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Miércoles 15 de Julio de 2026
El estudiante del Magíster en Estudios Políticos de la Universidad de los Andes Juan Pablo Chamón llegó a Chile tras verse obligado a salir de su país -Bolivia- por la situación política. Desde Santiago, busca seguir formándose para tender puentes y elevar el nivel de la conversación pública.
Escrito por Marisol Grisanti
Nueva Cultura Uandes busca formar líderes políticos, sociales y académicos con presencia pública, capaces de aportar activamente al debate público y a iniciativas de repercusión social. También apoya a profesores de distintas universidades en la difusión de ideas constructivas y contempla becas para jóvenes vinculados al espacio público y para futuros académicos con dedicación completa durante dos años. En ese contexto se inserta la historia de Juan Pablo Chamón (34), quien llegó a Chile con una trayectoria construida en La Paz, Bolivia, donde estudió Ciencias Políticas en la Universidad Católica Boliviana San Pablo y donde dirigía LIBERA, un centro de estudios dedicado a la formación de jóvenes líderes y al fortalecimiento de la sociedad civil. Su vida estaba profundamente vinculada al trabajo público, a la formación de personas y a la discusión sobre el futuro de su país, hasta que la situación política lo obligó a salir de Bolivia, donde vivió “una interrupción real de una vida que había construido durante años”.
“Yo siempre había dicho que no me iba a ir de La Paz. Sentía que mi lugar estaba ahí”, recuerda. Por eso, cuando la situación política lo obligó a salir de Bolivia, no lo vivió como una oportunidad internacional ni como una pausa buscada. “Fue una interrupción real de una vida que había construido durante años”.
En ese contexto apareció la Universidad de los Andes. Para él, llegar a la Universidad no fue empezar desde cero, sino encontrar un lugar donde seguir pensando las preguntas que habían marcado su trabajo: la política, la libertad, las instituciones, la cultura y el sentido de servir a otros. El primer vínculo de Juan Pablo con la Uandes surgió en 2018, cuando Joaquín García Huidobro, académico de la Facultad de Filosofía y Humanidades, le habló de Nueva Cultura. En ese momento, el programa todavía estaba en papeles, pero la idea le pareció extraordinaria: formar personas capaces de pensar profundamente, con sentido de país y con una preocupación real por la vida pública.
Años después, cuando las circunstancias cambiaron, se encontró con un programa ya consolidado y una posibilidad concreta. “La Universidad de los Andes no ofrecía solamente un magíster de primer nivel. Ofrecía también una comunidad, maestros, espacios para pensar y un lugar donde mi historia con Bolivia podía ser comprendida, no puesta entre paréntesis, lo que fue decisivo, porque no buscaba simplemente estudiar fuera. Buscaba un lugar desde donde pudiera tomar distancia sin desentenderme de Bolivia”.
Santiago, una distancia necesaria
Juan Pablo eligió Santiago porque necesitaba un lugar que le permitiera seguir cerca de Bolivia sin estar físicamente en Bolivia. No quería irse lo más lejos posible ni comenzar una vida desconectada de lo anterior. Buscaba una ciudad desde donde pudiera estudiar, trabajar y seguir mirando a su país con seriedad. “Santiago estaba lo suficientemente cerca como para no romper mis vínculos con Bolivia, pero también me daba la distancia necesaria para estudiar con más calma”, explica.
Después de años inmerso en la coyuntura boliviana, esa distancia se volvió importante. Y la Universidad de los Andes terminó siendo decisiva: “No vine solamente porque Santiago fuera una buena ciudad para estudiar. Vine porque aquí había un programa que entendía algo importante para mí: que estudiar política no es tomar distancia de la realidad, sino que es aprender a mirarla mejor”.
Actualmente, Juan Pablo estudia el Magíster en Estudios Políticos. Lo eligió porque venía de muchos años trabajando en la vida pública boliviana y quería profundizar académicamente aquello que ya había vivido en la práctica. “La discusión política no mejora solo con más opinión, más indignación o más velocidad. Mejora cuando hay personas capaces de distinguir, de leer bien la realidad, de usar las palabras con cuidado y de hacerse cargo de las consecuencias de lo que dicen”, afirma. “Elevar el nivel del debate público no significa mirar la política desde arriba ni limitarse a decir que todo está mal. Significa ayudar a que las conversaciones importantes sean menos pobres, menos reactivas y menos injustas con la realidad”.
Juan Pablo detalla que eligió el Magíster porque le ofrecía un lugar para volver a las preguntas de fondo: qué hace posible una comunidad política, por qué algunas instituciones se destruyen, qué tipo de libertad vale la pena defender y qué necesita un país para no acostumbrarse a vivir por debajo de sus posibilidades. “No lo elegí para cambiar de camino, sino para entender mejor el camino que ya venía recorriendo. Desde mi ámbito de acción me gustaría aportar a Bolivia formando mejores líderes y ayudando a elevar el nivel de la discusión pública. Durante años he trabajado en formación política, sociedad civil e ideas públicas, y estoy convencido de que Bolivia necesita personas capaces de pensar con más seriedad, discutir con más honestidad y asumir responsabilidades sin quedarse atrapadas solamente en la coyuntura. Mi aporte se enfoca en formar, escribir, abrir espacios de conversación y ayudar a que las ideas puedan traducirse en mejores instituciones y en una vida pública más seria”.
Una beca con rostro
Juan Pablo se enteró de la posibilidad de postular a una beca en la Uandes a través de personas cercanas a Nueva Cultura y a la Universidad. Amigos que habían pasado por el programa le hablaron del nivel académico, del ambiente humano y de una forma de estudiar que no separaba las ideas de la vida real. Esa confianza fue clave, ya que no llegó como una información fría, sino que a través de gente en la que confiaba.
Recibir la beca cambió su manera de estar fuera de Bolivia. “Sin la beca, salir del país habría sido sobre todo una forma de resistir y esperar. Con la beca, esa salida encontró un lugar, una comunidad y una tarea. La beca no es solo un apoyo económico, también ha sido una posibilidad vital. La beca no resolvió todos los problemas, pero me dio un lugar desde donde no rendirme. Me permitió no vivir esta etapa como una espera ni como un paréntesis, sino como una forma concreta de seguir unido a Bolivia desde otro lugar”.
Saber que hay personas que donan para que estudiantes como él puedan estudiar tiene, para Chamón, un significado profundo. “Le pone rostro a la beca. Uno puede hablar de programas, universidades o fondos, pero al final detrás de una beca hay personas concretas que decidieron ayudar a alguien que muchas veces ni siquiera conocen. Esto me impresiona, ya que en América Latina se habla mucho de solidaridad, pero todavía cuesta construir una cultura de la donación seria, estable y bien orientada. En Chile hay personas que apoyan la educación con discreción, generosidad y con una idea muy clara de responsabilidad”.
Haber conocido a algunas personas vinculadas al apoyo de su beca cambió la manera de recibirla. “Ya no es una ayuda abstracta. Es una confianza concreta”.
Esa confianza, dice, genera gratitud, pero también una obligación interior. “Uno no puede recibir una oportunidad, así como si fuera simplemente un beneficio personal. Tiene que tomarla en serio, aprovecharla bien y hacer que no termine solo en uno”.
Si tuviera que explicarle a un donante el impacto real de una beca, Juan Pablo comenta que no se agota en solo pagar estudios. “Una beca le permite a una persona salir de la lógica de la pura supervivencia y entrar en un espacio donde puede estudiar y pensar mejor y prepararse con más seriedad. Le da tiempo, exigencia, compañía y un lugar desde donde crecer. lo que recibo en la Uandes no queda solo en mí, sino que vuelve a los programas que dirijo, a las personas que formo, a las conversaciones en las que participo y al país en el que quiero seguir sirviendo”.
Y agrega una reflexión que resume el sentido de su experiencia: “Muchas veces una beca actúa en silencio. Forma a una persona, y esa persona después forma, acompaña, orienta o sostiene a muchas otras. Si tuviera que resumir en una frase lo que esta beca ha significado para mí, es Esta beca me dio un lugar desde donde seguir”.
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