Instituto de Ciencias de la Familia
Baja tasa de natalidad en Chile

 

Informe revela consecuencias en la economía chilena por las bajas tasas de natalidad
Chile está entre los países en riesgo, según estudio realizado en 29 países, con la colaboración del ICF.


¿Qué tienen que ver el matrimonio y la fertilidad con la economía?
es la pregunta que se plantea The Sustainable Demographic Dividend (SDD), una investigación internacional, elaborada con la colaboración de investigadores del Instituto de Ciencias de la Familia de la Universidad de los Andes (ICF), The National Marriage Project, The Social Trends Institute, (USA), The Institute of Marriage and Family (Canada) y un grupo de universidades extranjeras. En él se analizaron las tendencias que 29 países siguen respecto a la familia y las consecuencias económicas de la baja en las tasas de natalidad.

El recuadro muestra la abrupta caída que ha vivido la tasa de natalidad en Chile y proyecta cómo evolucionaría la tasa total de fertilidad en tres diferentes escenarios hacia 2025.
De acuerdo a los datos analizados, Chile se aleja de sus pares de la región y se acerca más a Europa en lo que se refiere a los niveles de natalidad, que están por debajo de la tasa de reposición.

Con
1.9 hijos por mujer, la sociedad chilena no alcanza a tener el mínimo de hijos necesarios (2.1) para mantener en el tiempo su población activa, lo que empeorará la calidad de vida de las generaciones futuras.

El estudio sobre el Dividendo Demográfico Sustentable explica que durante las primeras etapas de la baja en la tasa de natalidad los países normalmente experimentan prosperidad, pues una mayor proporción de adultos jóvenes trabajadores usan sus años más productivos y generan riqueza. Como éstos tienen menos niños de los que preocuparse, aumenta la fuerza laboral femenina y los adultos están más propensos a consumir bienes durables. Asimismo, por ser pocos, cada niño recibe una mayor inversión. “Ésta es la situación que comienza a vivir Chile, pues como la generación anterior mantuvo una mayor tasa de fertilidad, actualmente cuenta con una importante fuerza laboral joven, la que a su vez debe mantener económicamente a menos de dos hijos por pareja. Sin embargo, esta “bonanza” es engañosa, explica la Directora del ICF, Claudia Tarud.

El problema es que el primer efecto de la baja de natalidad es la caída en la fuerza de trabajo de las futuras generaciones, las que no pueden mantener este el nivel de productividad y, con una población ya envejecida, comienzan a consumir más recursos de los que se producen, bajando así la calidad de vida. Además, al disminuir la población activa disminuyen las economías de escala, así como los potenciales consumidores y, por lo tanto, la demanda. También disminuye el emprendimiento, pues son los jóvenes quienes están más dispuestos a arriesgarse.

Esto es lo que sucede en Europa, Japón y China, donde se habla de la aparición de la sociedad 4-2-1, en la que un hijo se hace responsable de dos padres y de cuatro abuelos. De hecho, en un reciente reporte de Morgan Stanley se sugiere que la proporción de adultos mayores de un país puede ser un indicador más importante de su probabilidad de caer en default que el tamaño de su deuda, especialmente porque los votantes mayores serían menos propensos a permitir reformas que disminuyeran sus ingresos.

Con el estudio, queda de manifiesto que el desempeño y el futuro de amplios sectores de la economía moderna está vinculado a la familia, lo que la convierte en un aspecto relevante en el diseño de las políticas públicas.

El informe analiza, además, ciertos sectores de la economía que pueden verse fuertemente perjudicados, junto a las cifras sobre natalidad, matrimonio, divorcio, cohabitación, desnutrición, mortalidad, tendencias demográficas y consecuencias para el desarrollo de los pueblos. Por último, propone vías de solución a través de políticas tanto del sector público como privado, para lograr la sustentabilidad de las futuras generaciones.