Nominación premio DAISY
¿Quiere destacar a su profesor, tutor clínico o estudiante de enfermería-obstetricia?
El Premio Fundación DAISY, es un reconocimiento internacional al cuidado compasivo que entrega el personal de enfermería cada día a pacientes y sus familias.
La Fundación DAISY fue creada por la familia de J. Patrick Barnes, fallecido en 1999 a consecuencia de complicaciones de una enfermedad autoimmune. Su familia valoró profundamente la dedicación y el cariño que los enfermeros le otorgaron durante la hospitalización y después de su fallecimiento, quisieron agradecer públicamente a quiénes lo habían cuidado.
Actualmente la Fundación ha extendido su reconocimiento a las Facultades de Enfermería y Obstetricia para destacar sus contribuciones en la formación de nuevos profesionales al servicio del cuidado de las personas.
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Nominados
Ganadoras al premio DAISY

Martina Sanhueza 2025, Estudiante Enfermería
Con su habitual calidez y seguridad, la estudiante se acercó al paciente, explicó con paciencia cada paso del proceso y resolvió sus dudas con empatía, brindando tranquilidad en un momento de vulnerabilidad. Preparó y administró cuidadosamente los medicamentos indicados Ceftriaxona y Metamizol endovenoso, asegurándose no solo de seguir cada protocolo clínico, sino también de observar las reacciones del paciente, de escuchar sus gestos y de contener su incomodidad con una presencia cercana y profesional.
Su labor fue mucho más que una acción técnica. Fue un acto de cuidado consciente, donde se conjugaron la ciencia y la humanidad

Fabiola Aracena 2025, Docente Enfermería
Hoy quiero destacar a mi enfermera guía durante mi internado intrahospitalario pediátrico en la unidad de lactante. Con más de 15 años de trayectoria en este hospital, esta enfermera destaca porque ha demostrado una pasión excepcional por la enseñanza, convirtiendo cada día en una experiencia enriquecedora, humana y transformadora. Ha sabido transmitir mucho más que conocimientos técnicos: ha inculcado valores, fomentado la empatía y cultivado la responsabilidad ética que caracteriza a la verdadera enfermería.
Gracias a su liderazgo paciente, su capacidad para escuchar y orientar, y su inquebrantable compromiso con la excelencia, ha sido apoyo y soporte para estudiantes, colegas y pacientes por igual. En cada lección, en cada consejo, en cada momento compartido con quienes han tenido el privilegio de aprender a su lado, ha sembrado semillas de inspiración, profesionalismo y humanidad.
Su impacto como docente se ve reflejado en el hospital, centro de salud y comunidad donde hoy ejercen aquellos a quienes formó con entrega y cariño. Porque enseñar a cuidar es también una forma de sanar el mundo, y usted, ha sido una maestra en ambas tareas.
Creo que una de las cosas que más destaco de usted es la atención compasiva a cada uno de sus pacientitos y familias, junto con la habilidad clínica que posee. Me voy de esta práctica infinitamente agradecida de que usted haya sido mi enfermera guía, es una práctica que me llevo en el corazón y que definitivamente dejó un sello en mí, aspiro a ser una enfermera como usted el día de mañana, gracias por enseñarme, acompañarme y estar conmigo en cada paso del camino.

Gabriela Colmenares 2024, Docente Obstetricia
La profesora dedicaba el tiempo y el cuidado a cada una de las pacientes, además destaco su disposición al enseñar, atendiendo a cada uno de los detalles de nuestras dudas y respetando cada una de nuestras personalidades, una gran docente y matrona.
Es un gran honor para mí nominarla, ya que es un claro reflejo del trabajo, la dedicación y el compromiso que entrega tanto a sus alumnas como a sus pacientes. Estoy segura de que este es solo uno de los muchos logros que le esperan en su carrera. Le deseo todo el éxito y agradezco profundamente su tutela en esta etapa tan importante de mi vida

María Jesús Labra 2024, Estudiante Enfermería
Me acompañó día a día en los cuidados básicos de mi familiar agonizante. Durante varios días estuvo más atenta de lo habitual a cada momento vivido, preocupándose por cada detalle, tanto por mi familiar como por mí. Cuidaba hasta lo más mínimo: su cabello, su perfume, aplicaba los tratamientos explicando cada paso, el porqué y para qué de cada procedimiento. Se conectaba profundamente con el dolor del paciente y de quienes lo acompañábamos. Su trato fue siempre deferente y cariñoso, incluso en los momentos más difíciles. Cuando mi familiar falleció, ella estuvo presente para apoyarme y atendernos, brindándonos palabras amorosas y humanas. Le agradezco cada día haberme cruzado con ella en un momento de tanto dolor.

















