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Viernes 3 de Julio de 2026
Académicos de la Universidad de los Andes reflexionaron sobre la primera encíclica del papa León XIV, que invita a discernir el impacto de la inteligencia artificial desde la dignidad de la persona y la doctrina social de la Iglesia.
Escrito por Universidad de los Andes
El Centro para la Enseñanza de la Religión Católica (CER) de la Universidad de los Andes realizó el conversatorio “Magnifica Humanitas. Custodiar lo humano en la era digital: un diálogo sobre fe y tecnología”, instancia que reunió a los profesores Marcela Vergara Arteaga, Antonio Amado Fernández y Andrés Vergara Ross para analizar la primera encíclica del papa León XIV.

La profesora Marcela Vergara contextualizó el documento pontificio, destacando que fue promulgado en el aniversario de Rerum Novarum, reafirmando la continuidad de la doctrina social de la Iglesia frente a los desafíos contemporáneos. Explicó que Magnifica Humanitas no busca ofrecer respuestas técnicas sobre la inteligencia artificial, sino proponer criterios de discernimiento para vivir este cambio de época a la luz del Evangelio.
Entre esos criterios, destacó la aplicación de principios como el bien común, la solidaridad, la subsidiariedad, la justicia social y el destino universal de los bienes a la cultura digital. Asimismo, subrayó la necesidad de evitar nuevas formas de exclusión, promover un acceso equitativo a la tecnología y asegurar que el desarrollo de la inteligencia artificial esté siempre al servicio de la persona.
Por su parte, el profesor Antonio Amado señaló que la encíclica reconoce la inteligencia artificial como una expresión de la creatividad humana, pero advierte sobre el riesgo de que el progreso tecnológico termine subordinando la dignidad de las personas a criterios de eficiencia o productividad. En ese sentido, destacó la imagen propuesta por el papa entre construir “Babel” o reconstruir “Jerusalén”: dos maneras de comprender el desarrollo tecnológico, ya sea orientado al interés particular o al bien común.
El académico también enfatizó que el documento recuerda que Cristo revela la plenitud de lo humano y que ninguna tecnología puede reemplazar aquello que caracteriza a la persona: su capacidad de amar, su fragilidad, su libertad y su apertura a Dios.
En tanto, el profesor Andrés Vergara abordó la crítica de la encíclica al paradigma tecnocrático, que entiende los límites humanos como problemas que deben eliminarse. Frente a esa lógica, explicó que el Papa propone reconocer que la fragilidad forma parte de la grandeza de la persona y hace posible experiencias como el amor, la amistad, el sacrificio y la solidaridad.
Durante el diálogo con los asistentes también se reflexionó sobre el uso de la inteligencia artificial en la educación universitaria. Los expositores coincidieron en que estas herramientas pueden ser un apoyo para el aprendizaje, pero nunca reemplazarán la relación entre profesor y estudiante, ya que educar supone un encuentro personal capaz de iluminar y orientar el crecimiento humano.
El conversatorio concluyó con una invitación a leer Magnifica Humanitas como una guía para afrontar los desafíos de la era digital, recordando que el auténtico progreso tecnológico solo es posible cuando pone en el centro la dignidad de cada persona y contribuye al bien común.
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