeniería, quien se incorpora al Consejo), Ana Elisa Pereira (Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales), José Antonio Giménez (Instituto de Filosofía) y Joaquín Zuleta (Instituto de Historia).
La reunión se enmarcó en el proceso de Planificación Estratégica Institucional (PEI) y abordó, como ejes transversales, la articulación con la docencia y la necesidad de resguardar la identidad formativa de la Universidad.
Al inicio del encuentro, el Rector subrayó la necesidad de mantener el “delicado equilibrio” entre la investigación y la formación de estudiantes, enfatizando que la docencia debe mantenerse como centro de las decisiones y que las personas son la base del desarrollo académico.
“Este año el Consejo tiene un desafío especial: ayudar a la PEI de la Universidad a definir una estrategia de investigación”, insistió en la importancia de definir orientaciones estables sin perder capacidad de innovación.
Guzmán subrayó además la necesidad de tener flexibilidad para innovar dentro de lineamientos estables, citando una reflexión inspirada en el Cardenal John Henry Newman: “Los ríos son fuertes cuando tienen paredes sólidas por los lados. Los lineamientos claros nos dan dirección y fuerza”.
Durante 2025, el Consejo cumplió un rol asesor para la Vicerrectoría de Investigación, con un giro deliberado hacia temas estructurales y de futuro. En la presentación del balance anual, Claudia Brizuela explicó que el Consejo avanzó desde una agenda más operativa hacia conversaciones estratégicas: “Este año quisimos darle un vuelco al trabajo del Consejo: pasar desde lo más operativo a una mirada más estratégica, con foco en sostenibilidad, talento y excelencia pertinente con proyección de futuro”, señaló.
Entre los temas abordados se incluyeron: criterios de excelencia y productividad por disciplina, sostenibilidad del financiamiento, internacionalización, revisión de incentivos en Humanidades, y el diseño, implementación y evaluación del Programa de Fortalecimiento en Investigación de Excelencia.
Uno de los ejes centrales del trabajo fue el reconocimiento de las diferencias disciplinares y la necesidad de avanzar hacia esquemas diferenciados que mantengan altos estándares de calidad, pero respeten las lógicas propias de cada área del conocimiento.
En este contexto, el Rector reforzó la necesidad de reflexionar sobre el impacto de fenómenos emergentes, como la inteligencia artificial aplicada a la investigación, y sus implicancias normativas, éticas y metodológicas.
Otro tema prioritario abordado por el Consejo en 2025 fue la crisis estructural del financiamiento para investigación, marcada por el estancamiento del presupuesto público y la alta dependencia de fondos competitivos, como Fondecyt. El análisis permitió concluir que esta situación no es coyuntural, sino que exige una estrategia institucional de largo plazo, orientada a fortalecer las capacidades internas, mejorar la competitividad y diversificar las fuentes de financiamiento.
El Vicerrector de Investigación, Javier Enrione, retomó esta reflexión desde una perspectiva estratégica, destacando la necesidad de criterios propios de financiamiento, coherentes con la identidad de la Universidad.
Asimismo, Enrione invitó a proyectar el desarrollo de la investigación en un horizonte de mediano y largo plazo. “El Consejo debe preguntarse cómo sueña a la Universidad en 5 o 10 años más”, aseguró, junto con reflexionar sobre el modelo de centros de investigación y la asociatividad entre académicos.
La Memoria 2025 también realizó seguimiento y evaluación del Programa de Fortalecimiento en Investigación de Excelencia, cuya primera implementación permitió identificar aprendizajes clave. Entre ellos, la importancia de una mejor alineación estratégica entre las unidades académicas y los investigadores, así como la necesidad de incorporar criterios institucionales y de asociatividad en la selección de los proyectos.
En paralelo, el Consejo revisó los incentivos en Humanidades, proponiendo reconocer el libro como un producto central de excelencia, sin perder de vista la importancia de la publicación en revistas de alto impacto. Dada su importancia estratégica y presupuestaria, esta propuesta fue elevada a Rectoría.
Durante el encuentro, los consejeros también compartieron reflexiones sobre el trabajo realizado y los desafíos futuros, destacando el valor del diálogo interdisciplinario.
Federico Bátiz, director del CIIB, remarcó que “la internacionalización no puede depender de iniciativas aisladas; se necesitan redes de largo plazo para acceder a fondos internacionales”.
Por su parte, Ana Elisa Pereira, de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales, destacó la riqueza del trabajo colegiado, mientras que, desde las humanidades, Joaquín Zuleta subrayó la amplitud de miradas sobre la excelencia, destacando que el Consejo ha buscado compatibilizar la especificidad disciplinar con los objetivos institucionales.
Felipe Scott, quien será sucedido en su cargo en el Consejo por Rosa González, abordó la sostenibilidad del sistema, puntualizando que “es relevante cuestionarse quién podría sobrevivir con un financiamiento sostenible que no dependa de recursos públicos. Identificar talento y construir grupos o centros es clave, pero no es fácil”.
El encuentro cerró reafirmando que el desarrollo de la investigación en la Universidad de los Andes debe estar orientada a la búsqueda de la verdad, aportando a fortalecer la formación de los estudiantes, proyectar talento académico y construir, con sentido institucional, una universidad de excelencia con mirada de futuro.
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